miércoles, julio 24, 2024

Eduardo Fernández, Opinión

La venta del avión presidencial

Perfil humano.

El avión presidencial José María Morelos y Pavón fue al fin vendido al gobierno de Tayikistán en mil 658 millones de pesos según lo anunció el presidente López Obrador. 

El Boeing 787- Dreamliner había sido adquirido en la presidencia de Felipe Calderón por unos 220 millones de dólares, aunque no fue utilizado hasta el sexenio de Peña Nieto. 

López Obrador lo consideraba un lujo injustificable repitiendo en su campaña que ese avión ni Obama lo tenía por lo que al asumir su cargo como presidente decidió no usarlo y ponerlo en venta. 

Sin embargo ni su “amigo” Trump se lo compró por lo que después de un buen tiempo se pretendió rifarlo, lo cual tampoco funcionó. 

La Sedena se hizo cargo del avión presidencial y al parecer permaneció en el hangar presidencial, aunque no se sabe si haya sido utilizado por el titular de esta dependencia en alguno de sus lujosos viajes al exterior con su familia. 

Ahora es adquirido por el presidente de Tayikistán, una pequeña nación que antes perteneció a la URSS situada en el Asia central. 

El mandatario de este país es un autócrata pues tiene años reeligiéndose, pero al parecer invirtió en el lujoso avión para pretender tener un mejor estatus internacional. 

Esta pequeña nación es más pequeña que el estado de Sinaloa y tiene cerca de diez millones de habitantes. 

Tayikistán está considerado como uno de los 18 países más pobres del mundo y es uno de los dos más pobres de Asia. 

Entonces es asombroso que su gobierno pueda comprar un avión para su presidente aunque haya sido a un buen precio. 

La justificación presidencial para venderlo a ese precio fue que tenía una falla de origen y que así había sido avaluado, a pesar de que costó unos 220 millones de dólares. 

Sentado por última vez en el avión presidencial que nunca utilizó, López Obrador declaró que lo obtenido se destinaría a la construcción de dos hospitales en los estados de Guerrero y Oaxaca, los cuales pretende inaugurar antes de terminar su sexenio. 

En una nota informativa se señalaba que aún tenía que pagar la Sedena por la deuda del avión un poco más de mil 700 millones de pesos a Banobras. 

Esto no lo mencionó López Obrador, quien está satisfecho con deshacerse del avión que fue uno de los símbolos del derroche gubernamental de la anterior administración federal. 

El único presidente que lo aprovechó fue Peña Nieto pues durante su sexenio se realizaron 214 operaciones recorriendo el avión 600 mil kilómetros y trasladando un máximo de 80 pasajeros. 

La aeronave tenía hasta un baño con regadera y una recámara así como confortables sillones que utilizaban el presidente y su comitiva. 

Debido a su acondicionamiento especial era difícil que alguna aerolínea lo adquiriera, incluso hasta algún multimillonario o jeque petrolero. 

En lugar de utilizar el avión presidencial López Obrador optó por viajar en vuelos comerciales o en naves militares. 

El que sea su sucesor en la presidencia tal vez tendrá que hacer lo mismo pues ya no contará con un avión propio pues adquirir otro le sería bastante criticado. 

El avión presidencial finalmente voló a otro país donde le cambiarán el nombre y será lucido por el dictador de la más pequeña de las naciones asiáticas que terminan en “tán”, lo cual no deja de ser un triste destino para el otrora flamante José María Morelos y Pavón.