domingo, agosto 14, 2022

Buzón

A la gente le gusta opinar

A la gente le gusta opinar, juzgar y proyectar su vida y experiencias en ti. Esto ha ocurrido siempre y siempre ocurrirá.

Habrá muchos que llamen fantasía o locura a lo que para ti es pasión, porque las mentes pequeñas creen que sus límites son los tuyos, que el camino que ellos tomaron fue el mejor y que lo demás es desviarse.

Uno aprende a no dar más valor a lo que otros piensan que a lo que él cree, y aunque esto conlleva grandes momentos de soledad, si hay un lema que guía su destino es que los sueños no se negocian.

Los límites los decide después.Hay dos tipos de personas: los que dicen que algo es imposible antes de intentarlo y los que lo dicen después. Los atrevidos pertenecen al segundo. En el camino del crecimiento es necesario tomar la actitud de un explorador: probar, ser curioso, retarse, atreverse a fallar…

No se trata de ser un temerario, sino de comprobar la vida con tus propios ojos. Tu sabes que la diferencia entre un ‘no se puede’ y un ‘no puedo’ solo se descubre tras la acción.No actúes al servicio de los resultados.no actúa para, actúa por.

Porque le sale, porque lo siente, porque cree en ello. Los resultados solo miden el final de la carrera, no desde dónde empezó a correr cada uno. Un valiente sabe que el estandarte del valor no es la medalla, sino el esfuerzo, y que uno siempre se esforzará más si actúa por algo que le sale del corazón que si lo hace por obtener un premio.

Uno no vive para conseguir, vive para disfrutar, y sabe que lo más importante de un sueño no es saber que lo vas a lograr, sino saber que mereces hacer lo que amas.

El que no arriesga no… nada. Ni pierde, ni gana; ni sufre, ni ama. A no ser que vivas una existencia tan pobre que no tengas nada por lo que vivir, todo es susceptible de ser perdido. En el mundo no existe nada seguro.

Los valientes no entienden la estúpida forma que tiene la cultura de valorar el éxito o el fracaso, la pérdida o la ganancia. Para ellos la dignidad está en darlo todo sin reservarse nada, porque saben que lo único que verdaderamente se puede perder en la vida no es una pareja, un partido, o un sueldo:

Ellos saben que lo único que verdaderamente se pierde en la vida son oportunidadesSin un sentido, todo caminar sería deambular. Ya sea una persona o una causa, es necesario sentir que hay algo más grande que nosotros por lo que pelear.

Vivir con ideales es atreverse a vivir desde el corazón; es decirle al mundo que no todo vale, pero que a por aquello que sí vale, vamos con todo.

Todo gran viaje tiene su ruta y todo atrevido tiene su faro.La palabra no es la valla que separa quién eres tú de quiénes son los demás. Intentar complacer a todo el mundo es, además de imposible, el fin de la autenticidad. Cada uno tiene sus gustos, sus valores y sus apetencias, y eso no nos hace mejores o peores, nos hace nosotros.

Hacer valer tus preferencias es, al mismo tiempo, una muestra de amor propio y un signo de autonomía. Uno mismo sabe a qué decir sí y a qué decir que no, y aunque a veces pueda resultar doloroso, es su forma de decirle al mundo “aquí estoy