viernes, junio 21, 2024

Aída Holguín Baeza, Opinión

La vida en línea

“Tendremos más Internet, más usuarios, más acceso móvil, más velocidad, más cosas en línea y más dispositivos que podemos controlar a través de Internet”, auguró Vinton Cerf cuando la Red “apenas comenzaba”.

Pareciera que lo dicho por Cerf fue la década de 1980, cuando el protocolo TCP/IP, esencia del sistema de comunicación en la Red (que junto con Robert Kahn desarrolló como parte de un proyecto de Defensa de EE.UU.), comenzó a ser utilizado como estándar en la entonces naciente Internet, pero no sucedió en ese entonces.

Lo expresado por Cerf sucedió a finales del primer decenio de los 2000, época en el que Tim Berners-Lee, padre de la World Wide Web, advirtiera que la Web, tal como la concibió (allá por 1990), aún no la habíamos visto. “El futuro sigue siendo mucho más grande que el pasado”, advirtió Tim Berners-Lee.

El caso es que hoy, casi 15 años después, queda claro a qué se referían Vinton Cerf y Tim Berners-Lee cuando dijeron que Internet y la Web apenas estaban comenzando. Hoy, casi un quindenio después, con la ayuda de otras -y nuevas- tecnologías de la información y la comunicación (TIC), hay más Internet, más usuarios, más acceso móvil, más velocidad, más cosas en línea, más dispositivos controlados mediante Internet y, además, una Web más inteligente, veloz e hiperconectada.

En consecuencia, desde hace ya varios años, la vida es prácticamente en línea (y más lo fue durante la etapa más crítica de la COVID-19): clases en línea, trabajos en línea, negocios en línea, ventas y compras en línea, trámites en línea, banca en línea, servicio al cliente en línea, citas en línea, filas virtuales (literal, figurada, analógica y tecnológicamente en línea), reuniones (sociales, familiares o de trabajo) en línea, pláticas en línea, juegos en línea, gimnasia en línea, meditación en línea, lectura en línea, ver películas en línea, etc. Y todo con tan solo unos clics y, por lo general, sin presión de tiempo.

Así es, en el 2023 todo el mundo está en línea y prácticamente todo se puede hacer en línea. “Vivir en línea es la nueva forma en que el mundo se mueve”, diría Monserrat Bazaldúa. El detalle es que, como en todo en la vida, hay cosas buenas y cosas malas, pros y contras, ventajas y desventajas, beneficios e inconvenientes.

En el caso de la vida en línea en el contexto de un mundo en línea, lo cierto es que los aspectos positivos son tantos que resulta difícil mencionarlos todos. Y no obstante que los aspectos negativos son relativamente pocos, resulta imprescindible señalar -al menos- que afectan y complican terriblemente la vida de un importante número de marginados digitales a causa de la aún enorme brecha digital que, en todas sus manifestaciones, prevalece en pleno 2023.

A modo de reflexión concientizadora, concluyo parafraseando lo dicho por el poeta y escritor estadounidense, Philip Schultz: Sé que suena extraño decirlo, pero las mismas tecnologías que han hecho la vida más fácil para la mayoría de las personas son las mismas que le dificultan la vida a otras -muchísimas- personas.

Aída María Holguín Baeza
laecita@gmail.com