martes, junio 18, 2024

Francisco Flores Legarda, Opinión

Necropolítica

Podemos señalar que la delincuencia y el gobierno han convivido en México cuando menos desde los años 60, en donde se inició con bandas delincuenciales siendo su principal actividad la venta de mariguana. El gobierno permitía este tráfico de drogas a Estados Unidos al considerar en ese momento que no representaba una grave afectación a nuestro país y tolerado por el gobierno Estadounidense Con el paso de los hasta los años, la mariguana ya es considerada como recreativo, la cual se ha legislado para que sea utilizada bajo ciertas condiciones.

El problema de la delincuencia México obedece a causas políticas profundas que tienen que ver con un funcionamiento imperfecto de la institución política mexicana. El narcotráfico y el crimen organizado pueden explicarse como consecuencia de una complejidad institucional que impide el imperio y aplicación de la Ley.

El problema de la inseguridad podrá terminar en México en la medida en que se dé una consolidación de las instituciones democráticas que garanticen un cumplimiento de los entramados jurídicos esenciales. A partir del análisis del caso del estado de Michoacán se hace hincapié en que este proceso debe darse a nivel de los gobiernos estatales y locales que son las instancias más cercanas a los ciudadanos y en donde se aprecian fallas sensibles en la creación de un ambiente armónico de convivencia social y específicamente en el funcionamiento del aparato de seguridad y administración de justicia.

Los entramados institucionales que garanticen un mínimo de cumplimiento de la Ley generarían un entorno que disminuya la impunidad y la colusión de autoridades con la delincuencia. En este trabajo analizamos algunos aspectos de los entramados institucionales del gobierno estatal y municipal en Michoacán, siguiendo las líneas de la teoría de la desorganización social que atribuye la variación en el crimen y la delincuencia a través del tiempo y entre las regiones a la ausencia o colapso de las instituciones (gobierno, familia, escuela, iglesia etc.) y las relaciones comunitarias que tradicionalmente motivan las relaciones de cooperación entre las personas.

El gobierno mexicano como lo señalo durante decadas ha permitido estas actos delictivos, el cual se incremento durantel el gobierno de Felipe Calderon, como brazo ejecutor García Luna, quien fuen condenado en Estados Unidos por delitos relacionados con el trafico de drogas entre otros.

En este par de años se viene a conocer los calificativos con los que se identifica a los miembros de la delicuencia organizada, policias estatales, municipales y desde luego miembros del ejercito mexicano.

Federales mexicanos conocidos viaticados y militares Libres han constituido, en efecto, un carte impune, una delicia organizada pero desde adentro de las corporaciones militares y policias, para empatar e ir aliada con la otra delincuencia, la parte criminal que no devenga un salario oficial. Han sido la quintaesencia del engranaje que permite accionar, en la práctica, las palabras que hacen funcior a un narcogobierno. Han sido expresión operativa de la necropolítica, porque influyeron en sus misiones ocultas el asesina de miles de ciudanos.

Cuando se recrudece la violencia en Chihuahua la Tercera Compañía de Infanteria era conocida  por la Presidencia de la Republica como “Pelotón de la Muerte”, el cual no solo combatia a los grupos delincuenciales afines a grupos especificos de narcotraficantes.

Esto ocurría en 2008 durante el Operativo Conjunto Chihuahua, supuestamente deseñado desde la Federación para combatir la delincuencia organizada principalmente en Ciudad Juarez. Recibieron instrucciones ( las cumplio a la letra) de secuestrar, torturar, asesinar y hacer desaparecer a ciertos de personas civiles, traficantes o no, criminales inocentes. Otra expresión de la necropolítia  en nuesto Estado.

La sede del la CINE se ubicaba en Ojinaga, Chihuahua, a unos 400 kilómetrios de Ciudad Juárez, esa ciudad martir en la medida en que fue escenario de todo tipo  de experimentos antirimen, incluida la militarización masiva. Tropas del Ejercito llegaron a ocupar Juárez, pero tambien la capital cuando la estadística apuntaba unos  150 crimenes dolorosos por año. Pronto la cifra llega los 900, a 1500 y ern 3300 ejecución, mas de 20 veces mas en 2011.

Parecía ineplicable que se multiplicara, en ves de disminuir, el ritmo y la cantida de asesinatos que ocurrián en la media y al tiempo en que se acrecentaba la presencia del Ejército.    Ese absurdo exterminio tenía profundas raíces podridas , como la existencia de un Pelotón de la Muerte.

La ilegalidad  continuaba con inhumaciones clandestinas o quema de cuerpos con gasolina, madera y llantas en caos documentos en Camargo, Guadalupe y Calvo; Juárez, Ojinaga, Matachi y por todos lados del Estado de Chihuahua.

Con informantes de la delicuencia organizada, en una geografía y una época en que se encontraban sicarios del cártel de Sinaloa contra el cartel del Golfo y los Zetas de sus grupos armados Linea, Los Linces, Los Artistas Asesinos, Los Belicos entre otros, el Ejercito no solo a gente inocente, sino tambien a los enemigoa de quienes  los delataban a convenencia.

Estos actos en las policías al igual en las mafias: hay que acatar las leyes no escritas de la ómerta (el silencio), preservar la prohibición absoluta de revelar los manejos internos de las organizaciones mafiosas; la secrecía se coloca en el centro de las actuaciones delictivas y su transgresión se castiga incluso con la muerte. Un proverbio siciliano resume la sujeción obligatoria al mandato de la Cosa Nostra: “El que es sordo, mudo y ciego, vivirá cien años de paz”.

Datos. – Testigos no identificados, CISEN, archivos del Ejercito Mexicano, medios de comunicación.

Salud y larga vida

Profesor por Oposición de la Facultad de Derecho de la UACH.

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