miércoles, abril 24, 2024

Cultura

Organización Mundial de la Salud alerta por el aumento de la resistencia a los antibióticos

En infecciones bacterianas que afectan al ser humano.

Un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado el pasado 9 de diciembre de este año, pone de manifiesto elevados niveles de resistencia en bacterias causantes de septicemias potencialmente mortales, así como una creciente resistencia a los tratamientos en varias bacterias que provocan infecciones comunes entre la población, según se desprende de los datos comunicados por 87 países en 2020.

Son las bacterias, y no los seres humanos ni los animales, las que se vuelven resistentes a los antibióticos. Estas bacterias farmacorresistentes pueden causar infecciones en el ser humano y en los animales y esas infecciones son más difíciles de tratar que las no resistentes.

La resistencia a los antibióticos está poniendo en riesgo los logros de la medicina moderna. Si no disponemos de antibióticos eficaces para prevenir y tratar las infecciones, los trasplantes de órganos, la quimioterapia y las intervenciones quirúrgicas se volverán más peligrosas. Hace que se incrementen los costos médicos, que se prolonguen las estancias hospitalarias y que aumente la mortalidad.

«La resistencia a los antimicrobianos erosiona la medicina moderna y pone millones de vidas en peligro,» afirmó el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Para aprehender realmente la magnitud de la amenaza mundial y organizar una respuesta de salud pública eficaz contra las antibiorresistencias debemos multiplicar los análisis microbiológicos y generar datos de calidad garantizada en todos los países, y no solo en los más ricos.»

Aunque en los últimos 4 años la mayoría de las tendencias al respecto se han mantenido estables, las septicemias (reacciones) causadas por cepas resistentes de Escherichia coli y Salmonella spp. y las gonorreas resistentes han aumentado en por lo menos un 15% en comparación con los niveles de 2017. Se requieren más investigaciones para descubrir las razones que subyacen a esta progresión de las antibiorresistencias y para saber en qué medida guarda relación con el mayor número de hospitalizaciones y de tratamientos antibióticos registrado durante la pandemia de COVID-19. La pandemia también impidió a varios países comunicar los datos correspondientes a 2020.

Los nuevos análisis muestran una mayor probabilidad de que los países con menor cobertura de pruebas analíticas, que suelen ser países de renta baja o renta media, comuniquen tasas de resistencia a los antibacterianos significativamente más altas para la mayoría de las combinaciones «germen-fármaco», lo que (en parte) puede atribuirse al hecho de que en muchos países de renta baja o renta media haya solo unos pocos hospitales de referencia que transmiten datos al GLASS. Estos hospitales suelen atender a los pacientes más enfermos, que pueden haber recibido tratamiento antibiótico previo.

A modo de ejemplo, cabe señalar que el nivel medio mundial de antibiorresistencias en E. Coli y en Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (los dos microorganismos utilizados como indicador al respecto en los Objetivos de Desarrollo Sostenible) fue, respectivamente, de un 42% y de un 35%. Pero al considerar solamente a los países con elevada cobertura de pruebas analíticas, los niveles obtenidos fueron bastante inferiores: un 11% y un 6,8% más bajos, respectivamente.

Por lo que respecta al consumo humano de antimicrobianos, el 65% de los 27 países comunicantes habían cumplido el objetivo de la OMS de lograr que al menos un 60% de los antimicrobianos consumidos fueran del grupo «Acceso» de antibióticos, es decir, aquellos que, según la clasificación AWaRE de la OMS, son eficaces contra un amplio espectro de infecciones comunes y entrañan un riesgo relativamente bajo de generar resistencia.

Debido a la insuficiente cobertura de las pruebas analíticas y a la escasa capacidad de laboratorio, especialmente en los países de renta baja y renta media, sigue resultando difícil interpretar las tasas de resistencia a los antimicrobianos. Para solventar esta carencia crítica, la OMS seguirá una doble línea de trabajo: a corto plazo, obtener datos probatorios por medio de encuestas; a largo plazo, generar capacidad de vigilancia sistemática. Ello se traducirá, por un lado, en la implantación de encuestas representativas a escala nacional sobre la prevalencia de antibiorresistencias, con el fin de generar un acervo de datos de referencia y de tendencia en la materia que sirvan para formular políticas y seguir de cerca las intervenciones y, por otro lado, en un aumento, en todos los niveles del sistema de salud, del número de laboratorios con garantía de calidad que comuniquen datos representativos sobre antibiorresistencias.

Para hacer frente al curso creciente de las antibiorresistencias es preciso que los países pongan el mayor empeño, a alto nivel, en potenciar su capacidad de vigilancia y aportar datos de calidad garantizada, sabiendo que también incumbe actuar a todas las personas y comunidades. La próxima fase del Sistema Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos y de su Uso (GLASS), al potenciar la recogida de datos normalizados y de calidad sobre la resistencia a los antimicrobianos y el consumo de estos fármacos, cimentará una actuación eficaz y científicamente sólida para atajar la aparición y propagación de antibiorresistencias y proteger el uso de medicamentos antimicrobianos para las futuras generaciones.

La población general puede:

Tomar antibióticos únicamente cuando los prescriba un profesional sanitario (médico) certificado.

No pedir antibióticos si los profesionales sanitarios dicen que no son necesarios.

Seguir siempre las instrucciones de los profesionales sanitarios con respecto al uso de los antibióticos.

No utilizar los antibióticos que le hayan sobrado a otros.

Prevenir las infecciones lavándose frecuentemente las manos, preparando los alimentos en condiciones higiénicas, evitando el contacto cercano con enfermos, adoptando medidas de protección en las relaciones sexuales y manteniendo las vacunaciones al día.

Preparar los alimentos en condiciones higiénicas tomando como modelo las cinco claves para la inocuidad de los alimentos de la OMS (mantener la limpieza; separar alimentos crudos y cocinados; cocinar completamente; mantener los alimentos a temperaturas seguras; y usar agua y materias primas inocuas), así como elegir alimentos para cuya producción no se hayan utilizado antibióticos con el fin de estimular el crecimiento ni de prevenir enfermedades en animales sanos.

Fuentes:

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/resistencia-a-los-antibi%C3%B3ticos
https://www.who.int/es/news/item/09-12-2022-report-signals-increasing-resistance-to-antibiotics-in-bacterial-infections-in-humans-and-need-for-better-data
https://www.gaceta.unam.mx/problema-grave-la-resistencia-bacteriana-a-los-antibioticos/