jueves, mayo 30, 2024

Francisco Flores Legarda, Opinión

La Suprema Corte y el honor

La política y la aplicación de la justica son parte como los demas poderes a la intervencino para resolver conflictos, al contrario, son una de las principales fuentes de la problemática social, pues en su ámbito convergen, entre otros aspectos, el ejercicio del poder, del cual depende, en gran medida, la dirección y destino económico, social y cultural de las naciones. Por ello, la naturaleza esencialmente conflictiva de los asuntos político- judiciales está fuera de toda duda, motivo por el cual es innegable la pertinencia y necesidad de la existencia de una institución judicial que resuelva con objetividad, certeza e imparcialidad esos conflictos, siempre en el marco de la Constitución y la ley. A pesar de que los jueces o magistrados no cuentan con un cargo de elección popular, ello no les priva de un carácter representativo de la sociedad a la que sirven, pues la legitimidad del juez no es formal sino materialmente democrática.

Así, recordando las ideas de Luigi Ferrajoli, respecto al poder juicial, los gobernados  también debe estar sujeto a la ley en cuanto válida, esto es, mientras ésta sea coherente con la Constitución, por lo que deberá anteponer la aplicación de la Constitución, las garantías y principios que las sustentan, así como los tratados internacionales de derechos humanos, a cualquier otro tipo de interés contrario a la sociedad y sistema democrático al que sirve.

Es por ello que, las tareas jurisdiccionales  no deben ser tomadas a la ligera, pues las mismas representan una función social de la mayor importancia. Por esto es que debe ser ejercida por servidores públicos que sean, al mismo tiempo, estudiosos de la materia jurídica sobre la cual deben resolver, conocedores de las normas, principios y procedimientos que la rigen, y además, reunir una serie de cualidades, aptitudes y actitudes personales. En tal virtud, considero que los jueces deben ser profesionales, especializados y conscientes de los problemas sociales, pero lo suficientemente objetivos e imparciales.

Es por ello que las tareas jurisdiccionales, no deben ser tomadas a la ligera, pues las mismas representan una función social de la mayor importancia. Por esto es que debe ser ejercida por servidores públicos que sean, al mismo tiempo, estudiosos de la materia jurídica sobre la cual deben resolver, conocedores de las normas, principios y procedimientos que la rigen, y además, reunir una serie de cualidades, aptitudes y actitudes personales. En tal virtud, los jueces deben ser profesionales, especializados y conscientes de los problemas sociales, pero lo suficientemente objetivos e imparcial.

Estas serian, las tareas jurisdiccionales que  no deben ser tomadas a la ligera, pues las mismas representan una función social de la mayor importancia. Por esto es que debe ser ejercida por servidores públicos que sean, al mismo tiempo, estudiosos de la materia jurídica sobre la cual deben resolver, conocedores de las normas, principios y procedimientos que la rigen, y además, reunir una serie de cualidades, aptitudes y actitudes personales. En tal virtud,  los jueces deben ser profesionales, especializados y conscientes de los problemas sociales, pero lo suficientemente objetivos e imparciales, para que consigan la confianza y credibilidad de los justiciables. En otras palabras, en el juzgador debe haber un equilibrio entre las habilidades y destrezas profesionales como una sólida preparación académica, complementada por experiencia profesional suficiente. Además, cualquier juez, tener la voluntad de actualizarse y reflexionar, en forma permanente, acerca de la materia sobre la cual imparte justicia, lo cual puede realizarse con seguridad al contar con experiencia docente. Por último, el magistrado  debe reunir otros valores y cualidades personales como compromiso institucional, disposición para el trabajo tanto en forma individual y en equipo, capacidad de trato, paciencia y tolerancia.

Con base en las ideas anteriores, considero que la Suprema Corte de Justicia, y demas poderes de imparticion de justicia, en atención a lo destacado de la función que en nuestros días desempeña, debe reunir las siguientes características:

a) Ser un convencido del sistema Constitucional, ya que debe entender que antes que nada es un trabajador de la aplicación de justicia y un defensor de los principios que la engendran: estado de derecho, supremacía constitucional, legalidad, división de poderes, rendición de cuentas.

 b) Ser imparcial, independiente y objetivo, para lo cual, deberá sustraerse de cualquier vínculo con los poderes políticos o de los factores del poder, que comprometan el sentido de su decisión, para que con toda autoridad social, institucional, jurídica y moral esté en condiciones de censurar como inválidos o ilícitos, los actos que así lo ameriten. Pero eso no significa insensibilidad o cerrazón a las necesidades de la sociedad a la que sirve.

c) Debe estar al servicio de la sociedad, con vocación a la judicatura, pues no debe considerarse la magistratura como un trabajo más, sino como una tarea fundamental en la sociedad, con la cual se garantice el Estado constitucional y democrático de derecho y, con ello, la paz y tranquilidad sociales. Es por eso que debe tener la habilidad de saber comunicar con claridad y sencillez las razones y motivos de sus decisiones.

d) Debe ser un experto en en su y todas las ramas del dereco, no sólo porque así lo ordena la Constitución y Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, y del Fuero Comun, sino porque este tipo de justicia se ha vuelto sumamente especializada y compleja, y para su ejercicio no es suficiente tener sólo conocimientos jurídicos, en general, sino conocer a fondo las reglas, principios y procedimientos que rigen la convivencia entre los goberndos y gobernantes.

e) Debe ser profesional y honrado, pues las decisiones que tomen controvertidas, por lo que la calidad profesional, así como la intachable actitud del juzgador coadyuvarán al respaldo social de la decisión.

f) Debe actuar con valentía, seguridad y justicia ante eventuales presiones de los agentes que ejercen poder en el país, toda vez que la materia sobre la que resuelve involucra, en muchas ocasiones, intereses o factores muy poderosos en la sociedad.

g) Debe actuar discretamente, dejar que las decisiones hablen por su labor y no buscar el protagonismo. Pero ello no quiere decir que no asuma su responsabilidad ante la sociedad, pues tiene que aceptar la crítica y asumir la autocrítica como un modo de vida en la función que desempeña. 

Principios que deben regir la actuación de los jueces Ser impartidor de justicia en México es un gran compromiso y responsabilidad que debe ser ejercida con pleno respeto a los derechos humanos de las personas, puesto que esa importante labor implica no sólo estar investido con la facultad de poder hacer imperar el Estado Constitucional y Democrático.

Tomado  y autorizado por Armando I. Maitret Hernández

Una pequeña colaboracion en el ensayo.

Salud y larga vida

Profesor por oposicion de la Facultad de Derecho de la UACH

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