24 septiembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Perdona

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Mauricio Islas.

El perdón es una especie de muerte espiritual, en la cual soltamos la idea de un “yo” fijo, separado y duradero.

Cuando una mente rebosa de resentimiento y odio hacia una persona, en realidad es uno mismo el único que sufre, atrapado en ese estado mental.

Cuando te hallas prisionero de tus acciones pasadas o de los actos de los demás, no eres capaz de vivir plenamente tu existencia presente. 

Sea cual sea la verdad objetiva de nuestros sentimientos de haber sido traicionado, abandonado u olvidado; si queremos ser felices, necesitamos perdonar.

El perdón o aprender a soltar es la única forma de sanarnos a nosotros mismos de los efectos tóxicos del resentimiento y amargura.

El perdón no significa condonar una acción dañina o negar la injusticia y el sufrimiento. Tampoco debe confundirse con la pasividad ante la violación o el abuso. El perdón es una intima renuncia a la culpa, el resentimiento o deseo de venganza. El perdón nos permite recobrar una parte de nosotros mismo que quedo esclavizada en un acontecimiento del pasado.

Tal vez puedes pensar que no puedes perdonar, pero es tu intención de perdonar lo que cultivamos el ejercicio meditativo del perdón

“si he herido o dañado a alguien, a sabiendas o sin darme cuenta a causa de mi deseo neurótico, dolor, miedo, ira o confusión, pido perdón”

“si alguien me ha herido o dañado, a sabiendas o sin darse cuenta, a causa de su deseo neurótico, dolor, miedo, ira o confusión, le perdono, en  el  grado en que estoy listo en este momento, le ofrezco mi perdón”

“Me perdono por todos los modos en que me he hecho daño a mi mismo mediante la acción o la falta de acción, a causa del deseo neurótico, miedo, dolor o confusión,

Hay quienes están dispuestos a perdonar pero solo si hay arrepentimiento. Esta manera de condicionar el perdón, siendo ocasiones valida, no puede erigirse como principio incuestionable.

No debemos olvidar que el perdón no solo libera al responsable del daño realizado de la culpa que le atribuimos, también libera al resentido de su propio resentimiento y de las consecuencias que éste tiene en su existencia. Insistimos: el principal beneficiado del perdón no es el perdonado, sino quién perdona.

En ti está la  decisión de integrar el dolor del pasado como aprendizaje para el futuro. Es el compromiso de vivir 100% en el presente, con la mente y el corazón abierto.

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