Consecuencia de la contaminación del medio ambiente, por la presencia   “del niño”, de la tala irracional y/o criminal de los bosques, de la quema de rastrojo y de otros desperdicios domésticos e industriales, etcétera. Son, entre otras causas, el origen de los severos cambios del clima en nuestro extenso estado, en el país, y  en todo el Globo Terráqueo; como el severo calor que se está sintiendo y soportando, desde que se inició en este 2023 la PRIMAVERA. io

Fenómeno climático, que están resintiendo más las criaturitas, los adultos mayores, los alumnos del nivel básico y medio superior del Sistema Educativo Nacional; así, como en general, las  familias que sobreviven con serias carencias económicas, que “viven” en modestas casas de “interés social” o cuasi en “chozas” construidas con materiales demasiado  modestos y/o reciclados, convertidas en verdaderos hornos y dentro de las cuales se siente más el calor que afuera de las mismas.   

Altas temperaturas que nos han llevado a la conclusión de que no es una mera ola de calor, sino todo un Tsunami de calor. Como hace años no había calado tanto. 

En ese orden de ideas, me gustó mucho el artículo del doctor José Luis García, orgullosamente mi alumno y exalumno sobresaliente, escrito para El Diario de Chihuahua, en su columna CONTRAPORTADA, del lunes 19 del presente mes, titulado “El diablo está planchando”, en donde nos alerta, entre otros aspectos, lo siguiente: 

De entrada, José Luis García, aclara: “No. No se trata de un artículo de broma, ni siquiera por error. Tampoco el título tiene algo que ver con ello. Simplemente recordé cuando, hace muchos años, escuché esa expresión de mi abuela para referirse al intenso calor que azotaba al pueblo. 

“Decía pues al principio que no se trata de un artículo de broma empezando por el título. Se trata en serio, de un espacio de reflexión porque invariablemente, las temporadas de calor traen como consecuencia inmediata desabasto de agua potable y, ya sabemos, en el mundo las últimas guerras has sido por la falta de ese vital líquido. 

[…] “seguirán estas inusuales temperaturas arriba de los 42 grados centígrados en la mayor parte de México. Inusuales, insisto, porque no es temporada de calor, no es el que estamos sintiendo en estos momentos y según la Organización Meteorológica Mundial, la batalla contra los embates del calor está perdida pues aun si se lograra reducir considerablemente las emisiones, no habrá un alivio sino hasta tres décadas después, por allá de 2060. 

[…] “pero ¿que estamos haciendo todos, para cuidar el agua? ¿Le digo la verdad?: poco o casi nada. Seguimos abriendo la llave como si tuviésemos la garantía de que no se habrá de acabar jamás…utilizamos el chorro de la manguera para lavar el piso de las cocheras [de la banqueta], el auto y hasta de los vidrios de las ventanas habitacionales. Continuamos usando media hora o más de tiempo en la regadera…”  

Y el martes 20 del mismo mes y año, también en este Diario matutino, leí con agrado la colaboración de Andrés Francisco Martínez Rosales, titulada “Quema mucho el sol…”, que sobre el mismo fenómeno meteorológico, centró su interesante y necesaria opinión, en las consecuencias para la salud de los seres vivientes, que puede generar el “quemante sol”. En esencia, expone: 

“El estrés térmico por calor puede tener diversas consecuencias para la salud de las personas […] el cuerpo está luchando por regular su temperatura interna y está en riesgo de desarrollar un golpe de calor y puede ocurrir cuando la temperatura del cuerpo alcanza los 40º C o más. 

“Los síntomas son alta temperatura corporal, alteración del estado mental o del comportamiento (confusión, agitación, discurso incoherente, irritabilidad, delirio, convulsiones y hasta coma), sudoración, náuseas y vómitos, enrojecimiento de la piel, respiración rápida, aceleración del ritmo cardíaco y dolor de cabeza intenso.” 

Hasta ahí la mención de las bien fundamentadas y muy necesarias opiniones y recomendaciones de los articulistas transcritos.  

En este contexto, me permito compartirles paralelamente el siguiente mensaje-YT que precisamente por el lacerante calor, es de vital importancia para quienes  se trasladan en su vehículo y ponen a funcionar el aire acondicionado.  

“Hay que tener en cuenta que un auto estacionado a la sombra durante el día con las ventanas cerradas, puede contener de cuatrocientos a ochocientos miligramos de benceno y está estacionado fuera, bajo el sol, a una temperatura superior a 16 grados centígrados el nivel del benceno subirá a dos mil/cuatro mil miligramos, cuarenta veces el nivel aceptado.   

“La gente que se sube al carro manteniendo las ventanas cerradas inevitablemente aspirará en rápida sucesión, excesivas cantidades de esa toxina. El benceno es una toxina que afecta al riñón y al hígado, lo que es peor, es extremadamente difícil para el organismo, expulsar esa substancia tóxica. 

“El manual del conductor te indica que antes de encender el aire acondicionado debe uno abrir las ventanas  y dejarlas así por un tiempo de dos minutos. Pero no especifican el porqué. Sólo dejan entrever que es para su mejor funcionamiento. 

“Aquí viene la razón médica: De acuerdo con un estudio realizado, el área refrescante antes de salir frío, manda todo el aire de plástico caliente, el cual emite benceno causante de cáncer. Lleva tiempo darse cuenta  del olor del plástico calentado en el coche; por eso, la importancia de mantener los vidrios abajo unos minutos.  

“Además de causar cáncer, el benceno envenena tus huesos, causa anemia y reduce las células blancas de la sangre. Una exposición prolongada puede causar leucemia, incrementando el peligro de cáncer. También puede producir un aborto. 

“El nivel apropiado de benceno en lugares cerrados, es de 50 miligramos por 929 centímetros cuadrados. 

“Así que amigos, por favor, antes de entrar al vehículo abrir las ventanas de las puertas para así dar tiempo a que el aire interior salga y expulse esa toxina mortal.”    

Ante tal bochorno,  en congruencia con una  educación científica y humanística, las autoridades educativas en un acto de comprensión y sensibilidad   con el alumnado, preeminentemente del nivel básico, debe dar por concluido el presente  ciclo escolar.