lunes, abril 22, 2024

Isaías Orozco Gómez, Opinión

Migrantes

El fenómeno de la migración puede considerarse consustancial al reino animal. Obviamente, incluyendo a  los  seres humanos. De tal manera, desde los orígenes de la humanidad, el hombre y la mujer agrupados en pequeños grupos, debido a sus necesidades de agua, frutos silvestres y animales para su alimentación y vestido, así como por los cambios extremos del clima, periódicamente se desplazaban, se iban de una región para establecerse temporalmente en otra con el propósito de satisfacer sus  vitales necesidades.  

Desde la génesis de esas prácticas migratorias, han transcurrido miles y miles de años, y las corrientes migratorias no cesan; por el contrario, se han incrementado de manera exponencial y extensivamente. A grado tal, que hoy por hoy, difícilmente puede contarse algún continente del Planeta Tierra, que se libre de semejante y penosa manifestación demográfico-antropológica, socio-económica y política.
Por supuesto que las causas de los movimientos migratorios primitivos se presentaron de manera “natural”. Además de que la mayoría de los desplazamientos no eran  forzados, como desde inicios de la época moderna-contemporánea, se han estado sufriendo.

Desde luego, en esencia, la búsqueda de fuentes de trabajo, de mejores formas de vida, de resolver de la mejor manera y dignamente las necesidades individuales y de la familia, siguen siendo los  evidentes motivos que llevan a familias enteras a salir de  “su” tierra en donde nacieron, de su país, de su patria, de su matria,  hacia otros horizontes, al encuentro del “sueño americano”  corriendo indeseables riesgos, aun a costa de la propia vida.  

Desde la aparición del colonialismo y neocolonialismo impuesto por el imperio capitalista, principalmente en América, Asia y África; las causas fundamentales de la emigración de sus pueblos originarios o autóctonos fueron y siguen siendo la explotación y saqueo  de sus riquezas naturales, de sus mejores tierras y de su fuerza de trabajo humana; la imposición de gobiernos dictatoriales al servicio del capital nacional y extranjero; falta de empleo urbano y rural, en tanto que el que se ofrece es mal pagado y sin seguridad social o prestación alguna; proliferación de la pobreza “normal” y extrema, que trae por consecuencia el hambre, insalubridad, falta de vestido y vivienda digna, educación carente de los más elementales recursos pedagógico-didáctico en todos sus niveles.

A partir del S. XIX hasta lo que va del  siglo XXI: golpes militares caracterizados por su brutalidad, violaciones de los derechos humanos; distribución injusta, tanto de la tierra como del crecimiento de los suburbios miserables en las grandes ciudades:  la fuerte presencia y acciones del crimen organizado obligando a los ‘nativos’ a dedicar sus tierras al cultivo y exportación de coca, mariguana, amapola…; fuerte y constante discriminación, persecución y expulsión provocada por el fanatismo religioso; asimismo: racismo, clasismo, misoginia, etcétera.

Como ejemplo clásico de la MIGRACIÓN FORZOZA por “razones” religiosas que a la vez permitió la transmisión de conocimientos, de técnicas y artefactos por los pueblos migratorios, es el siguiente: Unos doscientos mil hugonotes (protestantes franceses) después de que el rey Luis XIV renovase el Edicto de Nantes en 1685 y concluyó casi un siglo de tolerancia religiosa limitada.

Los hugonotes, muchos de los cuales eran trabajadores altamente cualificados en una gran variedad de artes y oficios, llevaron su talento y habilidades técnicas a Inglaterra, Irlanda, Holanda, Alemania y Suiza. En estos países, sus innovaciones contribuyeron a los cambios de la industria textil, especialmente para la producción de sedas, terciopelos y encajes, así como a los cambios de indumentaria, específicamente sombreros, medias, guantes y galones; también mejoraron la manufactura del papel fino y del vidrio moldeado y soplado.

Esas  citadas migraciones de los hugonotes, repercutieron también positivamente en los incipientes USA, pues aun cuando tenían máquinas textiles a su disposición, el carecer de expertos en su montaje y utilización, los llevó a partir de 1830 a animar a los técnicos británicos a EMIGRAR a ese país para poner en práctica sus conocimientos y producir las máquinas para fabricantes norteamericanos.
Datos históricos que indican que si algunos países han necesitado permanente de inmigrantes  sabios, estudiosos dedicados a la investigación, así como de obreros, de trabajadores  calificados para desempeñarse en las labores del campo y la ciudad son los europeos, sobresaliendo  en Norteamérica: Estados Unidos y Canadá, quienes después de la Segunda Guerra Mundial, casi rogaban a gritos la presencia de inmigrantes, llegasen de donde llegasen.

En ese contexto, para el año 2020 más dl 40% de todos los migrantes internacionales del mundo habían nacido en Asia, la mayoría en la India; seguidos de China, Bangladesh, Pakistán, Filipinas y Afganistán. Ocupando México el segundo lugar entre los países de origen, y la Federación de Rusia el tercero.

Siendo los USA el Estado-Nación al que llegan el mayor número de migrantes. Actualmente, alrededor de 51 millones de migrantes internacionales o de otros países “viven” ahí. Según las vísperas, expuestos en cualquier momento a ser deportados.

Mundialmente, los EUM, son el principal Estado-Nación “expulsor” de migrantes. Son aproximadamente 40 millones de mexicanos los que “residen” en los Estados Unidos.
Es menester agregar, que para octubre del 2023 los países con mayor número de migrantes fueron: Cuba, Venezuela, El Salvador, Honduras, Belice, Costa Rica, Panamá, Haití, Ecuador, Colombia y Guatemala.

Ante esa realidad, que cada vez se torna más penosa, a inicios de la última década del S. XX, ESPAÑA y SUECIA suscribieron un documento en el que declaraban que  “apoyan con la mayor firmeza las normas del derecho internacional. Nuestro afán de propiciar un cambio social pacífico, en interés de la mayoría de la población, se expresa, entre otras cosas, a través de nuestro compromiso común en el desarrollo de América Latina.

“En esa región, como en muchas otras del mundo, los privilegios de los acomodados casi siempre se defienden recurriendo a la violencia. Es y será siempre una ilusión creer que las exigencias de justicia social pueden ser frenadas con métodos militares. Esto rige, en particular, para Centroamérica, que es víctima de cruentos  conflictos.

“Por esa razón tiene enorme valor el que un grupo de estados latinoamericanos se ocupe de la crisis centroamericana y busque una solución política, puesto que todavía se pueden solucionar los conflictos de modo pacífico.

“Nuestro empeño internacional obedece a principios importantes: el respeto a la autodeterminación, la justicia social y económica, la paz y la libertad”. (Pierre Schori, “Escila y Caribdis Olof Palme, la Guerra Fría y el poscomunismo”, FCE, México, 1994).

Queda claro entonces, que mientras persistan las causas señaladas y no se lleve a la práctica el llamado internacionalista y centroamericano que hicieron España y Suecia, seguirán millones de DIGNOS SERES HUMANOS, buscando una mejor CALIDAD de VIDA, migrando allende sus fronteras.