2 agosto, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Restaurar la tierra es más que un arte, y es indispensable

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17 de junio "Día de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía".

Viviana Mendoza.

El Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía de 2021 se centra en la transformación de las tierras degradadas en tierras sanas. De ahí su título: “Restauración. Tierras. Recuperación”. La restauración de las tierras degradadas contribuye a la resiliencia económica, a la creación de empleo, al aumento de los ingresos y a una mayor seguridad alimentaria; ayuda a recuperar la biodiversidad; permite capturar el carbono atmosférico que calienta la Tierra, disminuyendo así el efecto del cambio climático; y favorece una recuperación verde de la pandemia de COVID-19, ya que la restauración de los paisajes naturales reduce el contacto directo entre la vida silvestre y los asentamientos humanos, lo que crea una barrera natural contra las zoonosis.

En torno a tres cuartos de la tierra del planeta, que no está cubierta de hielo, ha sido alterada por el ser humano para satisfacer la creciente demanda de alimentos, materias primas, carreteras y hogares. En estos momentos, evitar, ralentizar y revertir la pérdida de tierra productiva y de ecosistemas naturales es tanto urgente como esencial para lograr una rápida recuperación de la pandemia y garantizar la supervivencia a largo plazo de las personas y el planeta.

En México, la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) realiza acciones de Conservación de Suelos y explica el tema comparándolo con la restauración en el arte:

La palabra restaurar significa reparar, renovar o volver a poner algo, en el mismo estado en el que se encontró alguna vez.

Aunque es un término comúnmente usado en arte, también existe la restauración forestal, en ambos casos, lo que se busca es: reparar un daño para tratar de dejarlo igual que a la pieza original.

En medio ambiente, el panorama es incluso más difícil, restaurar un ecosistema forestal es tratar de dejar lo más parecido posible a lo que alguna vez hubo, pero es una tarea que posiblemente quien la comience no tenga vida suficiente para ver el resultado final.

Una persona dedicada a la restauración de arte, tiene la posibilidad de dejarlo exactamente igual, un restaurador de ecosistemas no. En la naturaleza el equilibrio cambia constantemente y difícilmente será alcanzado e igualado.

No obstante se puede hacer un buen trabajo para que en 50 o 100 años se parezca lo más posible a lo que originalmente fue.

En este sentido, el objetivo de restaurar un ecosistema es regresarle las funciones ecológicas, paisajísticas y productivas a un terreno que alguna vez fue un bosque, una selva, un matorral o quizá un manglar.

Lo primero que se necesita es una fotografía de referencia, y lo que se utiliza es el terreno más cercano con la vegetación original o menos impactada, (se hace referencia a unos cinco kilómetros a la redonda) de ahí se estudia qué tipo de ecosistema es y plantas son las indicadas establecer.

En restauración forestal lo primero que se tiene que hacer en un terreno que se encuentra con problemas de erosión o degradación es conservar el suelo y la humedad.

Para conseguirlo lo primero que se hace son obras de conservación de suelos para detener la erosión y evitar que el agua se escurra.

Esta es una función que la hacen originalmente los árboles, pero como no hay, serán sustituidos por estas obras durante cinco años, aproximadamente, cuando ya no sean funcionales, las plantas con las que se reforestó, ya podrán ir haciendo esta importante función.

Para la reforestación se buscan las especies más adaptables y parecidas a las que tuvo el ecosistema original, es decir las que tienen mayor oportunidad de sobrevivir.

Con esta primera fase se busca rehabilitar la función del ecosistema, es decir, procurar que capte el agua de lluvia, que la retenga sedimentos y comience a formarse suelo.

Conforme se vayan recuperando las funciones, su valor también se recupera, pues puede regresar de a poco los polinizadores, la fauna, aprovechar la madera, ir desarrollando valores culturales, espirituales, históricos, entre muchos otros.

No obstante, para que esto suceda podrían pasar decenas de años.

Por eso es tan urgente cada actividad de restauración y protección en todas las áreas, rurales y urbanas.

Cuando la tierra se degrada y deja de ser productiva, los espacios naturales se deterioran y transforman. Por ende, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan y la biodiversidad disminuye. También supone la existencia de menos espacios silvestres que amortigüen las zoonosis, como la COVID-19, y nos protejan de fenómenos climáticos extremos, como las sequías, las inundaciones y las tormentas de arena y polvo.

Fuentes:

https://www.gob.mx/conafor/es/articulos/restaurar-el-paisaje?idiom=es

https://www.un.org/es/observances/desertification-day

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