domingo, junio 23, 2024

Benito Abraham Orozco, Opinión

Pues sí, pero… mejor dime qué es el comunismo y cuál es el contenido de los LTG 

“…yo digo solo que los comunistas nos han robado la bandera. La bandera de los pobres es cristiana. La pobreza está en el centro del Evangelio. Los pobres están en el centro del Evangelio” 

Papa Francisco 

Ante la polémica que se ha venido generando con los libros de texto gratuitos (LTG), cuando me piden opinión sobre el particular, les comento que desconozco su contenido, por lo que sería irresponsable y poco serio hacer alguna manifestación al respecto, sin contar con elementos mínimos para ello. 

Pero cuando me insisten, queriendo generar una discusión, anteponen el dicho de algún conductor de noticias, político, gobernante, y hasta memes que circulan en internet, pero no me ofrecen el argumento de algún profesional de la educación. En este punto es donde veo nuevamente posturas a la ligera, al calor de discursos y campañas tendientes a promover enconos, de cara a las elecciones del próximo año, que como generalmente sucede, maquiavélicamente se pretende descalificar al adversario a como dé lugar. 

Ejemplo claro lo es el del señor Javier Alatorre, que lejos de dar a conocer la noticia sin sesgos, asume una actitud como si fuera representante de alguna organización política o ideología, generando hasta odios con sus argumentos que debieran ser objetivos e imparciales. Eso no es periodismo, eso está lejos de representar a una prensa digna y profesional. 

En el tema que nos ocupa, este señor Alatorre ha señalado en su programa de noticias que la SEP pretende imponer una educación comunista a las niñas y a los niños de México, que estamos ante una conspiración fraguada por comunistas trasnochados, que los LTG están en contra de la libertad, y que buscan convertir a la infancia en esclava sumisa de una dictadura comunista, buscando además condenar a México a la pobreza, a la mediocridad y al odio. Asimismo, se ha referido en su noticiero que en la guía para maestros y maestros se enseña a los docentes a reflexionar sobre conceptos como “opresor”, “oprimido”, “clases sociales”, y que se les aplica un cuestionario donde deben responder preguntas como: ¿Identifica que los privilegios de las personas son una condición heredada por aspectos económicos y no el resultado de un sistema meritocrático que premia el esfuerzo? o ¿Reconoce que las dificultades, las privaciones económicas, culturales o políticas son consecuencia de la clase social…? 

Aquí es menester cuestionar qué es el comunismo, y si en parte o en su totalidad es tan atroz como lo quieren hacer ver, y si los comunistas “comen niños” como se les atribuía en el pasado, además de confirmar si esa supuesta educación comunista que dicen se pretende imponer a la niñez mexicana, efectivamente se encuentra contenida en los LTG como lo afirma el ahora pedagogo Javier Alatorre. Pero considerando los mencionados cuestionamientos formulados por este conductor de noticias y por participantes en su noticiero, independientemente de la etiqueta que se le quieran poner, habrá que indagar qué tan nocivos pudieran ser. 

De conformidad con la RAE, opresor es aquel que abusa de su poder o autoridad sobre alguien, y en nuestro país hay infinidad de ejemplos de esa opresión, como en el ámbito laboral público o privado, que es por demás común que se aprovechen de la necesidad de los trabajadores por percibir un ingreso para ellos y para sus familias, y tienen que aguantar los malos tratos de las y los “jefazos”, quienes los humillan con insultos, exiguos salarios, jornadas extenuantes sin pago de horas extras, ausencia de prestaciones sociales, etc. O esas personas adineradas y sus hijos “juniors”, que se presentan ante cualquier modesto y digno empleado exigiéndoles que les rindan pleitesía y tratándoles como si fueran de su propiedad, gritándoles y hasta imponiéndoles a sus guaruras para que atiendan sus exigencias. También se encuentran esos “respetables y honestos” empresarios o banqueros que con altísimos intereses —eso sí, con “abonos chiquitos” en algunos casos—, siguen sangrando la economía familiar sin limitación alguna. 

Por otra parte, tenemos el tan conocido tema de la pobreza generacional o ciclo de la pobreza, en donde prácticamente se señala que para que las familias puedan salir de esa condición, deben pasar varias generaciones, y en el caso de México, según la OCDE, son hasta 11 generaciones. Entonces por qué escandalizase de que se haga referencia a un sistema meritocrático que premie el esfuerzo, o el que las dificultades, las privaciones económicas, culturales o políticas son consecuencia de la clase social. ¿Acaso se quiere tapar el sol con dedo en beneficio de esas clases privilegiadas? Y a que se referirán cuando precisan que se está buscando condenar a México a la pobreza, a la mediocridad y al odio, cuando millones y millones de mexicanos ancestralmente padecen ese infortunio, y los gobiernos anteriores no destacaron por abatirla, ni de promover una cultura del esfuerzo que combatiera esa mediocridad. Y en cuanto al odio, en si misma esa campaña contra la supuesta educación comunista, conlleva un aborrecimiento exacerbado, que está confrontando nuevamente a la sociedad.  

Igualmente, se hace necesario echar un vistazo a la Declaración de Principios de algunos partidos políticos, para ver qué similitud pudieran tener con los conceptos o condiciones que se están criticando —y que sobre todo reflejan asimetrías sociales—, y así tenemos que en cuanto al PAN, en su “Proyección de Principios de Doctrina del Partido Acción Nacional 2002” entre otras cuestiones se precisa: “Nos indigna la herida innecesaria de opresión y miseria que unos seres humanos infligen a otros”; “La búsqueda de un desarrollo sustentable debe tener dentro de sus más altas prioridades la eliminación de la pobreza de la generación actual”, y; “Por eso el humanismo económico asume la responsabilidad social y busca abatir la pobreza extrema, atiende prioritariamente a los pobres del campo y la ciudad, da prioridad a zonas indígenas y rurales e impulsa el desarrollo de las potencialidades del campo mexicano”. 

En su Declaración de Principios, el PRI asume, entre diversas posturas: “La justicia social tiene como prioridad romper la inercia de la pobreza extrema y las condiciones de exclusión social…”; “La desigualdad excluyente, la marginación y la pobreza, son inaceptables por injustas”, y; “…la justicia social es un firme rechazo a que la pobreza sea el destino para parte de la sociedad; es lucha por la igualdad básica y por la justicia en las oportunidades de desarrollo social”. 

Por otra parte, también a manera de ejemplo, en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia se contempla, entre otras cuestiones: “Liberado del mal y reincorporado en la comunión con Dios, todo hombre puede continuar la obra de Jesús con la ayuda de su Espíritu: hacer justicia a los pobres, liberar a los oprimidos, consolar a los afligidos, buscar activamente un nuevo orden social, en el que se ofrezcan soluciones adecuadas a la pobreza material y se contrarresten más eficazmente las fuerzas que obstaculizan los intentos de los más débiles para liberarse de una condición de miseria y de esclavitud” (325). 

Entonces, si queremos dar sesgos, si queremos forzar expresiones, si queremos hasta mentir, pues el comunismo anda por doquier, y viéndolo así, pues tal parece que no es tan malo.