sábado, abril 13, 2024

Benito Abraham Orozco, Opinión

Servicios básicos a donde se requiera

El reconocimiento de la dignidad de las personas indudablemente conlleva, a su vez, la conciencia y la consideración de sus necesidades más apremiantes, así como la atención y la satisfacción de las mismas por parte de quienes así les corresponda, inclusive los distintos gobiernos.

No es fácil concebir a una humanidad indolente, que sólo se preocupe de sus propios problemas y de su bienestar. A pesar del individualismo tan vertiginoso que estamos viviendo, aún existen personas y organizaciones que se ocupan de satisfacer las penurias de los demás. No creo equivocarme al afirmar que siempre las habrá.

Ante la persistencia de esas necesidades en millones de personas, familias, poblaciones y hasta países, sin que históricamente hayan sido resueltas, con la aparición de los derechos humanos en el marco jurídico internacional y en el de un sinnúmero de naciones, de una u otra manera se ha procurado abatir en el mundo esas lamentables desventajas, pero todavía queda una amplísima tarea que realizar.

Entre otras carencias, se encuentra lo referente a los servicios básicos con que debe contar toda vivienda y su entorno, como lo es el agua potable, alcantarillado, energía eléctrica, pavimentación, transporte público, etc., los cuales contribuyen a una calidad de vida adecuada para toda persona. Pero, en la actualidad, todavía existe un gran rezago sobre el particular.

En cuanto al agua limpia y saneamiento, por ejemplo, de conformidad con lo referido por la ONU respecto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible contenidos en la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, aprobada en 2015 por dicho órgano, en el mundo una de cada tres personas no tiene acceso al agua potable salubre, dos de cada cinco personas no disponen de una instalación básica destinada a lavarse las manos con agua y jabón, y más de 673 millones de personas aún defecan al aire libre.

Asimismo, entre los datos destacables del mencionado “Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”, se señala que la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial, previéndose que ese porcentaje aumente. Por otra parte, se refiere que más del 80% de las aguas residuales de actividades humanas se vierten en los ríos o en el mar sin ningún tratamiento, provocando su contaminación, además de que aproximadamente el 70% de todas las aguas extraídas de los ríos, lagos y acuíferos, se utilizan para el riego. Un panorama por demás preocupante.

Ahora bien, en cuanto al Índice de Rezago Social (IRS) del Coneval, que incorpora indicadores como algunos servicios básicos, entre otros, de las 32 entidades del país, 4 reportan un grado de rezago social muy alto, 4 alto, 6 medio, 14 bajo y 4 muy bajo. El estado de Chihuahua se encuentra entre los 16 de rezago bajo. Como parte de los citados servicios básicos, se encuentran: viviendas con piso de tierra; viviendas que no disponen de excusado o sanitario; viviendas que no disponen de agua entubada de la red pública; viviendas que no disponen de drenaje; viviendas que no disponen de energía eléctrica; etc.

Es apreciable que, en comparación con otras entidades del país, la nuestra no denota mucho rezago en la materia que nos ocupa, sin embargo, está a la vista de todos que, en las ciudades, principalmente las más grandes como Chihuahua y Juárez, muchas colonias carecen de los mencionados servicios básicos.

Resulta oportuno comentar, en ese propósito de abatir los rezagos en cuestión, que hace unos días la gobernadora del estado, Maru Campos, en una reunión de jóvenes panistas, destacó la importancia de darle a la gente agua, drenaje, pavimentación, así como cosas que “sí les cambian la vida”. De igual manera, en el artículo de su autoría “Soluciones de fondo: una causa humanista”, publicado el domingo pasado en este prestigiado Diario de Chihuahua, precisa entre otros aspectos que “de lo que se trata, es de buscar siempre la manera de mejorar las condiciones de vida de las personas, y por supuesto, evitar mucho dolor que sí puede ser evitado. Esa es la labor de un buen gobierno, o mejor dicho, esa es la labor de un gobierno humanista.

“Nuestros esfuerzos para llevar agua potable y drenaje a las colonias de mayor rezago, pavimentar calles que siempre han sido de tierra o prevenir futuras inundaciones con proyectos bien planeados y ejecutados siempre han tenido muy presente este objetivo: que las personas vivan una vida digna y de calidad. 

“Así, poco a poco iremos cambiando la realidad de miles de personas en Ciudad Juárez y en todo nuestro Estado, con obras que sí les cambien la vida para bien. Seguiremos trabajando al límite de nuestras fuerzas y capacidades por este objetivo, de manera que la dignidad intrínseca de toda persona en nuestro Estado sea reconocida”.

Esas manifestaciones de la gobernadora Maru Campos reiteran la consigna de que su gobierno sea humanista, y abre la esperanza para que miles de familias que habitan tanto en las zonas urbanas como rurales del estado, y que han venido sufriendo la ausencia de los servicios que nos ocupan, puedan acceder a ellos durante su administración.

Imaginemos a las personas que por años no han disfrutado de agua entubada y potable, así como de drenaje y pavimentación de las calles, de cristalizarse ese deseo de la mandataria estatal, podrán preparar los alimentos en condiciones salubres, lavar la ropa con dificultades menores y, llevar a cabo un aseo personal más adecuado, por citar algunos beneficios, lo que redundará en la prevención de enfermedades y, en general, en una mejor calidad de vida.

Eso sería, precisamente, “reconocer la dignidad intrínseca de toda persona”.