martes, julio 16, 2024

Isaías Orozco Gómez, Opinión

¿VIvienda digna y decorosa o adecuada? 

Históricamente, puede comprobarse que antes de la llegada del “viejo mundo” al “nuevo mundo”, inicialmente españoles y portugueses, las civilizaciones, las culturas aborígenes u originarias no tenían en absoluto problema alguno en la adquisición de un amplio predio (Calpulli en Mezoamérica) para la manutención y vivienda de la familia. Situación socioeconómica que cambió generalmente de manera negativa con, durante y posteriormente el dominio de las monarquías feudal-colonialistas, asentadas en la península Ibérica. 

Trato injusto, inequitativo y humillante relativo al más importante rubro del patrimonio  familiar,  que aún persiste y sufren no solamente las etnias autóctonas o indígenas, sino también los mestizos y  todo el pueblo mexicano. Tan es así, que al respecto, el miércoles 5 de octubre El Diario de Chihuahua, publicó un magnífico e ilustrativo reportaje de Anaís Martínez, titulado “Violan Derechos a Vivienda Digna: CEDH Viven familias en 40 metros cuadrados” en el que, entre otros hechos, informa que “De acuerdo con información de asesores inmobiliarios consultados por El Diario, la mayoría se encuentran al extremo de la ciudad, por la avenida Lombardo Toledano hasta llegar al libramiento Oriente. 

Cuestiona El Diario: “¿Qué dice la ley?  La Constitución Mexicana en el Capítulo Primero, Artículo Cuarto, establecía hasta la semana pasada que ‘toda familia tienen derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa’; sin embargo en ninguno de sus artículos establece cuáles serían las condiciones mínimas para una vivienda digna. 

“En tanto, la Ley de Vivienda, en su Artículo Segundo dice que se considerará ‘vivienda digna y decorosa la que cumpla con las disposiciones jurídicas aplicable en materia de asentamientos humanos y construcción, salubridad, cuente con espacios habitables y auxiliares, así como con los servicios básicos’. 

En tal sentido, Néstor Armendáriz Titular de la CEDH afirmó: “Si este tipo de viviendas no proporciona esas características, por lo que se puede decir que sí se está vulnerando su derecho a la vivienda digna… Como es el Estado el que debe regular que sus derechos se cumplan, sí pueden poner su denuncia contra las autoridades. 

 “Sin embargo, dijo que aunque hasta el momento no se ha presentado una situación como esta en la ciudad de Chihuahua, instó a las autoridades tanto estatales como municipales a legislar en materia de vivienda, ya que dijo que hasta ahora no hay un reglamento claro al respecto. 

Por su parte, algunos de los “beneficiados” con esos PALOMARES “Dijeron que servicios como el agua son intermitentes pues el ‘tandeo’ permanece casi toda la tarde y no  regresa el líquido hasta en la noche. Pues sí, son casitas más baratas… Pero está pesado porque casi nunca tiene uno agua, además tiene que andar cazando el camión y para mí que tengo niñas, es bien pesado. A veces ni pa’ dónde irnos, porque se cansa uno de  estar encerrado en  colonias dónde no hay nada. 

“Yo ya no aguanto estar aquí”, die otro de los vecinos, está lejos, está chiquito, está feo y la mera verdad está peligroso. Hay veces que no tengo ni qué comer y ¿a dónde va uno a comprar?, pues vea si no hay nada… Él es uno de los otros colonos que van a deshabitar las viviendas que consideran pequeñas, alejadas, inseguras y caras. Pago 2 mil de renta, nomás porque está amueblada, porque aquí yo no compraría casa.”  

Haciendo hincapié de la realidad de esas flamantes y espaciosas viviendas, la misma respetable y profesional periodista de El Diario, el domingo 9 del mes en curso, cabecea en primera plana su tangible y contundente reportaje,  así: “Niños los más afectados. VIVEN 800 MIL CHIHUAHUENSES EN HACINAMIENTO” en el cual, concretamente destaca: “245, 569 viviendas en el estado tienen menos de 55 metros cuadrados de construcción, de acuerdo con la Encuesta de Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). 

“En promedio tres personas habitan en cada casa tomando en cuenta que en la entidad hay una población de 3 millones 741 mil 869 personas. Según psicólogas, quienes habitan en este tipo de viviendas pueden vivir bajo constante estrés, ansiedad, depresión y frustración por falta de espacios para desarrollarse, lo que puede llevar a la violencia e incluso a la desintegración familiar. 

[Dando lugar a] “Peleas que comienzan por uso del baño y pueden terminar en golpes. Familias carecen de intimidad y sufren estrés. [Por lo que] Conviene más vivir lejos, que vivir en casas pequeñas: psicólogas.”     

Consideramos ese muy completo trabajo periodístico de Anaís Martínez, dado que desde sus sendas campañas político-partiditas-electorales Maru Campos para Gobernadora y Marco Bonilla para presidente municipal, postulados por Acción Nacional se comprometieron por hacer un gobierno humanista y en apoyo total a las familias chihuahuenses. Lo que nos lleva a pensar que ambos tienen la gran oportunidad de recomponer el serio problema de la VIVIENDA POPULAR y demás necesidades vitales de los hogares; impulsando iniciativas de ley para tal efecto. 

Pero además, tomando en cuenta que la diputada Deyanira Ozaeta, del Partido del Trabajo presentó la reforma al Artículo Cuatro Constitucional de la Ley de Vivienda para cambiar la palabra digna por adecuada, quedando de la siguiente manera: “Toda persona tiene derecho a disfrutar de vivienda adecuada. La ley establecerá los instrumentos y apoyos necesarios a fin de alcanzar tal objetivo. 

“Entre la exposición de motivos, la legisladora detalló que debido a que el artículo no establece parámetros que señalan condiciones mínimas para las viviendas, los desarrolladores construyen fraccionamientos con el único objetivo de las ganancias económicas”. (Ibídem, Anaís Martínez). 

Ahora bien, si el estado de Chihuahua tiene una población total de 3 millones  742 mil habitantes para habitar  una superficie  247,455 kilómetros cuadrados, con una densidad de población de 15.1 habitantes por kilómetro cuadrado resulta inexplicable sino es que absurdo, que contando con tanta tierra, con tanto “espacio vital”, se construyan y se vendan esas casitas, esos palomares que provocan situaciones tan lastimosas y lamentables como las descritas líneas arriba. 

Según estadísticas oficiales el total de viviendas particulares habitadas en el estado es de un millón 146 mil 395, con un promedio de habitantes por vivienda de 3.2 personas, y un promedio de ocupantes por cuarto de 0.8. 

Por cierto,  puede asegurarse que hoy en día, el problema habitacional, lejos de reducirse, se ha agravado no únicamente en las grandes metrópolis y en aquellas ciudades que crecen de forma explosiva y en otras de mediana importancia, con la esperanza o el señuelo de mejores condiciones de vida.  

Ese agravamiento del problema habitacional, se debe a que ni los tres niveles de gobierno, ni los congresos locales, ni el Congreso de la Unión, no se diga las inmobiliarias y demás empresas constructoras, no han  presupuesto que toda vivienda siempre debe estar en relación con las características de sus habitantes, tanto en lo que se refiere al número de miembros de la familia, como a sus hábitos y gustos. Requerimientos a los que es necesario adaptar la edificación, tanto en el momento de construir, como dentro de un futuro previsible. 

Para empezar, el mínimo de terreno debe ser de 150 metros cuadrados para distribuirlos en términos generales en los elementos indispensables para una vivienda DIGNA, DECOROSA y ADECUADA, como son: 1. Una recámara para los padres (4×4) 2. Una recámara para los hijos (4×4) 3, Una recámara para las hijas (4×4) 3. Dos baños con excusado y regadera (Área 4 metros cuadrados) 4.Una cocina integral  independiente con estufa y fregadero (3×3) 5. Sala comedor (7×7) 6. Un lavadero y patio de servicio amplio. 

Además, ya es tiempo de que toda vivienda cuente con un espacio para sala  de estudio y biblioteca (3×3), para que los vástagos que estudian, estén en condiciones óptimas para cumplir con sus compromisos escolares, evitando el máximo de distractores.  

Lógicamente, los terrenos dedicados para las viviendas de “interés social” (Fovissste, Infonavit, Coesvi…) y de empresas inmobiliarias y constructoras, deben estar bien compactados, al máximo, fuera de riesgos de inundaciones u otras contingencias; asegurando todos los servicios públicos. 

Asimismo, las casas, los hogares, deberán contar con suficiente iluminación y ventilación natural, con la debida orientación; y cumplir con la más sentida exigencia de los compradores: que todos los materiales para la construcción de obra negra y acabados, sean de primera calidad. 

Ahí está el gran reto, señores gobernantes en turno y partidos que los impulsaron, desde la presidencia de la República, gobernadores y presidentes municipales, échense ese trompo a la uña. 

Si quieren llegar a ser candidatos a la presidencia, a la gubernatura, a… no olviden que el pueblo quiere HECHOS NO PALABRAS. Y que OBRAS SON AMORES.