domingo, julio 21, 2024

Benito Abraham Orozco, Opinión

La reforma al Poder Judicial ya fue avalada el 2 de junio

            En su discurso de inicio de campaña pronunciado en el Zócalo de la Ciudad de México el día primero de marzo del año que transcurre, la entonces candidata presidencial Claudia Sheinbaum dio a conocer 100 compromisos, entre los cuales se encuentran los relativos a diversas reformas al Poder Judicial, mismos que, ineludible e indiscutiblemente acompañaron su postulación y triunfo como presidenta de la República

            Es así que en su compromiso 98 refirió lo siguiente: “El Poder Judicial tiene la responsabilidad de construir la paz y un verdadero Estado de derecho que deje de proteger intereses de una minoría y tutele verdaderamente los derechos humanos establecidos en la Constitución, así como el interés supremo del pueblo y de la nación. Por ello apoyamos la medida de que los jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial sean electos por el pueblo de México”.

            En el compromiso 99 señaló lo siguiente: “Vamos a apoyar también la creación del Tribunal de Disciplina Judicial, así viene en la reforma del presidente y un Órgano de Administración Judicial”; y en el último compromiso, el 100, agregó: “Vamos a fortalecer las defensorías públicas para el acceso a la justicia del que menos tiene”.

            En el documento “Claudia Sheinbaum 2024-2030. 100 pasos para la transformación”, que además de contener la centena de compromisos aludidos, claramente la otrora candidata hace suyas las 20 iniciativas de reformas constitucionales enviadas a la Cámara de Diputados  por el presidente López Obrador, al establecer: “Para transformar algunas de las estructuras donde sobreviven dentro del aparato de gobierno los intereses creados en el antiguo régimen el líder de la 4ª Transformación, en la etapa final de su sexenio, envió [el Poder Ejecutivo] al Congreso un ambicioso proyecto de 20 cambios a la Constitución —entre ellas una reforma a fondo del Poder Judicial— para ponerla a tono con el cambio de régimen pero que predeciblemente la oposición califica de golpe artero a la Carta Magna. Es posible que finalmente la propuesta sea rechazada parcial o totalmente por el Congreso en esta o en la próxima legislatura pero de cualquier forma quedará ya como parte de la agenda de Morena” (pag. 84).

            Ya en el apartado “Reforma del Poder Judicial” entre otros puntos señala el documento que nos ocupa: “No puede haber paz sin justicia. En congruencia con el compromiso por construir una sociedad más justa, es necesario un enfoque integral para la pacificación de conflictos a través de un acceso a la justicia oportuno, efectivo y equitativo. Será necesario enfocarse en abordar problemas centrales que afectan la credibilidad del sistema judicial, tales como los excesivos privilegios, la poca supervisión de su actuar y la dificultad para que proteja a los más vulnerables” (pag. 318).

            Asimismo, en dicho apartado se contemplan las siguientes seis propuestas y acciones de gobierno para reformar al Poder Judicial (pags. 318-319):

“Que las y los Ministros de la SCJN, las Magistradas y los Magistrados de Circuito, las Juezas y los Jueces de Distrito y las Magistradas y Magistrados del Tribunal de Disciplina Judicial sean elegidos de manera directa y secreta por la ciudadanía.

“Que la administración del Poder Judicial de la Federación esté a cargo de un órgano de administración judicial, dotado de independencia y autonomía técnica, de gestión y para emitir sus resoluciones, separado funcional y orgánicamente de la SCJN.

“Que la disciplina del personal del Poder Judicial esté a cargo del Tribunal de Disciplina Judicial que tendrá facultades amplias para recibir denuncias, investigar conductas presuntamente ilegales o ilícitas, y sancionar a las personas servidoras públicas del Poder Judicial que no cumpla la Constitución y las leyes o no rijan su actuación con honestidad, legalidad, probidad, independencia, objetividad, profesionalismo, lealtad y eficiencia, observando en todo momento las formalidades esenciales del debido proceso, pero privilegiando la justicia y el interés colectivo. Ambos órganos, en sustitución del Consejo de la Judicatura Federal.

“Reingeniería profunda de los principales ejes del sistema de justicia: Fiscalías, Justicia Federal y Local y Defensorías Públicas, mediante la adopción de Modelos Nacionales con un enfoque social, democrático y de derechos humanos, que —sin desconocer las necesidades locales— consoliden un piso mínimo de principios, políticas y prácticas institucionales en todo el país”.

“Modelo Nacional de Justicia Cívica y Alternativa con rango constitucional, para despresurizar al sistema penal, pacificar los conflictos, prevenir la comisión de delitos y el aumento de la violencia, y mejorar la percepción social de Estado de Derecho sin recurrir a la amenaza de la cárcel.

“Responsabilidad Profesional de la Abogacía: garantizar que el gremio jurídico contribuya a la cultura de la legalidad, los derechos humanos y la justicia social”.

Entonces, todas y cada una de las propuestas y acciones de gobierno de Claudia Sheinbaum ya cuentan con el apoyo de los 36 millones (59.76%) de mexicanos que la eligieron, y que, insisto, no votaron para que se haga lo que deseen los otros 16 millones (27.45%) que optaron por Xóchitl Gálvez. Además, resulta sumamente evidente que la propuesta de reformas al Poder Judicial lo que lograría es quitar el beneficio de la impartición de justicia que se centra en unos cuantos, para hacerla asequible a cualquier persona, principalmente a los más vulnerables.

Por último, algo que me llamó la atención sobre el tema que nos ocupa y que evidencia la necesidad de realizar la reforma al Poder Judicial, es lo que un respetable político y experimentado abogado chihuahuense (que por cierto apoyó a la candidata de “Fuerza y Corazón por México)  publicó hace unos días en su muro de Facebook: “A veces pienso que la reforma judicial perjudicaría al país…luego leo unas sentencias y se me olvida”.