lunes, febrero 26, 2024

Opinión

Normal Rural Experimental de Gómez Farías: espíritu inquebrantable

Fernando Sandoval Salinas.- El sábado 18 de noviembre de 2023, se presentó en Ciudad Cuauhtémoc el libro ‘La Normal Rural Experimental de Gómez Farías’. Esta obra, escrita por Norma Leticia Rodríguez Vázquez y Pedro Medina Calderón, centra su atención en la creación, desarrollo y desaparición de la Normal Rural Experimental de Gómez Farías, fundada en 1977. Esta institución, mixta y sin internado, contaba con pocos apoyos de la SEP, pero se sostuvo gracias al incansable esfuerzo de sus fundadores y al apoyo de muchas familias de los municipios cercanos a Gómez Farías, quienes vieron en ella una oportunidad para que sus hijos e hijas lograran una carrera profesional.

El encuentro generó reflexiones significativas sobre las escuelas normales rurales, abordando temas como la política educativa implementada por los distintos regímenes presidenciales, los ataques sistemáticos para su desaparición, la tenaz resistencia para conservarlas, y la urgencia de revitalizarlas en el estado de Chihuahua, particularmente en la zona serrana. Los fundadores, liderados por Pedro Medina Calderón, estaban motivados por una visión forjada en años de lucha política y social: facilitar el acceso a una educación relevante y empoderadora para las comunidades marginadas de los municipios involucrados en la iniciativa. Una convicción fuerte les guiaba: promover una educación que trascendiera la mera adquisición de conocimientos para incluir el fomento de una conciencia crítica y la responsabilidad social. Su objetivo era formar maestros y maestras de educación básica comprometidos con servir en sus comunidades rurales.

La presentación del libro congregó a numerosos exalumnos y exalumnas de la Normal, quienes, partiendo de la premisa de que ‘las emociones son el pegamento de los recuerdos’, revivieron su inolvidable etapa estudiantil. Recordaron sus actividades académicas, culturales y literarias, el arte, la música, y a Don Pablito, el chofer del camión que transportaba a los estudiantes foráneos, recordado especialmente por su único casete de Juan Gabriel. El libro resalta que instituciones como la Normal de Gómez Farías poseen una historia que no debe ser olvidada, enfatizando su crucial rol en la educación de niños y niñas en áreas rurales. A pesar de la falta de un internado, los estudiantes de la Normal desarrollaron hábitos de disciplina, cooperación y camaradería, forjándolos como futuros profesores. Estos educadores respondieron a la petición campesina hecha al general Lázaro Cárdenas: ‘Presidente, mándenos maestros que tomen atole y tortillas con chile y vivan con nosotros”.

La escuela tuvo una vida de 10 años, cerrando sus puertas en 1987 debido a la visión retrógrada de funcionarios de la Secretaría de Educación Pública de aquel entonces. Estos funcionarios, alineados con las demandas de élites “modernizadoras”, no vacilaron en clausurar la Normal de Gómez Farías, motivados por su profundo rechazo hacia el magisterio progresista. Temían la integridad y honestidad con que la institución abordaba temas de lucha, resistencia y esperanza. La forma en que los estudiantes comprendían y enfrentaban los problemas de opresión e injusticia social causaba inquietud en estos burócratas. Veían con recelo a los jóvenes de 19 municipios que acudían a Gómez Farías para proseguir sus estudios, aprendiendo a enfrentar sus miedos y luchando por su sueño de convertirse en maestros rurales.