27 septiembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

¿Qué feminismo quieren las mujeres?

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Opinión.

Primeramente, habrá que señalar que de conformidad con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, en México existen 64 millones 540 mil 634 mujeres (51.2% de la población total), y de las cuales, 43 millones 363 mil 238 cuentan con 20 años o más.

         Una vez establecido lo anterior, habrá que preguntarse qué debemos entender por feminismo, y a partir de ahí, tratar de especular con los datos que cada quien tenga en su entorno, cuántas mujeres pudieran considerarse feministas —activas o pasivas—, y en su caso, afines con qué tipo de feminismo.

         De conformidad con la RAE, feminismo es, en sus dos acepciones: 1. m. Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre. 2. m. Movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo. Por otra parte, en su Diccionario Ideológico Feminista I, Victoria Sau define al feminismo como “… un movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del siglo XVIII -aunque sin adoptar todavía esta denominación-y que supone la toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación, y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas de modelo de producción, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquella requiera.

         Pues bien, del concepto de la RAE se pudiera señalar una búsqueda de igualdad de derechos sin considerar alguna exclusión del varón en dicho propósito, y sin verlo como un antagónico o enemigo, lo que a simple vista no ocurre con la segunda definición.

         Si pensamos en los entornos en los que cada quien se desenvuelve —por supuesto sin que estos sean pro o anti feministas—, y si los dimensionamos a nivel nacional, ¿de cuántas mujeres feministas estaríamos hablando que existen en México? Desconozco si hubiese alguna estadística sobre el particular, pero si de una manera lo más objetiva posible hacemos el ejercicio referido, bien pudiéramos tener alguna aproximación con la realidad.

         Habrá que inferir respecto de diferentes escenarios, entre otros: cuántas mujeres pretenden esa igualdad con exclusión del varón, además de considerarlo como un rival o enemigo; cuántas sin excluirlo; cuántas sin considerarlo un enemigo; cuántas pretendiendo el uso de la violencia en la consecución de ese fin; qué número privilegiando el aborto, las familias homoparentales con adopción de infantes; cuántas convencidas de que no deben ser “amas de casa”; cuántas que buscan la paridad de género en el ámbito laboral y político; quienes consideran la galantería y amabilidad del varón como una ofensa; qué cantidad de ellas preferirían estar laborando fuera del hogar; cuántas estarían de acuerdo en que desde su niñez, las personas pudieran ir optando por la llamada diversidad sexual, o visto de otra manera, que desde la infancia se impongan modelos distintos a la familia tradicional;  que consideren conveniente y práctico un lenguaje inclusivo; etc.

         Insisto, en ese ejercicio personal, procurando la máxima objetividad posible, creo que estamos muy lejos de poder decir que es una mayoría significativa, incluso, una minoría más o menos considerable en cantidad, quienes pretenden una igualdad de derechos entre hombres y mujeres con exclusión y rivalidad, y en una mucho menor cantidad las que ven con buenos ojos el uso de la violencia. En cuanto al aborto, la reciente determinación de la SCJN sirvió para evidenciar un amplio rechazo.

         En lo que sí es definitivo, es que existe una abrumadora mayoría que quisiera y/o exige la terminación del machismo y la violencia en general hacia la mujer —que no necesariamente está ligado a esa igualdad de derechos—, en una búsqueda de dignificarla, independientemente de que muchas de ellas sigan en casa atendiendo con amor y esmero a la familia, y sin querer salir a trabajar en alguna oficina o empresa.

         Existen respetables féminas a las que el lenguaje llamado inclusivo, además de considerarlo complicado, se les hace que ha sido infructuoso, sin ser una influencia importante en el avance de quienes buscan la igualdad de derechos, viendo con mayor relevancia el acercamiento y convencimiento pacífico con los hombres, entre otros aspectos.

         Cabe aclarar, que el no estar de acuerdo, por ejemplo, con la diversidad sexual, no es precisamente un tema de intolerancia o discriminación, sino más bien de evitar obligar situaciones, enseñanzas o condiciones con las que existe divergencia.

         Una vez realizado por cada quien el ejercicio especulativo propuesto, bien pudiera llegarse a la formulación de las siguientes interrogantes: ¿entonces, dónde queda la voluntad de la mayoría de las mujeres? ¿los derechos humanos que consideran como válidos ya no deben hacerse efectivos? ¿hay que aceptar obligadamente imposiciones de minorías que atentan contra tradiciones positivas para ellas y para sus familias?

         De esas más de 64 millones de mujeres mexicanas, ¿qué porcentaje estará de acuerdo con cada uno de los feminismos antes referidos?

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