lunes, julio 04, 2022

Buzón, Isaías Orozco Gómez

Los vastaguitos y la pandemia

Ciertamente, es mucho mejor que  los vastaguitos en su fase de escolapios, de alumnos, de educandos, hubiesen seguido, sin interrupción alguna, con la centenaria o milenaria tradición del estudio pedagógico-didáctico-educativo; o más comúnmente, con las CLASES presenciales en todos los niveles y modalidades del Sistema Educativo Nacional.

Penosamente, obligados por la presencia del Covid-19 que generó la pandemia, y que en mala hora llegó para resistirse a desaparecer totalmente de la faz del Globo Terráqueo; los procesos de enseñanza-aprendizaje practicados intramuros escolares, seguirán realizándose por determinados lapsos en su planificación presencial, semipresencial –¿híbrido?–, y/o virtual. Haciendo uso, (en donde los haya) de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC): internet, computadoras, celulares, tabletas, redes sociales, WhatsApp, YouTube…

Progreso cibernético, que destacadamente a partir del S. XXI, se generalizó su uso en el campo empresarial industrial, comercial y financiero; y en el sector público-gubernamental. Y en considerable medida, en los sistemas educativos de la mayor parte de los continentes.

En el caso particular de las ESCUELAS  públicas y privadas con las citadas tecnologías se logró y se ha logrado brindar oportunidades a las que los estudiantes por otros medios, no hubieran podido acceder al conocimiento, a los saberes.

En ese orden de ideas, se llegó a plantear el siguiente quid de la cuestión: si las herramientas tecnológicas no sirven para mejorar los logros de aprendizaje de los alumnos, de los estudiantes, ¿para qué usarlas? ¿Y cómo usarlas para que su uso se traduzca en ENRIQUECER la EXPERIENCIA de APRENDIZAJE?

De tal manera, a estas alturas, puede asegurarse que los medios electrónico-cibernéticos y profesionales facilitan de forma eficiente el intercambio de conocimientos y experiencias, y las tecnologías tienen la virtud de permitir que la colaboración fluya por sus fibras ópticas involucrando a las personas que de otra forma no les sería tan sencillo salir de su involuntario aislamiento.

Con años de experiencia e ínclito conocimiento en la materia en referencia, algunos sociólogos y psicopedagogos latinoamericanos y estadounidenses, en la primera década del siglo que nos temporaliza sustentaron como uno de los propósitos esenciales de las TIC: PROMOVER LA EQUIDAD, LA INCLUSIÓN SOCIAL Y EL DESARROLLO PERSONAL Y ACADÉMICO-EDUCATIVO DE LOS ALUMNOS.

Entonces, se está en lo correcto al tratar de suplir las clases presenciales, interactuando frente a frente, personalmente en persona alumnos-maestros, maestros-alumnos, y demás personal de las instituciones educativas de los diversos niveles del sistema educativo.

Todo es cuestión, sino es que exigencia, que los tres niveles de gobierno se comprometan a proveer de  todos los recursos didácticos necesarios –como los citados líneas arriba–, a todas las escuelas así sean del medio urbano (incluyendo a las colonias o zonas pobres o marginadas) y preponderantemente del medio rural y de las etnias originarias.

Imposible dejar de reconocer que el ir y venir a la ESCUELA, al SEGUNDO HOGAR de los vástagos, para interrelacionarse, para interactuar, para convivir con sus condiscípulos, con sus pares, con sus compañeros de aula o de escuela, con sus maestras y con sus maestros, con los directivos, siempre han sido un gran lazo que une a la comunidad educativa y a la comunidad en general.

Tan es así, que tan sólo en lo que respecta al lenguaje, este se desarrolla y se enriquece durante el ciclo escolar con la conversación entre los niños, a lo cual contribuyen evidentemente los docentes cuando toman en cuenta en los relatos y conversaciones del educando, la entonación, la acentuación lógica, las formas de enlace de las frases y  oraciones cuando expresan distintas formas de relaciones, la expresividad, en fin, que hace más didáctico, más comprensible lo que dice.

Recordemos que en las clases de Biología, los maestros nos “enseñaban” aquello de que órgano que no se usa, se atrofia. Y precisamente, ahora con el enclaustramiento o confinamiento provocado por la pandemia, nos damos cuenta que algunos términos de uso común, se nos están olvidando o batallamos para recordarlos. Sirva de consuelo. No, no es la pareja alemana que se nos está acercando de más. Es el hecho de que ya no conversamos, no platicamos periódicamente, como lo hacíamos con los buenos amigos degustando un aromático café o un opíparo desayuno. Mente y pensamiento, debe estar en constante ejercicio.

Por otra parte, y en vista de que nuestros vastaguitos dejarán de ir por un tiempo a al plantel escolar, conviene considerar para el bienestar  de los mismos, las siguientes sugerencias:

Sean hijos, nietos o bisnietos, que cursan la educación básica, preparémonos con suficientes hojas blancas tamaño carta, con lápices, colores y crayones no tóxicos, para que dibujen o pinten lo que deseen, a casi todos les encanta hacerle al dibujante y pintor. Presumo: en mi caso, tengo colgados en la biblioteca varios cuadritos elaborados por mis vastaguitos.

Si está por comprar los juguetes que les va a obsequiar a sus criaturitas por motivo de “Noche Buena” o “Día de Reyes”, adquiera artículos didácticos, educativos, instructivos. Por ejemplo: equipo de laboratorio, herramienta diversa, rompecabezas, juegos de ajedrez, dominó, damas chinas… Les gustan y se divierten ellos y los padres y abuelitos al jugar con ellos. Los goza uno. Que le parece si uno de sus bisnietos (de 5 años de edad)  al jugar dominó, pide que no hagan tanto ruido porque no lo dejan concentrarse… U otra nietecita (6 años) expresa que le gustaría ayudar a poner el árbol de navidad pero que se le hace MUY COMLICADO…

En fin, esperemos se superen necesidades inesperadas por Covid-19 y que las maestras y los maestros sean justipreciados en su desempeño “virtual”, pues no pocos de ellos han sufrido lastimaduras en la vista y en sus dedos por tanto uso de la computadora y demás medios cibernéticos.

Se desea y se espera, que sean el mínimo de hogares o ninguno, que carezca de lo más indispensable en su cocina para alimentar a sus hijos, en esos días decembrinos y por siempre.

Apreciable lector: lo vamos a dejar descansar de nuestros modestos trabajos algunos días, volveremos a partir de la segunda semana del próximo enero.