5 diciembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Muchas mujeres aún continúan siendo violentadas

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Opinión.

A unos días de que tenga lugar la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y después de décadas de que se hayan celebrado diferentes convenciones internacionales en beneficio de ellas, la condición de maltrato en la mayoría prevalece, sin que se vea la posibilidad en corto tiempo de que tal flagelo sea abatido considerablemente.

El marco jurídico nacional e internacional es prácticamente letra muerta, ante la intimidad de los hogares, el temor a verse desprotegidas económica y materialmente, la necesidad de contar con un empleo aunque sean acosadas, etc.

De acuerdo con la ONU, casi 1 de cada 3 mujeres ha sufrido abusos a lo largo de su vida, lo que aumenta en tiempos de crisis, como sucedió durante la pandemia de COVID-19 y en las recientes crisis humanitarias, conflictos y desastres climáticos. Asimismo, de conformidad con un nuevo informe de ONU Mujeres, basado en datos de 13 países desde la pandemia, resulta que 2 de cada 3 mujeres padecieron alguna forma de violencia o tenían conocimiento de alguna mujer que la padecía, y desafortunadamente, solo 1 de cada 10 dijo que recurriría a la policía en busca de ayuda. Por otra parte, se llegó a la conclusión que estas mujeres tienen más probabilidades de enfrentarse a situaciones de pobreza y escasez de alimentos (https://www.un.org/es/observances/ending-violence-against-women-day).

También es importante precisar, que “si bien la violencia de género es generalizada, esta puede y debe prevenirse. Detener esta violencia comienza por creer en las sobrevivientes, adoptando enfoques integrales e inclusivos que aborden las causas fundamentales, transformen las normas sociales dañinas y empoderen a las mujeres y las niñas. Con servicios esenciales en los sectores policial, judicial, sanitario y social, y con suficiente financiación para la lucha por los derechos de las mujeres, podemos poner fin a la violencia de género” (ídem).

 Aunado a lo anterior, desde hace años he insistido en que si mujeres y hombres no vamos de la mano en esta urgente lucha en beneficio del bienestar femenino, no se tendrán los debidos resultados en el corto tiempo. En ese sentido, la actriz británica y embajadora de buena voluntad de ONU Mujeres, Emma Watson, ha señalado: “queremos tratar de mover a todos los hombres y los jóvenes que podamos para que sean defensores de la igualdad de género. Y no sólo queremos hablar de esto, queremos asegurarnos de que sea algo tangible”.

Efectivamente, el que no sólo a las mujeres se les incluya en prepararlas y/o protegerlas de la violencia masculina que padecen, sino también a los hombres, contemplaría una estrategia de resultados verdaderamente tangibles, pues él es precisamente el sujeto activo de tal aberración, y quien debe llevar un involucramiento más profundo en el proceso de concienciación.

Pero, ¿por qué debemos eliminar la violencia contra la mujer? La ONU refiere que “la violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo actual sobre las que apenas se informa debido a la impunidad de la cual disfrutan los perpetradores, y el silencio, la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas. En forma general, la violencia se manifiesta de forma física, sexual y psicológica e incluye: violencia por un compañero sentimental (violencia física, maltrato psicológico, violación conyugal, femicidio); violencia sexual y acoso (violación, actos sexuales forzados, insinuaciones sexuales no deseadas, abuso sexual infantil, matrimonio forzado, acecho, acoso callejero, acoso cibernético); trata de seres humanos (esclavitud, explotación sexual); mutilación genital, y matrimonio infantil” (ibidem).

Cuestión de observar a detalle lo que pasa a nuestro alrededor, y nos daremos cuenta de que muchas de las conductas violentas anteriores se encuentran presentes en nuestras vidas o en la de personas conocidas, hasta cierto punto como si fueran algo normal, principalmente las primeras de ellas.

Por el bienestar de nuestras madres, esposas, abuelas, hijas, hermanas, nietas, sobrinas, amigas, compañeras de trabajo, etc., y de todas las mujeres que, indiscutiblemente tienen el mismo valor que el hombre, todos debemos participar decididamente en abatir la violencia que ellas sufren.

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