28 mayo, 2022

El Devenir

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13 de abril, aniversario de la Academia Mexicana de la Lengua

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Mario Alfredo González Rojas.

En la actualidad y desde hace buen tiempo, en México muchos hablan y escriben como quieren, bajo el pretexto de que al fin y al cabo, se entiende lo que se expresa. “Tú me entiendes de todas maneras”, es la justificación que se emplea, sobre todo entre gente que se tiene mucha confianza.

Recordemos, cómo surgió la Academia Mexicana de la Lengua, una institución que establece normas, las que debemos conocer usted y yo, con el propósito de “entendernos mejor”.  El 13 de abril, es aniversario de la fundación de la Academia Mexicana de la Lengua. Se trata de una institución de gran importancia, porque establece reglas para que uno escriba correctamente y también oralmente, se comunique en forma libre de errores y sin defectos.  Su antecedente proviene de la RAE o sea la Real Academia Española, que en 1870 consideró conveniente y necesario, patrocinar varias representaciones que defendieran el idioma español en América.

De esta manera, la Academia mexicana inició sus trabajos el 13 de abril de 1875, con 13 de los 18 individuos numerarios que por normativa de la RAE, deben integrar este organismo. En la actualidad, son 36 elementos los que la forman como titulares, además de cinco honorarios. Es rica la historia de esta institución, por la que han pasado más de 300 académicos, ilustres escritores, lingüistas y estudiosos de las letras del país. En 1957 ya contó con un domicilio fijo; dos años después se formó su gran biblioteca.

Para 1970 contó con su propio museo, y ha publicado obras de gran valía como: El Refranero mexicano, El Diccionario Usual, El Diccionario Panhispánico de dudas, El Diccionario del estudiante, El Diccionario esencial de la Lengua Española, y otras más. Se llama por lo común al diccionario, el “tumba burros”, y es que es muy recomendable hacernos acompañar siempre de un diccionario, para salir de dudas y no andar confundiendo, como se dice, la gimnasia con la magnesia. Fue el presidente Miguel Alemán, quien tuvo la iniciativa de convocar al primer congreso de academias de habla española, en 1950, el que se efectuó al año siguiente. De estas reuniones se originó la Asociación de Academias de la Lengua Española, (ASALE).

En las reuniones de la ASALE, se analizan las palabras que hay que incluir en el diccionario, de acuerdo a la frecuencia con que se hablan y a los grupos que lo hacen. Hay que esperar a que se autorice, en base a reglas, cómo se debe hablar y escribir. Sin reglas, no nos entenderíamos bien.

Para terminar, quiero recordar que en reunión de las academias de la lengua española, se acordó quitar el acento a la palabra solo, la que sabemos y así debe ser, a veces lleva acento y otras no.

El argumento fue, que de acuerdo a la interpretación del texto, no hace falta el acento, que queda en nuestro entendimiento el saber a qué se refiere. La Academia Mexicana de la Lengua, determinó seguir a la antigüita y, ponerle el acento (sólo) cuando es adverbio, es decir cuando significa únicamente, solamente. Y cuando solo es empleado como adjetivo,  (ejem. Estoy solo), entonces no lleva acento.

Sin embargo, se ha hecho usual en muchos, no meterse en embrollos y no ponerle nunca acento.

Yo digo, no hay que abaratar el idioma!

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