sábado, agosto 13, 2022

Buzón, Luis Javier Valero

8 de marzo, sombrío, igual que siempre

“Al marchar traemos de vuelta a las que ya no están”: Araceli Osorio, madre de Lesvy Berlín, asesinada el 3 de mayo de 2017 en las instalaciones de la UNAM.

El martes se conmemorará nuevamente el Día Internacional de la Mujer. 

Las de Chihuahua, al igual que el resto de sus compatriotas, no llegan en las mejores condiciones; no solo en virtud de la realidad de   una sociedad groseramente discriminadora de las mujeres, sino, también, por la pandemia, que vino a agravar las de sí por lamentables desigualdades sociales en que viven, y porque agravó la violencia ejercida en contra de ellas y de las familias.

Sin embargo, las chihuahuenses tienen frente a sí lo que debería ser considerada como una extraordinaria oportunidad pues una mujer se convirtió en la primera en ocupar la silla principal de Palacio de Gobierno.

Ese hecho es, sí, una esperanzadora oportunidad, pero es, al mismo tiempo, un inconmensurable reto para Maru Campos y el nuevo grupo gobernante de Chihuahua.

No es un reto cualquiera, deberán echar mano de sus mejores herramientas políticas que les permitan superar los enfoques tradicionales del PAN hacia las mujeres, y no se trata solamente de los temas más polémicos relacionados con ellas, como el del aborto, sino el del conjunto de políticas que se deberán desplegar para, por lo menos, paliar los graves rezagos existentes, de todo tipo, que mantienen y elevan los índices discriminatorios hacia ellas.

Frente a las ambiciosas líneas de acción enunciadas en el Plan Estatal de Desarrollo del gobierno de Maru Campos, se alzan inconmovibles, tercas, salvajes y escalofriantes las realidades en las que viven infinidad de mujeres; las que adquieren rango de tragedias al ver las frías cifras en las que Chihuahua se ubica en los primeros lugares, de feminicidios, violencia de género, violencia intrafamiliar y discriminación hacia ellas.

Tal realidad no escapa a los nuevos gobernantes, si se hacen cargo de lo que presentaron en el Plan Estatal de Desarrollo (PED) en el curso de la semana.

Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, en el estado de Chihuahua el 68.8 % de las mujeres ha sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, lo cual representa 7 de cada 10. (PEDCh, 2022-2026).

Además, asentaron que “ocupamos el lugar 11 de las entidades con mayor incidencia de violencia contra las mujeres. Es importante destacar que estos tipos de violencias hacia las mujeres se pueden presentar en cualquiera de sus modalidades como son: familiar, feminicida, comunitaria, laboral, docente e institucional; cabe señalar que, en el ámbito familiar, los agresores tienen una relación de cercanía y familiaridad con las víctimas… por lo cual resulta alarmante que el hogar sea el lugar más peligroso para las mujeres”. (Ibídem).

“El 12.80% de las víctimas de homicidio doloso en el estado de Chihuahua son mujeres…”. 

De acuerdo con datos de la ENDIREH 2016 (Encuesta Nacional de la Dinámica de los Hogares) “27 de cada 100 mujeres chihuahuenses han experimentado algún acto violento principalmente de tipo sexual y de discriminación por razones de género o por embarazo; el 10.3 % de las mujeres señalan que en los últimos 12 meses tuvieron menos oportunidades que un hombre para ascender en su trabajo y un 9.2% menor salario que un hombre que hace el mismo trabajo o tiene el mismo puesto”. 

Chihuahua el estado con el más alto índice de llamados de emergencia por violencia familiar o de género y denuncias en estos delitos. (Mariela Castro, El Diario, 5/III/22).

Además, es el 5o en feminicidios.