sábado, abril 13, 2024

Eduardo Fernández, Opinión

Las protestas en Perú o la crisis de las democracias

Perfil humano.

Con la “toma de Lima” las protestas en Perú continúan creciendo, así como sus demandas que mantienen en estado de emergencia al país. 

Al principio los manifestantes exigían el regreso de Pedro Castillo a la presidencia, de la cual fue depuesto por el congreso cuando intentó disolverlo y gobernar por decreto. 

Ahora los miles de peruanos que han tomado las calles demandan una nueva constitución además de elecciones inmediatas, así como la renuncia de la nueva presidenta Dina Boluarte. 

Boluarte ocupaba la vicepresidencia con Castillo y al ser destituido éste los legisladores la reconocieron como presidenta de la nación peruana. 

Las protestas en contra de la mandataria continúan y ya han cobrado unas cincuenta vidas debido a los choques con las fuerzas policiacas. 

Son las zonas rurales las que más se han rebelado en contra del gobierno, sobre todo las más pobres del país. 

Las desigualdades y marginación que imperan en el país son el motivo fundamental que alimenta las manifestaciones en un país azotado por la pandemia y en el que murieron por esta causa más personas per cápita en el mundo de acuerdo a la ONU. 

La democracia peruana parecía funcionar después del autoritarismo impuesto por Fujimori, pero entró en crisis al grado de cambiar de presidentes en poco tiempo como seis de ellos en cinco años. 

La principal causa por la que fueron destituidos los mandatarios fue la corrupción y sus enfrentamientos con el congreso. 

Un caso trágico fue el del expresidente Alana García, quien después de gobernar por segunda vez se suicidó cuando iba a ser arrestado acusado por actos delictivos en su administración. 

El propio Castillo también fue acusado de corrupción y falta de moral por los legisladores, los cuales optaron por su destitución y colocar a Dina Boluarte en su lugar. 

El caso de Perú es sintomático de la crisis de las democracias latinoamericanas en este siglo. Según el Barómetro de las Américas, en este país solo el 21 por ciento de los encuestados está satisfecho con la democracia en su país. 

La insatisfacción hacia las democracias campea en todo el mundo, aunque en Latinoamérica es más palpable después de una etapa en que parecía se iban a fortalecer después de haber padecido dictaduras militares. 

En Brasil la toma de las sedes de los tres poderes en Brasilia en este año por parte de los seguidores del ex presidente Bolsonaro es también una muestra de cómo los populismos, sean de izquierda o de derecha, debilitan a los sistemas democráticos. 

Aunque Lula da Silva pudo controlar la insurrección cívica y se arrestaron a más de mil participantes, la polarización continúa en este país y podría causar otros hechos similares en el futuro. 

Es raro el país latinoamericano que no tenga problemas sociales sobre todo por los efectos adversos de la pandemia, como el aumento de la pobreza y de la inflación. 

Por ello las democracias latinoamericanas están a prueba y deben demostrar que son mejores sistemas que los autoritarios. 

Los ejemplos de Cuba, Nicaragua y Venezuela son una prueba palpable de que estos tipos de gobiernos autoritarios si no es que dictatoriales no funcionan y la calidad de vida de sus habitantes es cada vez peor. 

Venezuela es el país que en América ha expulsado a más migrantes y ahora Cuba también lo hace pues tan solo el año pasado emigraron de la isla un cuarto de millón de cubanos. 

La democracia en Perú con todo y sus fallas funciona mejor que la de estos países, por lo que es predecible pueda salir de su problemática con nuevas elecciones y cambios constitucionales. 

Las democracias están en crisis pero pueden ser transformadas sin necesidad de guerras civiles, lo que no se puede hacer en aquellos sistemas autoritarios que se imponen por la fuerza, por lo que son preferibles con todo y sus evidentes imperfecciones.