domingo, junio 23, 2024

Francisco Flores Legarda, Opinión

La salud motivo de conflicto 

“Estás involucrado en la locura. Me siento obligado a acompañarte.”  Jodorowsky.

Todos los dias, los ciudadanos se manifiestan ante la falta de medicamentos, por parte del Sector Salud, dependiente del Ejecutivo Federal, quien en un principio argumentaron que las compañías farmaceuticas eran “corruptas”, por tanto  se dejo de comprar los medicamentos. Después se desdicen manifestando que se encuentran comprando las mismas. 

Esto que afirma Lopez Obrador es falso, los ciudadanos todos los días en plantones exigen los tratamientos medicos con las medicinas faltantes. Para el tratamiento de diversas enfermedades, entre otras el cáncer y problemas psiquiátricos entre otras, que vulneran gravemente la salud. Es decir el presidente ante esta falta de estas medicinas, según afirmara quienes protestan es pura “politiqueria”, de los conservadores. 

Estos derechos a la salud están consagrados en Constitución, primordial para los mexicanos. El presidente afirma que México tendrá un sistema de salud como Dinamarca. Sin medicamentos no salimos de ser un país del tercer mundo. No entiendo estas afirmaciones del presidente. 

Por otro lado, dice que contrataran médicos cubanos, ademas de que se utilizaran a personas que utilizan medios tradicionales. 

En Mexico existen una gran cantidad de medios sin empleos, ¿Por qué no contratarlos? Lastima que el presidente no les de la oportunidad en ser contratados y no médicos cubanos. En lo respecta a las personas que utilizan medios tradicionales, posiblemente puedan tener una posibilidad de atender algunos problemas de salud, pero no se puede estar experimentando y arriesgar a las personas enfermas que requieren medicamentos específicos.  

La salud es un derecho social fundamental y constitucional reconocido por la Carta Magna de nuestro pais, con una responsabilidad que recae fundamentalmente sobre el Estado en términos de su garantía; siendo el mismo Estado quien debe organizar y ejecutar las políticas necesarias para cubrir los requerimientos de la ciudadanía en lo relativo a infraestructura adecuada, una rehabilitación de calidad, y tratamientos oportunos en el disfrute de este derecho como parte del derecho a la vida . Los medicamentos constituyen una herramienta fundamental en la terapéutica moderna, los que al utilizarse, después de la aplicación de un método diagnóstico adecuado permiten la prevención, curación, atenuación y tratamiento de las enfermedades y sus síntomas. Sin embargo, cuando éstos se utilizan o suspenden de manera inapropiada se convierten en una amenaza para la salud individual y colectiva, derivado de su falta de efecto, toxicidad o efectos no previstos y que van más allá de una relación riesgo/beneficio adecuada. 

Además, los medicamentos no son una mercancía común, ya que su valor intrínseco esta ligado al mejoramiento de la salud, un aspecto considerado un derecho intransable en el mercado. En ese contexto, son considerados un bien social y esencial, ya que su obtención no está entregada en forma absoluta a las leyes del mercado, sino que queda sujeta a coberturas y sistemas especiales que corrigen las deficiencias de acceso y permiten a la población alcanzar los beneficios de su uso, propiciando el funcionamiento óptimo de los sistemas de salud . 

No obstante, la grave crisis económica que atraviesa nuestro país y las restricciones para el acceso a las divisas, ha contribuido en gran medida a la falta de equipos y la escasez de medicamentos para el tratamiento de diversas patologías como: cáncer, diabetes, tiroides, hipertensión, VIH/sida, entre otras, la cual oscila entre el 40% y 60% en todo el país.  Sin que hasta ahora el Estado no ha dado soluciones a esta problemática que se sigue agudizando. 

En consecuencia, las fallas de medicamentos para el tratamiento de enfermedades crónicas como la hipertensión, diabetes y tiroides; el déficit en el abastecimiento de medicamentos de carácter oncológico, antirretrovirales y antibióticos puede traer consecuencias lamentables para la salud y calidad de vida de los pacientes. 

Por una parte, porque ante las dificultades para adquirir los tratamientos farmacológicos los pacientes recurren a comercios informales con registros ilegales, con el altísimo riesgo de comprar y consumir medicamentos falsificados (elaborados con materiales tales como cemento, talco, tierra, ácido bórico), los cuales pueden producir graves complicaciones de salud y hasta la muerte. 

Por otra parte, porque para compensar las fallas, los pacientes reducen las dosis de medicamentos con la finalidad de tener tratamiento para más días, produciendo niveles no óptimos de antibióticos y antirretrovirales en el organismo, con lo cual podría surgir, muy fácilmente, la resistencia. Así mismo, pueden suspender los tratamientos en forma abrupta ocasionado reacciones adversas severas, como por ejemplo la hipertensión de rebote por supresión brusca de beta bloqueantes. 

Finalmente, ante esta realidad es ineludible exhortar a la sociedad en su conjunto a actuar responsablemente desde cada ámbito de acción; los pacientes exigiendo el cumplimiento del mandato constitucional y haciendo un uso racional del recurso terapéutico y el Estado garantizando que las políticas de salud, se mantengan al margen de intereses y preferencias ideológicas a fin asegurar el acceso oportuno a los tratamientos farmacológicos, la atención integral de los pacientes y el funcionamiento optimo del sistema de salud. 

No se puede jugar con la salud de los ciudadanos, como mencione es un derecho consagrado en la Constitución. 

Es increible que tenga que recurrir a juicios de amparo, por los actos que violan sus derechos humanos, lo mas grave las autoridades del sector salud se defienden, sin importarles el estado de la salud de los gobernados. Como es posible que se tenga que acudir al Poder Judicial Federal, para que se obtengan los medicamentos y los tratamientos. 

Documento elaborado con la asesoría de los Doctores Mario Alberto Valles Ruiz y Flores de María Flores Legarda. 

Salud y larga vida 

Profesor por Oposición de la Facultad de Derecho de la UACH.