viernes, junio 21, 2024

Luis Javier Valero, Opinión

“Tapadismo”, la nueva versión

Para enfrentar y vencer al viejo partido de Estado debió desarmarse, paso a paso, el complejo y gigantesco entramado construido a lo largo de décadas. 

Se le arrancó a base de mucho esfuerzo y dolor, hasta que se le obligó a acudir a los procesos electorales en condiciones de equidad. 

No fue fácil. 

Hoy estamos en un proceso contrario, el nuevo partido hegemónico actúa como el PRI de los 50’s del siglo pasado.  

Lo hace de manera muy parecida, pero a la vez, distinta, lo hace porque tiene enfrente a una fuerte oposición, en la sociedad, algo de lo cual reflejan los partidos opositores y así sea haciéndole fraude a la ley, intenta “cubrir” las formas en las regulaciones electorales. 

Pero en el fondo hace lo mismo que el viejo partido del régimen: Obtener ventajas, como sea. 

Morena no va a designar a un “coordinador” de unos inexistentes comités de defensa de la “4T”. 

De ninguna manera, va a nombrar a su candidato a la presidencia de la república. Morena y el presidente violan flagrantemente, además de las leyes electorales, una de sus principales consignas, la de no mentir. 

Las diferencias y similitudes entre los dos partidos hegemónicos, el que fue, y el que lo es, se evidencian ahora con el destape, que recuerda a las épocas en las que el PRI, “destapaba” su candidato y ahí iniciaba la campaña electoral. 

Las elecciones en México son caras porque la clase política es fraudulenta, porque intenta ganar por la mala los procesos electorales. 

Es esquizofrénica. Primero inventa una serie de candados electorales, para que nadie haga fraude, y luego intenta, por todos los medios, burlar la legislación electoral. 

Y si antes se defraudaba electoralmente robándose los votos, ahora se hace antes del día de las elecciones, por medio de la mercadotecnia y el uso electorero, patrimonialista, abusivo, del presupuesto público, medrando con las necesidades de la gente; o por medio del uso de distintas estratagemas para obtener ventajas electorales. 

Eso es lo que hoy hace Morena, la de adelantarse en la campaña, para “posicionarse” ante el electorado. En esa actitud no tardarán en emularlo el resto de los partidos.  

Por lo pronto, ya en la entidad, los panistas, el diputado Luis Aguilar y el Secretario de Comunicación y Obras Públicas del gobierno del estado, Mario Vázquez, han colocado sus propios anuncios “espectaculares”, promoviéndose ¿Para qué? 

El sui géneris destape de Morena y la colocación de espectaculares  por sus suspirantes y los del PAN, son flagrantes violaciones a las regulaciones electorales y constituyen una absoluta falta de respeto a la sociedad. 

Eso se intentó evitar a partir del año 2007 con las regulaciones de las  precampañas y elecciones internas, no solo para darle equidad a los procesos electorales, sino, también, para vigilar el uso de recursos públicos y privados y evitar el financiamiento con dinero ilícito. 

Hoy el nuevo partido hegemónico de México hace actualmente lo mismo que el PRI pero peor porque lo hace de manera hipócrita. 

Encubre su proceso de una encuesta para que hagan actividades proselitistas en todo el país, las que costarán mucho más que los 5 millones que Morena le otorgará a cada uno de los aspirantes, quienes deberán recurrir al financiamiento de orígenes desconocidos. 

El proceso de Morena culminará de manera semejante a lo que describen las distintas versiones -unas reales, otras imaginarias- del modo en que el PRI “destapaba” a su candidato.  

En el partido hegemónico de hoy terminará cuando le digan a los perdedores que salieron mal en las encuestas y ocurra lo que les ha sucedido a numerosos aspirantes a las gubernaturas y alcaldías por Morena: Ni siquiera van a ver las encuestas. 

El acuerdo del Consejo Nacional de Morena está cargado de eufemismos para tratar de encubrir que es la definición de la candidatura presidencial de ese partido. 

Contiene, además, un aspecto por demás aberrante, (bueno, para los tiempos en que la izquierda luchaba firmemente por transformar radicalmente el país): El reparto adelantado del botín. 

Los aspirantes que queden en segundo y tercer lugar de preferencias en la encuesta se les otorgará un lugar en el gabinete presidencial. Eufemísticamente se les denomina “una posición para mejorar la gestión pública”. 

A quien quede en el 4o lugar se le otorgará “la coordinación en defensa del federalismo”, es decir, coordinador de los senadores y quien se ubique en el quinto lugar de las encuestas, será el coordinador de la “defensa de la representación popular”. 

Hasta el último en las encuestas alcanzará hueso: Se le garantiza un lugar preferente en las listas plurinominales, ya sea de diputados federales o de senadores. 

¡Nada! 

Y se desgarraban las vestiduras, en su fase de opositores, cuando criticaban acerbamente a los priistas, porque, decían, solo buscaban el poder, por el poder mismo. 

Y aunque el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, diga que recibieron el nombramiento de Delegados, el 6 de septiembre  anunciarán quien será el “Coordinador”.  

¿Y entonces, cuál es la tarea de estos delegados? ¿Porqué razón tienen que nombrar representantes los delegados para que definan, con los representantes del resto, asuntos como el de los aspectos técnicos de las encuestas? 

¿En razón de qué Adán Augusto López, nombró representantes para recibir su nombramiento de “Delegado”? 

¿Cuál es la tarea partidaria que se les asignó en esta etapa si los comités de defensa de la 4T no existen en el estatuto? 

Pura faramalla, vil y evidente maniobra manipuladora, para defraudar a la ley, para obtener una ilegal ventaja. 

Los dirigentes morenistas tan no habían, ni siquiera, pensado que debían respetar las regulaciones electorales, en materia del financiamiento de las precampañas, que el dirigente nacional, Mario Delgado, primero dijo que el partido no les otorgaría recursos a los corcholatas; luego pidió a los legisladores que “se mocharan” y finalmente anunció que serían nombrados delegados, cuyas actividades serían financiadas por el partido. 

En la vida política de México, la figura del “tapado” ha sido una constante. 

Con diferencias, pero otros presidentes condujeron procesos semejantes al que hoy ordenó López Obrador. 

Para quien opine lo contrario, ahí está la declaración de Delgado acerca de que el acuerdo del Consejo Nacional se había tomado de la “propuesta” del presidente que les envió, firmada, y sobre ella votaron. 

A lo largo de las próximas semanas veremos una competencia a ver quien elogia más al presidente, -lo que le endulzará los oídos- pero que podrá tener dividendos para los aspirantes pues sin duda que quienes participen en la encuesta, si son simpatizantes de la 4T, votarán por quien les parezca el más seguro continuador de López Obrador. 

El levantamiento de encuestas no es, solamente, el artilugio para encubrir la antigua práctica del régimen mexicano, existente desde fines de la tercera década del siglo pasado, sino para darle al proceso de Morena un barniz “democrático”.  

Si así fuera, se le argumenta a los morenistas, pues entonces que no haya elecciones, puras encuestas, más baratas. 

El problema, para el presidente, es que pretendió legitimar su verdadera decisión, soltó las amarras, insistió en las encuestas, fue obligado a poner un piso parejo y ahora, si se acercan las preferencias entre Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard, deberá mostrar que son creíbles, que son distintas a las aplicadas en casi todas las elecciones estatales en las que Morena ganó. 

Que se harán de manera diferente a la celebrada en las elecciones de Morena en Chihuahua, en las que Cruz Pérez Cuéllar impugnó el resultado de la encuesta. 

Pero no fue el único impugnador. Lo mismo ocurrió en la selección de candidatos de Morena a las gubernaturas de Tamaulipas, Durango y Oaxaca en las que las candidaturas fueron definidas en tribunales electorales. 

Lo mismo ocurrió en Tlaxcala, Michoacán, Oaxaca y Colima. En Chipas, se impugnó a los candidatos en por lo menos 90 municipios porque “No hubo encuestas, fue imposición”, según denunció Carlos Herrera Hernández, aspirante a la candidatura de ese partido en San Cristóbal. (Nota de Elio Henríquez, La Jornada, 7/4/21). 

Más. “El senador morenista José Narro Céspedes, aspirante a la gubernatura de Zacatecas, criticó que se realizaran encuestas telefónicas para definir al ganador, que no son ni ‘confiables ni certeras”. (Nota de Infobae, 24/12/20). 

Los ejemplos anteriores, son eso, ejemplos de una práctica común en el partido que hoy efectúa cosas parecidas a las del viejo régimen, pero distintas, ya ven que “no somos iguales”. 

Van, sólo para recordarlo, algunas instantáneas del pasado remoto: 

El “destape” de Echeverría: “Después se convocó a reunión a los sectores del PRI en donde el presidente la República les señaló: ‘Señores, les he convocado para informarles que el señor presidente de nuestro partido me acaba de comunicar que las fuerzas mayoritarios se han pronunciado en favor de Luis Echeverría Álvarez. Los felicito por esta decisión”. (Julio Sherer, Los presidentes, Editorial Grijalbo, México 1988). 

El 22 de septiembre de 1975, el poderoso líder obrero Fidel Velázquez destapó a José López Portillo como el candidato a la presidencia de la República. 

Ernesto Zedillo, a la muerte de Colosio, fue designado peculiarmente.  

Manlio Fabio Beltrones, a la sazón gobernador de Sonora, sostuvo una reunión con el presidente de la República Carlos Salinas de Gortari en la residencia presidencial de Los Pinos. Previamente, la oficina de la presidencia había citado a los gobernadores de los estados. 

Una vez que concluyó la reunión con Salinas de Gortari, Beltrones se trasladó a la sala en donde estaban los mandatarios estatales. Ahí se había colocado en una reproductora un video cassette -miren, les dijo- y pidió que iniciara la reproducción. En él, Colosio anunciaba que Ernesto Zedillo sería el coordinador general de la campaña, porque, dijo, “es el hombre en el que más confío”. 

En ese momento, intempestivamente, entró a la sala el presidente Salinas de Gortari, los felicitó por su decisión y les pidió transmitirle “al Dr. Zedillo mis felicitaciones”. 

O el modo en el que, escribió Gonzalo N. Santos, el presidente Adolfo Ruiz Cortines le comunicó a Adolfo López Mateos que sería el candidato: “Mire, licenciado, señalando el mapa de México, me lo cuida”. 

Cambian los tiempos (¿De veras cambian?) y a los perdedores les dirán (les dirá) -po’s es que la encuesta no te favoreció-. 

*Columna de Plata-APCJ: 2008, 2015, 2017, 2022 y 2023 

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