viernes, julio 01, 2022

Aída Holguín Baeza, Buzón

Periodismo: Esencial para la democracia

Cuando desde el mismísimo Palacio Nacional se estigmatiza a la prensa o a los periodistas críticos del poder, también se ataca a la democracia.

Y es que, como bien lo dijo Tina Smith, la democracia depende de una prensa libre e independiente. Por eso cuando los políticos llaman “noticias falsas” a las informaciones que no les gustan, socavan la democracia.

En ese contexto, lo dicho desde hace mucho tiempo por la ya fallecida ex presidenta de Filipinas e ícono de la democracia, Corazón Aquino, adquiere mayor relevancia porque, con el paso de los años, ha quedado claro que la libertad de prensa garantiza la participación popular en las decisiones y acciones de gobierno, y es precisamente en esa participación donde radica la esencia de la democracia.

El meollo del asunto es que, en total acuerdo con Richard N. Haass y Mary Beard, respectivamente, la democracia requiere una ciudadanía informada capaz de cuestionar su gobierno, y requiere información porque la toma de decisiones informada requiere conocimiento (cosa que Platón sabía muy bien, dice Beard).

Entonces, considerando lo ya mencionado y que la función social del periodismo es la de informar -veraz, oportuna y objetivamente- a la población sobre asuntos de interés público, no hay duda de que el periodismo es imprescindible para la democracia. En ese sentido, Antonio Caño explica que la imprescindibilidad del periodismo en la democracia reside en que es el garante de la convivencia en una sociedad libre y, por ende, del equilibrio de poder necesario en una democracia.

Planteado lo anterior, la afirmación de Tina Smith resulta particularmente importante y preocupante en torno a lo que ha venido sucediendo en México desde la llegada de la 4T. Es decir, el hecho de que, como no les han bastado “las mañaneras” para llamar “noticias falsas” a las informaciones que no les gustan, crearon la sección especial “Quién es quién en las mentiras” en las que, sistemática y cínicamente abusan del poder para denostar, descalificar y estigmatizar a medios de comunicación y periodistas que informan cosas que al Presidente y a su cuatro-te no le gustan.

Es cierto que, como bien lo afirma Jonathan Demme, hay medios de comunicación que no han hecho un gran trabajo en el cumplimiento de su función en la democracia; sin embargo, eso no justifica el autoritarismo del presidente López Obrador contra la prensa. Autoritarismo que, por cierto, queda más al descubierto con lo expuesto por Timothy Snyder: Para arrancarle el corazón a una democracia directamente, o sea, ir directamente por ella y matarla, hay que ir por los hechos y eso es lo que hacen los autoritarios modernos. Paso 1: Mienten todo el tiempo y, Paso 2: Dicen que son sus oponentes y los periodistas los que mienten.

En esta ocasión, concluyo parafraseando lo dicho alguna vez por la periodista estadounidense, Amy Goodman: El periodismo es absolutamente esencial para el funcionamiento de una democracia porque su función no es acomodarse al poder, sino ser el control y el equilibrio del gobierno.

Aída María Holguín Baeza
laecita@gmail.com