18 mayo, 2022

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Subir el precio del diesel, gas y gasolinas: golpe directo a las cocinas

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Opinión.

En honor a la verdad, hace sexenios que las amas de casa, las “jefitas”, las abnegadas y amadas ecónomas naturales del hogar; y, más precisamente de la COCINA, de la DESPENSA semanal o quincenal, no habían hecho tanto esfuerzo, y padecido tanto para “estirar” lo más que se pueda el salario mínimo –aún con el notable incremento que le ha dado el Presidente AMLO, con el régimen de la 4 T–, o el raquítico ingreso familiar obtenido en tal o cual trabajo o empleo formal, o en las diversas actividades de  la economía informal, como lo que se experimentó y soportó desde el último trimestre del 2021, y se  está viendo y viviendo  en lo que va del año 2022 y del mes de enero.

         En tal sentido,  en este prestigiado El Diario de Chihuahua, leemos que el precio del limón agrio se ha incrementado hasta en 135% más, respecto a noviembre cuando se vendía en 34 pesos, por lo que llegó  el kilo de limón a 80 pesos. En tanto, el kilogramo de limón agrio se ofreció ayer en Alsuper y Walmart a 79.90 pesos, respectivamente; Bodega Aurrerá a 79.00. (Manuel Quezada Barrón/ El Diario/ martes 18 enero/ 2022).

         La angustia de la madre y del padre –por supuesto–, es que semana tras semana, están subiendo los precios no sólo del limón, sino de las frutas, legumbres, cárnicos y lácteos (leche, queso, crema…),  de los detergentes y jabones para el aseo personal, incluyendo los medicamentos, siempre tan necesarios, pero más  en los momentos actuales.

         Por ejemplo, en este diario matutino se publica la destacada nota de Manuel Quezada Barrón, en donde se afirma que durante la “Primera semana del año se disparó el precio de la carne. El precio del kilo de la de res era de 154.22 pesos en promedio y ahora estuvo en 182.58; la de cerdo pasó de 94.60 a 108,48 en tanto que el pollo se incrementó de 60.80 a 68.65 pesos”. (El Diario/ domingo 16 enero/ 2022).

         Lo nunca o rara vez soportado, por los cautivos consumidores tanto urbanos como rurales, los altos precios de los siguientes productos: leche Zaragoza, Lala… de menos de 2 litros subió en pocos días  30 a 40 pesos, chile serrano 79 pesos, tomates, cebolla, ajo, naranja (las de red, algunas echadas a perder), durazno 90 pesos, uva 70 pesos, papa 35 pesos, quesos comunes arriba de cien pesos el kilo… Precios en Alsuper, Soriana, Walmart…

         En ese tenor,  contaba una respetable señora ama de casa, que   hace unos días un agricultor que viene desde Sonora aquí a Chihuahua a vender ajo, lo ofreció a Soriana, misma que se lo pagaba a 30 pesos el kilo, cuando ellos lo venden a 100 pesos, por lo que prefirió venderlo directamente al consumidor a 60 pesos. Considerando el costo de la gasolina del vehículo en que traslada la mercancía.

         Abundando en información de tan lacerante realidad, en la sección de Economía de El Diario de Chihuahua de ayer miércoles 22, se reporta que “En el Estado no le alcanza al 29% para la CANASTA BÁSICA. Tan sólo en diciembre del año pasado su costo era de un valor aproximado a los mil 844.32 pesos; se incrementó hasta en un 45.7 por ciento entre ese mes del 2015 al del 2021”.

         Agrega que “La canasta alimentaria alcanzó el valor de mil 844.32 pesos a diciembre del 2021 según reporte de Coneval [Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social], del cual, al menos el 28.7 por ciento de los chihuahuenses no la pudieron adquirir por tener ingresos inferiores, considerando que ese indicador porcentual se tenía al corte del tercer trimestre del año pasado. [Que] Datos del Coneval, indican que el costo de la canasta básica alimentaria se incrementó hasta en un 45.7 por ciento entre diciembre del 2015 a ese mes del año pasado al pasar de mil 265.80 a mil 844.32 pesos.

         “En la zona rural pasó de 897.22 a mil 344.94 pesos, por lo que tuvo un incremento del 49.90 por ciento del 2015 al 2021. Por lo que hace al valor de la canasta alimentaria y no alimentaria, se ubicó en tres mil 542.1 pesos a diciembre del 2021, un 32.4 por ciento respecto al 2015 cuando era de dos mil 675.7 pesos, informó  a su vez, la Plataforma de Inteligencia para la Competitividad del Sector Privado.” (Manuel Quezada Barrón/ El Diario/ miércoles 19 enero/ 2022).

         Desde luego, que la ciudadanía, un amplio sector de la población, reconoce que la carestía de los productos aquí señalados, y demás que son necesarios e indispensables en los hogares, no es  privativa del estado de Chihuahua o de los EUM; sino de la crisis económica mundial, agudizada por la INFLACIÓN que desafortunadamente se presenta periódica o cíclicamente; y por la pandemia, generada por el indeseable virus del Covid-19, que en considerable proporción ha paralizado temporal o permanentemente la producción industrial, manufacturera y agropecuaria.   

         Sin embargo, también sabe la clase trabajadora, que el alza de los precios de los productos en referencia, no es de  ahora, ni de vez en cuando: sino que es consecuencia, de la especulación (comprar a un precio muy bajo para vender posteriormente a un precio mayor para obtener elevadas ganancias a costa del productor o del consumidor) y la cotidiana voracidad de los grandes comerciantes y/o dueños del capital.

         Y, “pa´ acabarla de amolar”, arguyen los susodichos especuladores, que el alza en los precios de los artículos citados, se debe principalmente a que no deja de subir el precio del diésel, del gas y de las gasolinas, ya que eso repercute en el gasto de la transportación de sus lugares de cultivo y producción, a las diversas entidades federativas del país, a las centrales de abasto y a las tiendas de comercialización y venta; y de estas a la venta de entrega a domicilio.

         Al respecto, Salvador Carrejo Orozco, presidente de la Coparmex, sostuvo que son tiempos en que por las dificultades de traslado la demanda es mayor que la oferta y por efecto los precios aumentan […] que el aumento en el costo de los combustibles aumenta el precio de los productos industriales y de consumo.

         Lo que sí es evidente, es que los trabajadores urbanos y rurales y sus familias, que apenas ganan dos o tres salarios mínimos, batallan bastante para reabastecerse de gas doméstico, de gasolina para su modesto vehículo –chueco o no–; y para comprar el diésel indispensable para mover el tractor. Situación que no se presenta en el pago de la luz, ya que sus precios en términos reales son más accesibles.

         ¡Ah! Qué bien le iría a todos los mexicanos si el ciudadano Presidente de la República, llevase a cabo aquello que durante su ardua lucha y campañas políticas ofreció en cuanto a REHABILITAR LA RED Y SISTEMA DE LOS FERROCARRILES NACIONALES DE MÉXICO.

         YA QUE ESO ABARATARÍA MUY CONSIDERABLEMENTE EL COSTO EN EL TRANSPORTE Y TRASLADO DE LOS PRODUCTOS INDUSTRIALES Y DE CONSUMO POR TODO EL TERRITORIO NACIONAL, COMO HISTÓRICAMENTE SE COMPRUEBA.  

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