jueves, julio 18, 2024

Eduardo Fernández, Opinión

Los presupuestos de ingresos y egresos de la federación para el 2023 

Perfil humano.

El secretario de Hacienda presentó ante los legisladores los presupuestos de ingresos y egresos del gobierno federal para el 2023. 

El de ingresos ya fue aprobado por la mayoría oficial sin alguna modificación y con el voto en contra de la oposición.  

A pesar de que algunas propuestas de los legisladores opositores eran convenientes la mayoría se impuso entre los diputados federales y los senadores para que el presupuesto de ingresos se convirtiera en ley y estará vigente durante el año entrante. 

El gobierno federal pretende contar con 8.3 billones de pesos, de los cuales un billón será por deuda interna y externa. Fue el aspecto más impugnado por la oposición pues en esta administración la deuda llegaría a cuatro billones de pesos en el 2023. 

Ahora bien, Hacienda no podrá disponer de la cantidad anterior pues 2.3 billones de pesos serán para las participaciones federales de los estados, por lo que quedarían 6 billones. 

Sin embargo a dicha cantidad se le tiene que descontar un billón de pesos para el pago de la deuda interna y externa por lo que quedarían cinco billones de pesos. 

Y todavía a tal cantidad se le descontaría un 1,7 billón de pesos para las pensiones y los programas sociales que aplica el gobierno federal. 

Por consiguiente solo quedarían 3.3 billones de pesos para el gasto en los otros rubros como salud, educación, etc. En inversiones de infraestructura aumentan las partidas por lo que continuarán las obras faraónicas cuestionadas como la refinería Dos Bocas y el Tren Maya. 

Para elaborar estos dos presupuestos Hacienda considera que en el 2023 habrá un crecimiento económico del 3 por ciento, aunque la mayoría de los analistas lo consideran de un 1.2 por ciento.  

Asimismo, la inflación pronosticada para tal año será de un 3.5 por ciento cuando en este año ha alcanzado un 8.7, la más alta registrada desde hace 22 años. 

Las cifras alegres que maneja Hacienda son muy distintas de las manejadas por los organismos financieros nacionales e internacionales. 

Este organismo federal tiene “otros datos” alejados de la realidad, por lo que, si se autoriza también el presupuesto de egresos enviado para su revisión a las cámaras legislativas, entonces se tendrá un presupuesto deficitario que se cubrirá con más deuda. 

Otra forma de ajustar el gasto público será con recortes durante el año que afectarán sobre todo al gasto social, de por sí limitado. 

El presidente López Obrador no ha hablado de una pobreza franciscana, pero todo hace indicar que para allá vamos. 

De la pretendida austeridad republicana tendremos que transitar a la pobreza franciscana, como lo han hecho ya más de 4 millones de mexicanos. 

El sistema democrático no está funcionando pues no se han creado contrapesos que eviten estos manejos. Como muestra de ello bastaba ver las sesiones donde los diputados federales opositores presentaban sus reservas, las que eran ignoradas por la mayoría. 

El presupuesto de egresos será aprobado igual que el de ingresos, sin quitarle una coma al proyecto presidencial. 

La relevancia de estos dos proyectos de presupuestos es obvia pues será la guía para destinar los recursos recaudados durante el año. 

Por eso es inexplicable que hayan cambiado a la encargada del SAT que al parecer obtuvo buenos resultados. 

En fin, no cambiar la política fiscal y la del gasto público podría tener consecuencias adversas para todos los mexicanos, como lo han señalado los críticos con fundamento. 

Si con el presupuesto de ingresos no prevaleció la prudencia, lo más probable es que se aplique lo mismo con el de egresos. Malos tiempos para la economía mexicana y para los mexicanos que no pueden ser cambiados con solo actos populistas sin ton ni son.