lunes, abril 22, 2024

Luis Javier Valero, Opinión

Xóchitl, en desventaja inicial

Luis Javier Valero Flores.- El día de mañana arrancan formalmente las precampañas presidenciales, luego de que todos las agrupaciones políticas registradas ante el INE han violado permanentemente el marco legal de las elecciones.

No han fallado, tampoco, en esta ocasión. Proceso tras proceso, luego de haber aprobado -en casi todos los casos por unanimidad- nuevas reformas electorales, a continuación, los integrantes de la ‘clase’ política mexicana se dedican resueltamente a buscar los resquicios que les permitan, no solamente violar las nueva regulaciones, sino, fundamentalmente, y ese es el origen, tanto de las reformas, como de las conductas violatorias, obtener ilegales ventajas.

Probablemente no sea una coincidencia -es infrecuente que eso suceda en política- pero la aspirante presidencial de la oposición arrancará su precampaña, al igual que el entonces candidato opositor, Andrés Manuel López Obrador, en Juárez.

Sus motivaciones, al menos las externadas públicamente, son diferentes: En tanto que el tabasqueño dijo que lo hacía en homenaje al presidente Benito Juárez -uno de sus referentes y figuras a emular-; la nacida en Hidalgo dijo que lo hará en homenaje a la lucha de las mujeres y a que en el antiguo Paso del Norte, por desgracia, se inició (por lo menos en magnitudes hasta entonces desconocidas) una de las tragedias que han asolado al país en las últimas tres décadas, los feminicidios.

A pesar de que podríamos afirmar que se trata del mismo país, en realidad México es, hoy, por lo menos electoralmente hablando, muy diferente al de seis años atrás.

En 2017-2018, el candidato opositor atraía la mayor parte de los reflectores de la escena pública, en tanto que el candidato oficialista arrastraba el descrédito de un gobierno que había concitado las peores calificaciones ciudadanas, a las que se sumaban las despertadas por la mayoría de los gobernadores emanados del PRI.

El partido del viejo régimen, pocos meses después -y a lo largo de todo el sexenio- se sumía en la peor de sus crisis y lo perdía todo a manos de un partido con menos de un lustro de existencia.

En esa vorágine, el tradicional partido de la derecha mexicana caía también, pero no con las magnitudes del PRI.

La política y el régimen de partidos políticos existente hasta entonces sufrió un vuelco y muchos integrantes de la clase política simplemente ampliaron sus horizontes: Aparecía un nuevo ‘nicho’ de oportunidades; una nueva clase gobernante, «urgida» de sus conocimientos, capacidad y experiencia les abriría las puertas del poder político.

Hoy, todo lo anterior forma parte del pasado, por primera vez en la historia, una mujer -con toda probabilidad- se convertirá en presidenta y el país entra al proceso electoral en medio de una tremenda polarización.

Además, la candidata de la oposición no llega representando el rechazo de una mayoría evidente al actual gobierno, como López Obrador en 2006 y 2018, o como Vicente Fox en el 2000.

En cambio, la elección del 2012 tuvo más características de una contienda a tercio mayor.

Pero no son pocos quienes rechazan la continuidad de MORENA al frente del gobierno, al contrario, son una oposición con posibilidades de competir y, eventualmente, de ganar.

Así lo muestran, no solamente todas las encuestas, sino todas las evidencias, referencias, eventos y manifestaciones que sirven para evaluar, analizar y sopesar cuál será el comportamiento del electorado en la elección presidencial.

Quizá nos sirva como una buena referencia la encuesta publicada por El Universal, el 4 de octubre de 2023, en la que la exjefa del Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, obtuvo una ventaja de 30 puntos sobre Xóchitl Gálvez a la pregunta de si las elecciones fueran el día de hoy ¿Por quién votarías?, el 50% se pronunció por la morenista, por 30 de la aliancista.

Sin embargo, al momento de analizar -de ‘ponderar’, que es lo correcto hacer a la hora de calificar los resultados de una encuesta- esos resultados, deberá tomarse en cuenta que la diferencia en la exposición pública entre ambas aspirantes, que lo refleja el dato de «conocimiento», puede convertirse en determinante una vez iniciado las campañas electorales.

Es decir, que Claudia es más conocida y, por tanto, es más fácil que una mayor cantidad de encuestados la consideren como su primera opción en las preferencias electorales.

Y es más conocida por muy evidentes razones.

La mayor parte de ellas por haber desplegado una costosa y extendida campaña publicitaria en los meses previos al levantamiento de las encuestas de las ‘corcholatas’ de Morena, además de su muy publicitada -sobre todo por el presidente- estrecha relación con López Obrador.

En cambio, Xóchitl ‘apareció’ en la escena pública cuando se paró a las puertas de Palacio Nacional, al exigirle al presidente el derecho de réplica y anunciar al día siguiente que buscaría la presidencia de la república.

Eso denota la encuesta mencionada líneas arriba, en la que Sheinbaum «mantiene los mismos niveles de reconocimiento de nombre que en junio pasado (68%), pero sus opiniones positivas mostraron un aumento de 5 puntos (50%). En cuanto a Xóchitl Gálvez, su porcentaje de reconocimiento pasó de 43 a 47 puntos …».

Es decir, el nivel de ‘conocimiento’ entre una y otra es de 21 puntos a favor de la morenista y, por lo tanto, deberá preocuparse por elevar ese porcentaje, a sabiendas de que, si lo logra, será mucho más difícil que para la aliancista pues Xóchitl deberá preocuparse en las semanas siguientes porque un mayor número de electores la

‘conozcan’ y, con ello, elevar sus números en las preferencias electorales, metas aparentemente más fáciles de lograr si se toma en cuenta que todavía a mediados de junio pasado era desconocida para la mayoría de los electores.

Ahí hay dos datos que pueden determinar el resultado de la elección presidencial: ¡La candidata opositora no es conocida por más de la mitad del electorado! ¡Y la candidata del régimen, a pesar de la millonaria publicidad, incluso con recursos públicos -de acuerdo, incluso, con la versión de Marcelo Ebrard- no es conocida por 32 de cada 100 electores!!

Así que hacen cuentas alegres quienes, desde el morenismo, creen que la ventaja de su candidata es inalcanzable, más si se toman en cuenta hechos como los mostrados en la encuesta publicada por El Financiero el 31 de octubre en la que las preferencias por los bloques partidarios es de 16 puntos, y no los 30 de la encuesta de El Universal.

En ella, el bloque oficialista logra el 45% de las preferencias, por el 29% de la alianza PAN-PRI-PRD y Movimiento Ciudadano el 5.

La encuesta también señala que el 19% de los encuestados no manifestó ninguna preferencia política.

Cierto, López Obrador no aparecerá en las boletas electorales, pero sin duda será un factor determinante de los resultados; ha hecho de todo para que así sea, incluso las acciones ilegales, entre ellas el uso de los recursos públicos en favor de sus favoritos.

¿O si no, cómo ubicar la denuncia de Marcelo Ebrard, cuando señaló que desde la Secretaría del Bienestar -es decir, el aprovechamiento de los ‘Servidores de la Nación’- se efectuaron diversas acciones para favorecer a Sheinbaum?

Y si se acusa a la secretaria Ariadna Montiel, siendo subordinada directa del presidente, además de que ésta no efectúa acto político alguno, de importancia mayor, que no sea de la aprobación presidencial.

Así que la candidata opositora tiene razón, cuando sostiene que es «el dolor de cabeza del presidente», preocupado por lo que puede ocurrir en el proceso electoral.

La mala noticia es que no es el único preocupado -y debiéramos hacerlo todos- lo que ha evidenciado la develación de la vasta maniobra de espionaje político descubierta en la CdMx en contra de los aspirantes opositores a la jefatura de gobierno, especialmente en

contra de quien ha sido designado como el candidato de la oposición, Santiago Taboada.

¿Explicará algo de eso la pretensión de llevar como candidato en la capital del país a Omar García Harfush, y por fortuna hoy anulada, cuya trayectoria ha sido exclusivamente en las tareas policiales?

No se puede cerrar la página de hoy sin comentar el lamentable papel del gobernador de Nuevo León, Samuel García, y de su dirigente, Dante Delgado, en el esfuerzo de «ayudarle» al presidente en las elecciones presidenciales.

Samuel y su equipo han llegado al extremo de amenazar con el uso de la policía para imponer a su Secretario de Gobierno como gobernador interino, en una clara violación a todo el marco legal.

¡No me vengan con eso de que la ley, es la ley!

Columna de Plata-APCJ: 2008, 2015, 2017, 2022 y 2023

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