viernes, abril 12, 2024

Francisco Flores Legarda, Opinión

Nuestro torturador. Javier Corral 

“Los hombres no buscamos ser amados,  solo queremos ser el preferido.” Jodorowsky

No cabe duda que el exgobernador Javier Corral y sus compinchis deben ser juzgados por delitos de leza humanidad, ya que no se tratra del numero de afectados, puede ser uno, ya que cuentan con todo el poder del Estado, para torturar a los gobernados, sean culpables o no de delitos de los cuales son acusados. 

Son inaceptables estos actos. El alumno de Hitler Javier Corral, no puede quedar impune seria una desgracia. Tenemos ciudadanos que por el robo de comida, son sentenciados hasta por un año de prision. Es irracional, falta de senderica.  

No solo lo debe castigar al exgobenador, tambien a los que actuaron por accion u omision, quienes ahora dicen que fueron presionados para  cometer estas torturas. 

Prefiero no contarlo pero me toco vivir una situacion de esta naturaleza diez años bajo perfil, silencio escondido, las autoridad sin hacer nada. Mi familia afectada. 

Un mensaje del Rector de la Univesidad Autonoma de Aldama, conocido como Unga señor Corral. El filosofo de la calle. 

Para Usted y todos los que lo defieden, la tortura es una accion e infingir dolores fisicos como castigos para hacer confesar, suplicio tormento: Latin tardio, TORTURA, tortura accion de torcer, tourtuoso, que tiene vueltas y rodeos. 

Tortio – mis – garrote. 

Tortura: Tortus – Torcido, Torcer. Latin – TORTURA – desviacion de lo recto curvatur, oblicudad, inclinacion accion de torturar o tormentar. Cuestion de tormento Dolor, angustia, pena o aflicciones grandes. Que tiene vueltas y rodeos, solapado, cauteloso. 

Las culturas, de hace mas de seis mio años, como la egipicia, la griega, la china, la romana y otras, decian para explicar, de donde venia el bien, la verdad, y lo malo, la falsedad que habia cuatro elementos: La razon representada por un hombre, un toro la reproduccion sexual, aguila la sinderesis, el bien y la justica y el toro la retorcia, elegida por el señor Señor al torturar a sus enemigos en haras de ser un pequeño emperados. ¿Cuál de las fuezas ganara? 

A manera de analisis. Juar de Lucas. 

Dos tópicos, aparentemente antitéticos pero en realidad complementarios, recorren la reflexión sobre la tortura. El primero asegura que es una de las más graves afrentas contra la dignidad humana, si no la mayor, como ha explicado entre muchos otros Giorgio Agamben, a partir de la segunda formulación del imperativo kantiano. La tortura, más incluso que la pena de muerte, supone la reducción de los seres humanos a la condición de objetos, su deshumanización.  

Según el segundo, no ha habido cultura que no conociese y practicase la tortura, y de ello dan testimonio todos los historiadores especializados, de Mellar a Peters, o nuestro Tomás y Valiente. Porque puede ser verdad que con los ilustrados y, en concreto, a partir del libro de Cesare Beccaria, De los delitos y las penas, se consigue que la tortura sea formalmente proscrita del ámbito del Derecho, pero lo cierto es que se mantiene el recurso a ella por parte de los distintos poderes (la Inquisición en España es de los que se resisten más a abandonarla), e incluso vuelve a entrar en ese recinto jurídico con muy diversas justificaciones.  

La tentación de la tortura parece irresistible para el poder. Por eso resulta casi imposible contradecir la tesis formulada por J. M. Paredes en un reciente y, a mi juicio, imprescindible libro colectivo sobre el particular  «la tortura es una forma de hacer política .. . los actos concretos de tortura obedecen a cierta política». Y ello, lógicamente, bajo distintas modalidades  Las propias de nuestra era serían, al decir del mismo autor, sobre todo dos: primero, la «política de la tortura aniquiladora, la que muestran los grandes totalitarismos del siglo xx, incluyendo los instaurados mediante golpes de Estado -por ejemplo, en Argentina, Chile, Mexico y como ejemplo Chihuahua, Javier Corral, exgobernador– en América Latina, y las políticas genocidas de regímenes como los khemeres rojos, o las que dieron lugar a la guerra de los Grandes Lagos, las guerras en los Balcanes o en Chechenia. En segundo lugar, una manifestación que encajaría perfectamente en el modelo de biopolítica -la sociedad del control- teorizado/denunciado por Michel Foucault, la política de la tortura instrumental.  

Esta es la que permanece hoy y constituye la más seria amenaza de pervivencia de esa práctica, animada por la estrategia desplegada en la guerra contra el terrorismo internacional, que ha resucitado la máxima hobbesiana de que el fin justifica los medios, pasando por alto exigencias elementales del Estado de Derecho como, precisamente, la prohibición de la tortura. El auge de este recurso, cuasi-instituzionalizado, a la tortura instrumental, ha sido denunciado con claridad recientemente por Reed Brody, consejero jurídico de Human Rights Watch, a propósito de las consecuencias de la política de tortura desplegada por la administración norteamericana en Afganistán e Irak, que incluye también desplazamiento de presos para poder ser torturados impunemente en otros países, una política a la que luego prestaremos atención específica. El punto de deshumanización que implica la tortura ha sido explicado en la literatura y en buena parte de las artes, de forma incomparable respecto a lo que pueda transmitir  Libros como Nosotros, El cero y el infinito, 1984, Si esto es un hombre, Más allá de la culpa y la expiación, Archipiélago Gulag, Relatos de Kolima, el informe Nunca Más, o Esperando a los bárbaros, son algunos de los más elocuentes. Así lo hace García Amado en su muy brillante trabajo incluido en el libro citado en la nota 1, pág. 37, 2004.  F. Fukuyama, The Social Virtues and the Creation o( Prosperity, Londres, Penguin, 1995. (J) Consuelo Ramón Chornet, «Las prerrogativas de la CIA en la eliminación de presuntos terroristas y en la práctica de la tortura>>. Revista Española de Derecho Internacional, vol. LVI/2004, págs. 542-545.  El prestigioso diario Washington Post, publicó el pasado 8 de junio de 2004 un informe en el que se denunciaba que el jefe del Delta Camp y del X-Ray Camp en Guantánamo, el general Geoffrey Miller. responsable directo de la aplicación de la lista de técnicas agresivas a los prisioneros de Guantánamo, visitó el 9 de septiembre de 2003 lrak. y dos días después, el 1 O de septiembre de 2003, el general Ricardo Sánchez, responsable militar en jefe de los EEUU en lrak. autorizó la primera guía oficial de interrogatorios a prisioneros iraquíes que incluía 32 de las técnicas experimentadas en Guantánamo, entre ellas, el ataque con perros, el sometimiento a temperat uras extremas, las posiciones humillantes, la permanente exposición a la luz, a emisiones de música o mensajes de radio a un volumen insoportable, etc.  Que dieron lugar a su libro, Obediencia debida, Madrid, Aguilar. 2004. Sobre ello, véase igualmente el libro de Amy Goodman, En la cama con el enemigo, Madrid, Temas de hoy. 2004. un ensayo académico.  

Quien haya leído alguna de las obras de Y. Zamyatin, A. Koestler, G. Orwell, P. Levi, J. Améry, A. Soljenitsin, V. Shalamov, E. Sábato, o, muy recientemente, J. M. Coetzee, lo sabe perfectamente. Aunque es difícil escoger un texto, muchos  se inclinan por el de Améry, que no sólo supo mostrar que la tortura no era un ingrediente más o menos accidental sino la esencia misma del Tercer Reich. Además, Améry, explica con enorme claridad el proceso de deshumanización, de destrucción de la presunción de sociabilidad o, para ser exactos, de ese mecanismo de confianza en los otros, sin el que ninguna socieda~ humana es posible, ni viable nuestra vida como seres sociales, algo que incluso un liberal como Fukuyama ha debido reconocer. 

La experiencia de esa capacidad destructora que puede alcanzar la política delatortura instrumental gravita hasta tal punto sobre la malheur de conscience del siglo xx, que el nacimiento mismo de la ONU viene presidido entre otros objetivos prioritarios, por el propósito de erradicarla. Por eso no sólo aparece su prohibición en el artículo 5 de la Declaración universal de derechos de 1948 o en el 7 de los Pactos de derechos civiles y políticos de 1966, sino que muy pronto, en 1975, se produce una Declaración específica que dará paso a la Convención de 1984 y con ella a la institucionalización en el seno de la Organización de un Comité propio contra la tortura.  

En el ámbito europeo se repite la misma estrategia: a partir del artículo 3 de la Convención europea de 1950 se da paso a la Convención europea para la prevención de la tortura, en 1987, que establece un Comité europeo contra la tortura. Más recientemente, el artículo 7 del estatuto del Tribunal penal internacional creado en Roma en 1998 califica a la tortura como crimen de lesa humanidad, al que alcanza la jurisdicción universal. 

Total una vida sin refleccion y sin amor al trabajo no merece vivirse y salud y larga vida. 

Francisco Flores Aguirre, Profesor Emerito de la Facultad de Filosofia y Letras de la UACH. 

Francisco Flores Legarda, Profesor por Oposicion de la Facultad de Derecho de la UACH. 

profesor.F