27 octubre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Ser mamá, maestra, estudiante y trabajadora

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Lourdes Díaz López

Lourdes Diaz López.

Conoce un día ordinario de las madres profesionistas trabajadoras.

Hoy, se celebra El Día de la Madre. Sin embargo, este mes, también se celebra El Día del maestro el próximo 15 de mayo, el Día del estudiante el 23 de mayo, y el pasado día primero de mayo se celebró el Día del Trabajo.

Así que quiero dedicar este espacio a celebrar a las madres maestras y madres estudiantes y trabajadoras.

De acuerdo con el INEGI, el 45% de las madres mexicanas trabajan, y cuando una mujer deja de hacerlo, la principal causa es la maternidad. Por eso hoy quiero dedicar este espacio para felicitar a todas las madres trabajadoras y también a todas las mamás maestras. En educación básica el 71% de la planta de profesores son mujeres, la mayoría de ellas, madres de familia, en preescolar sube a 94% son mujeres y en nivel superior el 47% de la planta docente son maestras, casi el 100% de ellas madres de familia.

Estas cifras, en el discurso pueden sonar triviales, pero desde la perspectiva de una madre de familia, maestra y además estudiante puedo compartir la cotidianidad de un día común para quienes además de ser madres, trabajamos, somos maestras y en algunos años de nuestras vidas, hemos sido estudiantes, maestras y mamás al mismo tiempo pues la gran mayoría de las mujeres que estudiamos un posgrado, ya sea maestría o doctorado, lo hacemos ya siendo madres de familia, así que, en honor a ellas quiero compartir mi experiencia propia, porque sé, que soy uno de millones de casos:

Mi día inicia a las 6:15 am con 20 minutos de caminata, luego al baño y alistarme para una jornada ordinaria, a las 7am, ya es levantar a la niña para la escuela, peinarla, alistarla, darle desayuno. Hacer desayuno rápido para antes que el esposo se vaya a trabajar desayunar juntos.

Arranca el día con la redacción de publicaciones para redes sociales de la empresa para la que trabajo. Rehacer un artículo para la revista en la que participa la empresa y a las 9 am, impartir mi clase en la universidad para la que trabajo.

Al termina la clase, debo llamar a la contadora para ver mis asuntos fiscales, buscar cita médica para mi niña, regresar a la redacción de un estudio social que vamos a aplicar en las siguientes semanas, luego responder a formatos y detalles de un proyecto de una clase que estamos desarrollando en convenio con Dirección de Turismo de Gobierno del Estado. Regresar al diseño del estudio social.

Luego, contestar mensajes de alumnos. Echar una lavadora, regresar al diseño del estudio social, contestar correo al jefe, agendar reunión de la semana. Regresar y ver lo de la comida, contestar llamada de la escuela donde estudio doctorado, para ver si voy a participar en encuentro de egresados y dar mis mil justificaciones del porqué no puedo asistir. Responder al director de tesis el porqué no he aprobado el examen de inglés. Regresar con la niña porque tiene hambre, volver a retomar el diseño del estudio social, ver lo de la comida de nuevo para ver cómo va, regresar al diseño del estudio social. Discutir con el marido porque no contesté seis llamadas perdidas que no escuché por andar en el patio poniendo una lavadora y él necesitaba urgente unos datos del banco donde fue a hacer unos pagos.

Para esta hora del día, ya me dio dolor de cabeza con tanto ajetreo y no fluyen las ideas, lo cual es un problema porque me acaban de contratar como estratega de comunicación y mi trabajo es generar ideas, así que, no me puedo dar el lujo de que las ideas no fluyan.

Ok, mejor es hacer una pausa para comer porque a las 4 tengo reunión con el jefe para exponer el plan de trabajo de los siguientes días. A las 5 hay que llevar al gato a vacunar y recoger un libro para mi clase de mañana, a las 6:30 estar de vuelta porque debo bañar a la niña, darle de cenar y ver sus pendientes de la tarea y luego dormirla, después, ver si algo se me pega del libro de inglés porque debo aprobar un examen para poderme titular del doctorado. Estas horas de estudio, empezarán después de más de 14 horas en pie, así que, he aquí la respuesta del porqué no lo he aprobado ese examen de inglés, siempre me siento a estudiar con un grado de cansancio que no ayuda en nada la memoria.

Este es un día ordinario de una madre trabajadora, a estas madres que se nos juzga con ligereza, de quien socialmente se espera que seas eficiente en tu trabajo, que seas buena madre, que tengas un cuerpo de muñeca para evitar que no seas lo suficientemente atractiva para tu pareja, que pagues el 46% de tus ingresos en impuestos, 30% de ISR y 16% de IVA, y que, además, goces de salud emocional, mental y física porque a nadie le gustan las personas enfermizas ni quejumbrosas.

Esta es la realidad de millones de mujeres, madres trabajadoras, estudiantes, maestras, quienes al menos un día al año, esperamos un poco de empatía social. Sin esos expertos jueces que sabiamente te destrozan con hirientes comentarios disfrazados de consejos. Solo por hoy, regalen a sus madres un poco de empatía.
Cuando una madre reclama sentirse cansada, en verdad es porque está cansada, si una madre se encuentra intolerante, es de seguro porque ya pidió aquello más de tres veces y fue ignorada, solo por un día, al menos por este día, no le digas a las madres de familia que “una mujer inteligente sabe trabajar bajo presión”, y que, por tanto, su obligación es aguantarlo todo.

Uno de los famosos discursos sociales de hoy, es que una buena profesionista es “multitask” o “multitarea” y que, sin esta virtud, estamos fuera del mundo profesional.

Así que solo por hoy, y al menos por hoy, regalen a las madres de familia, un día libre altas demandas y dejen sus sabios consejos para otro día.
¡Felicidades a todas las madres de familia!

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