domingo, abril 14, 2024

Cultura

Jirones de nuestra historia. La república itinerante de Benito Juárez

La república itinerante de Benito Juárez; ¿quiénes lo acompañaron, quiénes lo protegieron, quiénes le dieron la espalda?

Consecuencias de la Guerra de Reforma

José Luis Jaramillo Vela.- En 1857 estalla la Guerra Civil en México, también llamada Guerra de Reforma o Guerra de los Tres Años, a causa de la negativa de los conservadores para apoyar las Leyes de Reforma que proponía el Presidente Benito Juárez; la situación política estaba polarizada de manera excesiva, al grado de que los conservadores se propusieron derrocar a Juárez y éste se rehusó a dejar el poder, desembocando en una guerra civil.

Una guerra que inició el 17 de diciembre de 1857 y finalizó el 11 de enero de 1881; fueron tres años de una guerra muy sangrienta para el país, que concluyó en la Batalla de Calpulalpan con una aplastante victoria del General Jesús González Ortega sobre el General Miguel Miramón y sus fuerzas conservadoras; pero aún así, el país quedó muy dividido en lo político y muy polarizado en lo social, pero Benito Juárez no perdió el poder.

Sin embargo, la victoria salió muy cara, no solo a Benito Juárez, sino al país entero; para sufragar esa guerra, Juárez se endeudó solicitando préstamos a Inglaterra, España y Francia y una vez ganada la guerra, estos tres países reclaman el pago de los créditos otorgados, pero no había dinero y Juárez emite una suspensión temporal de pagos; entonces estos tres países deciden que, o se les paga o invaden a México y envían a sus tropas con ese propósito.

Todos los ataques a México entraban por el Puerto de Veracruz, los sufridos veracruzanos ya estaban hartos (y acostumbrados también) a los desembarcos, invasiones, ataques y cañonazos, pero cuando vieron anclados frente al puerto, a la Armada Inglesa, a la Armada Española y a la Armada Francesa juntas, debieron haber sentido que el mundo se iba a acabar, las tres más poderosas potencias del mundo estaban frente a ellos, listos para atacar; ante la urgente gravedad de la situación para el país, Juárez les ofrece un plan de pagos a los tres países.

Inglaterra y España aceptan el trato y se retiran de Veracruz, por su parte Francia rehúsa el plan de pagos y exigen la total liquidación de su préstamo; lo que en realidad estaba haciendo Napoleón III, era darle largas al asunto, pues tras bambalinas se tramaba algo mucho peor, que a continuación veremos.

Mientras el Gobierno Mexicano trataba de negociar sus deudas con estos países, al mismo tiempo, en el Castel de Miramare en Trieste, Italia, justo en la frontera con la entonces Yugoslavia (actual Slovenia), un grupo de doce conservadores de México, la élite del conservadurismo mexicano, encabezados por el General Juan Nepomuceno Almonte (hijo de José María Morelos) y otros once mexicanos, ataviados en fino smoking, son recibidos por el Archiduque Maximiliano de Habsburgo – Lothringen, para ofrecerle nuestro país en bandeja de plata y suplicarle nos hiciera el honor para que se dignara en venir a gobernarnos a los mexicanos, en calidad de Emperador del II Imperio Mexicano, algo dolorosamente vergonzoso para cualquier mexicano.

Por supuesto que Maximiliano acepta, pero ya tenía negociado el apoyo de Napoleón III de Francia para que invadiera a México y lo ayudara a instalar su Imperio y establecer el orden y la paz que le permitiera gobernar; entonces se produce la Segunda Intervención Francesa y esto provoca que Juárez tenga que mover su Gobierno por diferentes partes de la República.

La República Itinerante, también conocida como La República Errante

El ejército francés avanzaba con la intención de apoderarse de la Ciudad de México, el Presidente Benito Juárez sabía que si caía la capital, se consumaría la invasión y se establecería de monarquía de Maximiliano y el país caería de manera irremediable en manos extranjeras y ahora sí, posiblemente para siempre; Juárez se propuso salvar la República e ideó un plan, sacar al Gobierno de la República de la Ciudad de México y junto con él, los Tres Poderes y el Archivo de la Nación.

La idea original de Juárez era establecer el Gobierno Mexicano en la ciudad de San Luis Potosí, pero ante el avance de los franceses, comprendió que debía buscar condiciones propicias en Estados del norte de México; el cacique neoleonés Santiago Vidaurri, Gobernador de Nuevo León, quien ya tenía problemas con Juárez por la anexión de Coahuila a Nuevo León, le dice que a Monterrey no pueden llegar, pero que en Saltillo pueden pernoctar unos días y Juárez comienza a trazar el itinerario.

El 31 de mayo de 1863 el Presidente Benito Juárez, después de clausurar las sesiones del Congreso deja la Ciudad de México y comienza su Gobierno Itinerante que duraría cuatro años y terminaría en Paso del Norte (actual Ciudad Juárez, en honora él); a Juárez lo acompañaban su familia, su Gabinete en pleno, la mayoría de los Diputados, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, un grupo de empleados del gobierno y un numeroso destacamento militar, resguardando al Presidente y su comitiva y al tesoro más preciado que llevaban: el Archivo de la Nación.

El General Felipe Berriozábal Basabe, Secretario de Guerra y Marina había ideado un plan de operaciones para que en ningún momento durante el trayecto le faltara la protección al Presidente, pero sin descuidar el defenderse de la invasión francesa, para ello se apoyó en un grupo de Generales de máxima confianza y con el apoyo de los Gobernadores por donde iba pasando la caravana, que apoyaron con Fuerzas Estatales al Gobierno de la República.

¿Quiénes lo acompañaron?

Desde luego, lo acompañaba su familia, su esposa Margarita Mazza Parada de Juárez y sus once hijos, además ella iba embarazada del número doce; Margarita era una aristócrata oaxaqueña que había sido adoptada por el rico empresario italiano Antonello Mazza y su esposa Petra Parada Sigüenza; también lo acompañaban el Lic. Juan Antonio de la Fuente, Secretario de Relaciones Exteriores; Manuel Doblado, Secretario de Gobernación y encargado del Archivo de la Nación; Lic. Jesús Terán Peredo, Secretario de Justicia; los licenciados José María Iglesias Inzáurraga, Matías Romero Avendaño, José María Garmendia Urdangarín, encargados de la Secretaría de Hacienda. También iban los Diputados del Congreso de la Unión, José Linares, Diputado Presidente, Remigio Ibáñez, Diputado Secretario y Manuel Obando, Diputado Secretario Segundo. También el Licenciado Sebastián Lerdo de Tejada, Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y uno de los más leales allegados a Juárez.

También iban en la caravana un numeroso grupo de empleados del gobierno, actuarios y contadores. Es necesario señalar que, en este largo periplo, muchas cosas se sucedieron y algunos de los leales a Juárez terminaron por darle la espalda, de esos nos ocuparemos más adelante, porque los que siguen a continuación, formaron la columna vertebral del Gobierno Itinerante, y fueron casi todos ellos los que le fueron más leales y patriotas y se convirtieron en los pilares que salvaguardaron la República.

¿Quiénes lo protegieron, no solo a Juárez, sino a la República?

Aquí la lista es larga, son todos ellos hombres de armas, de diferentes rangos y jerarquías, pero todos ellos hombres de honor, de palabra, de lealtad y de un espíritu inquebrantable; todos ellos formados y forjados en el Colegio Militar, hombres cuyo mejor amigo era su arma y su objetivo era la salvaguarda de su bandera y de su país; estos militares; hombres que todos ellos se conocían porque muchos fueron compañeros de aulas, aunque después algunos tomaron rumbos diferentes, pero en estas horas aciagas para el país, todos ellos se unieron en torno a la figura de su Presidente, porque sabían muy bien que no solamente lo estaban protegiendo a él como persona, si no a la República y a su País.

Había un primer círculo de militares, los más leales, eran los Generales de máxima confianza del Presidente, entre ellos: Los Generales Felipe Berriozábal, Porfirio Díaz Mori, Manuel Díaz Mori, Sóstenes Rocha Fernández, Diódoro Corella Bustillos, Jesús González Ortega, Ignacio Comonfort, Ignacio Alatorre, Miguel Negrete (abuelo del actor Jorge Negrete), Ignacio Mejía, Anastasio Parrodi, José María Pattoni.

Había un segundo círculo de Generales muy leales y patriotas, pero no tan cercanos a Juárez, más bien subordinados a los generales del primer círculo, entre estos se encontraban los Generales Ramón Corona, José María Arteaga, Vicente Riva Palacio, Nicolás Régules, José López Uraga, Mariano Escobedo, Donato Guerra, Trinidad García de la Cadena, Francisco Naranjo, Carlos Fuero, Gerónimo Treviño, entre otros.

Luego viene otro tercer grupo de Generales que apoyaron al Gobierno itinerante de Juárez, estos eran el grupo de los Gobernadores y todos ellos aportaron tropas y recursos para la República, entre ellos: General Ignacio Pesqueira, Gobernador de Sonora; General Don Luis Terrazas Fuentes, Gobernador de Chihuahua; General Antonio Rosales Flores, Gobernador de Sinaloa; General Ignacio Mejía Arteaga, Gobernador de Puebla; General Félix Díaz Mori, Gobernador de Oaxaca, General Julio García, Gobernador de Colima; General Francisco Alcaide, Gobernador de San Luis Potosí; General José Linares, Gobernador de Querétaro; General Severo Cosío Paniagua, Gobernador de Zacatecas.

Además de estos leales y renombrados militares, los acompañaba un grupo especial de militares encargados exclusivamente de la seguridad personal del Presidente Juárez y su familia, a este grupo se le llamaba Batallón de los Supremos Poderes (antecedente del Estado Mayor Presidencial); este grupo estaba bajo las órdenes directas de Juárez y era comandado por el muy jovencito Teniente Coronel Pedro Meoqui Mañón

Los primeros roces y los primeros en darle la espalda

Durante las largas jornadas del trayecto, Juárez tenía que manejar su gobierno y tomar decisiones, los franceses avanzaban y el primer roce lo tiene con el General Jesús González Ortega, quien le reclama a Juárez que el ejército francés está avanzando muy rápido; mientras los subsecretarios de Hacienda, Guillermo Prieto, Manuel María de Zamacona y José María Mata reclaman a Juárez porqué permite que el Gobernador Santiago Vidaurri de Nuevo León y Coahuila (de manera arbitraria se lo había anexado a Nuevo León) se esté quedando con todos los impuestos federales, por lo que le dan la espalda y se retiran de la caravana.

Después del roce con Juárez, González Ortega lo convence de que desde la Gubernatura de Zacatecas podría facilitar su camino hacia Saltillo y Monterrey y blindar la región para contener el avance de los franceses; lo que hace Juárez es nombrar a los Generales Jesús González Ortega y José María Pattoni como gobernadores de los Estados de Zacatecas y Durango con esa finalidad, contener el avance francés. Ahora la caravana se dirige hacia Monterrey y va directo a una confrontación con Santiago Vidaurri.

Encontronazo con el cacique Santiago Vidaurri; nace su último hijo en Monterrey

Juárez sabía que iba a tener problemas con el Gobernador Santiago Vidaurri, pero no deseaba una guerra con él, una de sus características era que privilegiaba la paz, pero tampoco le temblaba la mano si había que pelear; y es por eso

que envía a Matías Romero a decirle a Santiago Vidaurri que iba a Monterrey, pues su esposa estaba por dar a luz y una vez restablecida enviarla a Estados Unidos junto con toda su familia; Vidaurri da su anuencia y le da un frío recibimiento a Juárez y su comitiva, ahí nació su último hijo. Juárez tenía una extraordinaria relación personal con el Presidente de Estados Unidos Abraham Lincoln y éste ya le había ofrecido a Juárez asilo político para su familia en Washington y comisionó a Matías Romero para llevar a su familia desde Monterrey a Washington.

Una vez que su familia se fue a Estados Unidos, se hace más patente la frialdad de Vidaurri y le deja en claro que no es ya bienvenido en Monterrey, entonces Juárez regresa a Saltillo, en donde estaba toda su comitiva y planea el regreso a Monterrey, había cuentas pendientes con Vidaurri, quien ya para ese momento, no solo no apoyaba a Juárez, sino que se había declarado imperialista a favor de Maximiliano, algo que no les cayó nada bien a los neoleoneses.

En Saltillo, Juárez dialoga con su Secretario de Hacienda José María Iglesias y con su nuevo Secretario de Gobernación, Sebastián Lerdo de Tejada y les expone la necesidad de que lo acompañen a Monterrey a tratar tres asuntos pendientes con Santiago Vidaurri: la separación de Coahuila y Nuevo León; la liberación de todas las Aduanas Fronterizas y la devolución del total de los impuestos federales que tenía Vidaurri en su poder.

Antes de llegar a Monterrey las tropas de Vidaurri les impiden el paso, el Teniente Coronel Pedro Meoqui en una rápida acción forma una columna para defender la caravana presidencial, poniéndose él al frente, Vidaurri no se atrevió a atacarlo; Juárez entra a Monterrey, destituye a Santiago Vidaurri del cargo de Gobernador y nombra al empresario Jesús María Benítez y Pinillos como nuevo Gobernador de Nuevo León; nombra a Ignacio Lozano como nuevo Gobernador de Coahuila, libera las aduanas y recupera los ingresos federales. Vidaurri encolerizado por su destitución, sitia la ciudad para no dejar salir a Juárez ni a su escolta, pero en cuestión de horas llega el General Miguel Negrete, libera la ciudad e impone el orden.

La valiente acción del Teniente Coronel Pedro Meoqui le valió su ascenso a Coronel; mientras que la acción del General Miguel Negrete le valió para ser designado Secretario de Guerra y Marina.

Entra al rescate el General Don Luis Terrazas, Gobernador de Chihuahua

Estando Juárez en Monterrey y su comitiva en Saltillo, se siente asediado y piensa que todo está por terminar, no tiene más a donde ir y los Generales franceses, Oscar Pyot, Gastón Galliffett y Pierre Boulbon ya le pisan los talones, estos generales traen la orden de asesinar a Juárez y llevarle el Archivo de la Nación a Maximiliano, sería el golpe fulminante para desaparecer la República y afianzar el Segundo Imperio; Juárez lo sabe, sabe que van por él y su máxima preocupación es ocultar el Archivo de la Nación del alcance de los franceses; Juárez se siente acorralado.

Entonces llega la ayuda, el Gobernador de Chihuahua, General Luis Terrazas Fuentes, el hombre más rico y poderoso del Estado, un terrateniente, latifundista y cacique con más de cinco millones de hectáreas, ultraconservador y quien no llevaba una buena relación con Benito Juárez le ofrece la tan ansiada ayuda; Terrazas sabe muy bien que más allá de posturas políticas, está en juego la República y el país entero y le ofrece su apoyo a Juárez y a la República.

Terrazas, hombre de poder, acostumbrado a mandar, cuyas palabras siempre sonaban a órdenes, envía al General Ángel Trías con dos cartas, una para el Gobernador de Zacatecas, General Jesús González Ortega, donde le dice que ayude al Presidente Juárez a esconder el Archivo de la Nación; la otra carta era para el Gobernador de Durango, General José María Pattoni, en la que le dice que acompañe al General Trías a la presencia de Juárez para ofrecerle la hospitalidad de Chihuahua a su Gobierno Itinerante.

En la carta, Terrazas le ofrece a Juárez su renuncia a la gubernatura de Chihuahua para facilitar su tránsito y estancia en el Estado y le informa que el nuevo Gobernador será el Señor Jesús José Casavantes Zamarrón, o en su defecto a quien él desee designar y pone a su disposición a los Generales Ángel Trías y Manuel Ojinaga, así como a los Coroneles Joaquín Terrazas y Jesús Zambrano, estos dos últimos, de enorme trascendencia para los hechos que posteriormente habrían de ocurrir.

Aligerar la carga para avanzar más rápido

Tan solo el Archivo de la Nación ocupaba doce pesadas carretas tiradas por bueyes; González Ortega conocía una cueva en la Sierra del Gatuño y Juárez acepta esconder ahí el Archivo de la Nación; entonces desmantelan las carretas y reparten los bueyes entre los lugareños, a quienes Juárez les reparte unas tierritas para que lo ayuden vigilando la Cueva del Gatuño. Fueron veinte lugareños encabezados por Juan de la Cruz Borrego, quienes de manera patriótica se encargaron por casi tres años de custodiar y salvaguardar el Archivo de la Nación, pese a haber sido horriblemente torturados y asesinados por los franceses, nunca revelaron la ubicación de la cueva. Ahora el paso de la caravana era más ligero y rápido.

Justo antes de entrar a territorio chihuahuense, en La Zarca, Durango, un par de Sargentos del Batallón de los Supremos Poderes se rebelan contra Juárez y se encargan de azuzar a la población para atacar al Presidente; de nuevo, el Coronel Pedro Meoqui en una valiente acción enfrenta a la multitud hasta hacerlos desistir, desarmando a los dos traidores, procediendo a fusilarlos por traición (degradados y de espaldas al pelotón de fusilamiento). Por esta acción, el General Miguel Negrete le sugiere al Presidente Juárez ascender al Coronel Meoqui a General Brigadier, lo cual es aceptado.

En su viaje hacia Chihuahua, llega a Santa Cruz de Víctor Rosales en donde se establece unos días, nombrando al pueblo Capital de la República, para después proseguir hacia la Capital, a donde llega el 12 de octubre de 1864 junto con su gabinete, escolta y tropas que lo acompañaban; se instalaron en una céntrica casa que hoy es el Museo Casa de Juárez; durante once meses Juárez instaló la Capital de la República en la Ciudad de Chihuahua, para poder sostener el gobierno juarista, el Gobierno del Estado tuvo que vender una parte del Palacio Municipal, además del apoyo económico aportado por Don Luis Terrazas.

Durante estos once meses Juárez tuvo la oportunidad de darle cierta estabilidad a su Gobierno Itinerante, tomar decisiones y emitir decretos; Nombró al ahora General Pedro Meoqui como Jefe Militar de Chihuahua; supo también que sus valientes Generales ya estaban ganando varias batallas a los franceses en todo el país; aprovechó también para limar las asperezas con Don Luis Terrazas y agradecer el inmenso y generoso apoyo que había encontrado en estas tierras.

Los franceses entran a Chihuahua y toman Parral,

El 27 de julio de 1865, el Presidente Juárez es informado de que los franceses han ingresado a territorio chihuahuense y que el General Oscar Pyot ha tomado la ciudad de Parral; de inmediato ordena al General Pedro Meoqui ir a combatir a los franceses, en Valle de Zaragoza se le unirá el General Agustín Villagra, pero Meoqui también era el responsable de la seguridad personal del Presidente Juárez y no desea dejarlo, pero la orden ya estaba dada y en su lugar es designado el Coronel Jesús Zambrano como nuevo Comandante del Batallón de los Supremos Poderes y responsable directo de la seguridad personal de Benito Juárez.

En cuatro horas el General Pedro Meoqui derrotó al General Oscar Pyot, quien de noventa hombres sufrió 18 bajas, 37 prisioneros y 13 heridos, los restantes 22 huyeron del lugar, incluido el General Pyot; el General Meoqui recuperó Parral, pero murió al terminar la batalla, había recibido un marrazo (hacha francesa de doble filo) en una pierna y murió desangrado; tenía 28 años de edad. El Presidente Juárez recibe con gran tristeza la noticia y se apresta a salir para Paso del Norte, al ser informado de que otra columna de franceses al mando de los Generales Gastón Galliffett y Pierre Boulbon vienen directo a tomar la Capital y por su cabeza.

Con el Coronel Jesús Zambrano al mando, Juárez traslada su Gobierno a Paso del Norte

El 5 de agosto de 1865, Juárez retoma su Gobierno Itinerante y se va a Paso del Norte (actual Ciudad Juárez), como encargado de la seguridad del Presidente y de su comitiva está al mando el Coronel Jesús Zambrano, con la orden y la encomienda de responder con su vida por la seguridad del Presidente y Zambrano así lo hace, a pesar de ser acechados de cerca por los Apaches, Zambrano resguarda y protege al Presidente y llegan a salvo a Paso del Norte, donde había una verdadera verbena para recibir a Juárez, nunca habían visto a un presidente y la población se le entregó al Presidente Juárez.

Ahí, Zambrano le informa de la triste situación, los franceses tomaron la ciudad de Chihuahua, han asesinado al Gobernador, General Manuel Ojinaga y tienen el control de la Capital; por si fuera poco, han disuelto los poderes del Gobierno del Estado y han declarado en nombre del Emperador Maximiliano I al territorio estatal como nueva posesión del Imperio Mexicano, con el nombre de Departamento Imperial de Chihuahua.

Muy precavido el Presidente Juárez, antes de salir de Chihuahua había solicitado apoyo militar a los Gobernadores de Sonora y Sinaloa, Generales Ignacio Pesqueira García y Antonio Rosales Flores, previendo hacer frente a la invasión francesa; ambos Gobernadores Juaristas respondieron enviando tropas a Chihuahua, para hacer frente a los franceses, que ya traían hasta soldados belgas, prusianos y austriacos, pero ni así pudieron.

Zambrano al servicio de la Patria y el error de Maximiliano

Juárez y su Gobierno Itinerante se ganaron el afecto de la gente; primero, porque el pueblo percibía la defensa que hacía Juárez de México y de la República y eso exaltaba el sentimiento nacionalista y luego, porque en cada lugar por donde Juárez pasaba, en cada ranchería, poblado o ciudad, se detenía, se bajaba y platicaba y escuchaba a la gente como cualquier persona; en ocasiones ahí mismo le solucionaba problemas a la gente y eso le atrajo enormes simpatías.

Maximiliano comete un error muy grave al anunciar que el Presidente Juárez ha abandonado el país, por lo que ya no existe la República y todo el territorio nacional pasa a convertirse en el Segundo Imperio Mexicano, además, proclama que el Ejército Imperial tiene las facultades para fusilar a todos aquellos que simpatizaron con Juárez; esto terminó por enardecer a los mexicanos. Maximiliano no conocía México, al saber que Juárez estaba en Paso del Norte él creyó que se había ido a El Paso, Texas, nada más falso, Juárez nunca abandonó el territorio nacional y después, al permitir a su Ejército Imperial matar a los juaristas, eso recargó el espíritu de los mexicanos y comenzó su debacle, tal y como en el gobierno actual.

Juárez decide sacar a los franceses de Chihuahua antes de que pudieran llegar a Paso del Norte; le ordena al Coronel Zambrano que se ponga en marcha hacia Chihuahua y que se ponga al frente de las tropas que venían de apoyo de Sonora y Sinaloa; Zambrano obedece la orden, pero le dice que teme por la vida del Presidente, ya que es su responsabilidad y Juárez le responde que nunca se ha sentido más seguro que en estas tierras, incluso se ganó la simpatía de los belicosos Apaches al recibirlos y hablar con ellos.

Zambrano, cumpliendo la orden presidencial parte a Chihuahua, recibe a las tropas de Sonora y Sinaloa, formando el “Batallón Patriotas por Chihuahua”, aunado a las tropas que él traía de Paso del Norte, se reúne con las tropas del Coronel Joaquín Terrazas, quien permanecía agazapado en las cercanías de Villa Aldama y juntos sitian la ciudad de Chihuahua, donde ya se paseaban el General Gastón Galliffett, el General Achille Bazain y el Coronel Auguste Billault con aires de autoridad; los franceses habían elegido la Catedral de Chihuahua como su cuartel.

Al amanecer del 25 de marzo de 1866, el General Luis Terrazas ordena al Coronel Joaquín Terrazas y al Coronel Jesús Zambrano atacar a cañonazos la Catedral de Chihuahua, creando el caos entre los franceses que no sabían ni por donde les llegaba el ataque, estableciéndose la batalla en la Plaza de Armas y en las calles aledañas; de esa manera las tropas de Chihuahua con el apoyo de Sonora y Sinaloa con el Batallón Patriotas por Chihuahua derrotaron a los franceses, los sacaron de Chihuahua y los hicieron huir hacia Saltillo, Coahuila.

Fin de Maximiliano, termina la República Itinerante, Juárez restablece la República

En Francia, Napoleón III Bonaparte no ve claro con Maximiliano, no supo gobernar, no dio resultado; por otra parte, las tropas francesas ya no son capaces de ganar ni una sola batalla en suelo mexicano, así que decide retirarle su apoyo, y en noviembre de 1866 anuncia el retiro definitivo de las tropas francesas de México y deja hundirse completamente solo a Maximiliano, a pesar de las súplicas de su esposa Carlota.

En diciembre de 1866, el Presidente Benito Juárez decide regresar a recuperar la República y se despide de Paso del Norte, iba con rumbo a San Luis Potosí, para ahí esperar la caída de Maximiliano; llega a Chihuahua para despedirse de la gente y parte rumbo a San Luis Potosí; a su paso por la Villa de San Pablo, se detiene y emite dos decretos; el primero eleva la Villa a categoría de Pueblo y el segundo decreto la nombra como Pueblo del General Pedro Meoqui Mañón (actual Ciudad Meoqui, Chihuahua). Para la custodia y escolta del Presidente Juárez a su regreso, el General Sóstenes Rocha designó al General Diódoro Corella Bustillos, ambos de la máxima confianza de Juárez.

El 20 de enero de 1867, el General Armande Alexandre Castagny le informa al General Miguel Miramón que se ha enterado de que el Presidente Juárez está por llegar a Zacatecas procedente de Chihuahua, siendo esta la oportunidad de ir por su cabeza; Castagny recibe la orden de Lorencez de retirarse hacia Veracruz para su evacuación, pero Miramón decide asesinar a Juárez y se apuesta con sus tropas a las afueras de Guadalupe, Zacatecas con la intención de emboscar la caravana.

Corella es informado por el Coronel Silvestre Aranda sobre la posición y las intenciones del General Miramón, se lo comunica a Juárez, pero este, embelesado por el gran recibimiento en Zacatecas no le da importancia al asunto; la madrugada del 27 de enero de 1867, sale el convoy juarista rumbo a San Luis Potosí, pero el Presidente Juárez y sus funcionarios ya no iban ahí, el General Corella ordenó al Coronel Silvestre Aranda hacerse cargo de la batalla; mientras él y una pequeña escolta sacaban al Presidente Juárez de la refriega a lomo de caballo, hasta llevarlos a San Luis Potosí, en donde son informados que el Coronel Silvestre Aranda había derrotado y hecho prisionero al General Miguel Miramón. El General Diódoro Corella había salvado la vida del Presidente Juárez.

El 15 de mayo de 1867 el General Mariano Escobedo le pone fin al sitio de Querétaro, derrota a las tropas imperialistas y hace prisionero a Maximiliano y al General Tomás Mejía, declarando la caída del Segundo Imperio Mexicano; el 19 de junio son fusilados en el Cerro de las Campanas, Maximiliano de Habsburgo y los Generales mexicanos traidores a la Patria y degradados, Tomás Mejía y Miguel Miramón.

Finalmente, el 15 de julio de 1867, el Presidente Benito Juárez hace su arribo triunfante a la Ciudad de México, siendo recibido por una enorme multitud que abarrotaba las calles, proclamándose el Triunfo de la República.

Anécdotas

+ El Gobierno Itinerante duró cuatro años.

+ La cueva de la Sierra del Gatuño en Coahuila, donde se escondió el Archivo de la Nación, es un sitio histórico de interés nacional, existe un monumento con los nombres de los veinte héroes que lo custodiaron, aún a costa de sus vidas. Es un sitio histórico y público, a cargo del Ejército Mexicano.

+ El General Pedro Meoqui Mañón murió en combate por la Patria a la edad de 28 años.

+ Como agradecimiento por su lealtad y su servicio a la Patria, El Presidente Benito Juárez le obsequió al Coronel Jesús Zambrano la Hacienda Vado de Vigas en el Municipio Ahumada, Chihuahua.

+ Se cuenta que al dejar territorio chihuahuense, el Presidente Juárez ordenó detener la marcha, descendió de su carruaje, mirando al norte, hacia la tierra que estaba dejando atrás, poniendo una mano sobre su pecho y con tono solemne, exclamó algo como: “Chihuahua tierra bendita, la Patria y la República te deben mucho”, para luego después de un profundo suspiro, reanudar su marcha rumbo a San Luis Potosí.

+ Después de salvar la vida del Presidente en Zacatecas y una vez reinstalada la República, el Presidente Juárez ordena el ascenso del General Brigadier Diódoro Corella Bustillos a General de división y le expresa lo siguiente: Ha brindado usted tres servicios a su patria en unos cuantos meses y la Patria se lo agradece eternamente”.

Con dedicatoria especial al buen amigo Don Elco Martínez Corella, un Deliciense radicado en Monterrey y quien tiene la fortuna y la coincidencia de ser descendiente directo de dos de los héroes de esta etapa de la historia de México: el Coronel Jesús Zambrano y el General Diódoro Corella Bustillos.

Fuentes Bibliográficas:

+ elheraldodechihuahua.com.mx

+ excelsior.com.mx

+ cdigital.dgb.uanl.mx

+ inehrm.gob.mxmemoriapoliticademexico.org

+ diario.mx

+ oaxaca.heraldodemexico.com.mx

+ gw.geneanet.org

+ es.wikipedia,org