domingo, abril 21, 2024

Francisco Flores Legarda, Opinión

¿Por qué ser pobre?

Según la Real Academia Española, “pobre” proviene del latín pauper-eris que, a su vez, deriva de paucus y pario que significa “que produce poco”, entonces podría decirse que una persona pobre es aquella que no produce los suficientes recursos para satisfacer las necesidades básicas para su supervivencia (educación, servicios de salud, seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación).

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) es el organismo encargado de medir la pobreza en México, a través de un número en cantidad monetaria por debajo del cual una persona es considerada pobre, a este número de medición se le denomina “línea de pobreza” o “umbral de la pobreza”; la medición se realiza con indicadores que incluyen el desempleo, la alimentación, la vivienda propia, y el acceso a los servicios básicos como la salud, la educación, el agua potable o la electricidad.

Hay dos líneas de pobreza: la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI), que equivale al valor monetario de la canasta alimentaria por persona al mes (noviembre 2022, $2,110.39 en las ciudades y de $1,620.78 en las comunidades rurales); y la Línea de Pobreza por Ingresos (LPI), que equivale al valor monetario total de la canasta alimentaria más la canasta no alimentaria por persona al mes (noviembre 2023, rural $3,037.42 y urbana $4,233.41 pesos); estas líneas se actualizan utilizando el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) calculado y publicado por el Inegi.

Las personas en el nivel de “pobreza extrema” no cuentan con las condiciones mínimas de bienestar ni los servicios básicos, sus viviendas son de lámina o cartón y, por ende, no tienen aspiración de educación, pues su pretensión es la supervivencia, disponen de un ingreso tan bajo que, aun si se dedicara por completo a la adquisición de alimentos, no podrían conseguir los nutrientes necesarios para tener una vida sana.

En el nivel de pobreza moderada las personas cuentan con servicios básicos de salud y vivienda, sin embargo, sus ingresos por familia son del salario mínimo y su incidencia se obtiene de calcular la diferencia entre la incidencia de la población en pobreza menos la de la población en pobreza extrema.

El nivel medio emergente” es el que aspira salir de la pobreza y aunque sus condiciones son similares a la pobreza moderada, su diferencia es que buscan invertir en la educación conforme a sus posibilidades y pueden lograr obtener grados universitarios, aumentando los ingresos mensuales por familia, sin embargo, siguen sin tener posibilidades de adquirir algún crédito hipotecario o automotriz y si llegan a brincar al nivel social “medio típico”, viven con un exceso de apalancamiento bancario que no les permite avanzar socialmente y el nivel de estrés es constante y sumamente alto.

He escuchado en repetidas ocasiones la frase “el pobre es pobre porque quiere”, pero dividir a la sociedad entre pobres y ricos es una afirmación que comúnmente hacemos sin profundizar las condiciones reales en las que cada uno se encuentra, una promesa típica de todos los candidatos a la presidencia ha sido el de reducir la pobreza y, pese a los programas sociales, en lugar de bajar han aumentado las cifras, y esto ha sido a consecuencia de un país con un bajo o nulo crecimiento económico, en el que hay pocas ofertas laborales con sueldos competitivos y, por lo general, son otorgadas a extranjeros o se dan por “compadrazgo”; existen altas desigualdades económicas y de oportunidades; hay una carente regulación en la seguridad social y constantes violaciones a los derechos humanos y sociales.

El problema de ser pobre son las consecuencias que trae consigo, disminuye la autoestima de las personas, trae padecimientos como depresión, ansiedad, desnutrición, enfermedades estacionales, racismo e inseguridad, aparejado al aumento en los índices de alcoholismo y drogadicción, empeorando el problema.

Aunado a lo anterior, la pobreza dificulta el acceso al sistema educativo, por lo que hay un rezago importante en educación y abunda la ignorancia, esto es aprovechado por la política para crear el “populismo” en las promesas de campaña.

El otorgar “apoyos” a ciertos sectores de la población no debería ser una solución para combatir la pobreza, más bien enfocar esa energía y recursos en el crecimiento económico, generando empleos bien pagados, mejorar los servicios educativos y de salud, invertir en estructura de seguridad y dejando de centralizar todo en las ciudades y extenderlo a las zonas rurales.

Salud y larga vida

Profesor por Oposición de la Facultad de Derecho de la UACH

X @profesor_F