3 agosto, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Agua que se quema el eje

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Opinión.

En algunas regiones de los Estados Unidos Mexicanos (EUM), en determinados países de América y del resto de la Madre Tierra, la falta del AGUA como preeminente y vital líquido del ser humano y de la flora y la fauna, de haberse  sentido por siglos, como un serio problema;  de un corto lapso a la fecha, ha llegado a tales niveles de carencia que objetivamente,  puede considerarse de  carácter sumamente GRAVE.

Tan grave se siente la falta de agua, sobre todo en los hogares, en donde muy seguido, sino es que todos los días, no se tiene para las más elementales medidas de higiene y aseo personal, o para saciar la sed que provoca aún más  las altas temperaturas,  y preparar los alimentos –en donde los hay–; que hasta los no creyentes, los ateos, no lo dude usted, estarán dispuestos a cantar  aquella famosa canción de Alfonso Esparza Oteo, titulada: AGUA LE PIDO A MI DIOS, que “a la letra dice” en su primera estrofa: “Agua le pido a mi Dios, ¡qué caray y qué caray!;/pa’ regar un plan que tengo por allá/voy a mercarme una yunta, /pa’ sembrar el año que entra, ¡qué caray!

Ahora bien, apreciable lector, mientras usted recuerda completamente  la canción precitada, y descifra el  dicho popular que encabeza la presente colaboración, pasemos a lo siguiente:

Este más sentido rubro de la vida en comunidad, dada su enorme importancia, lo venimos tratando desde los años ochenta  en el espacio que amablemente nos concedía el diario “Novedades”, al publicar una propuesta que nos facilitó un reconocido ingeniero experto en recursos hídricos, en la cual, centralmente, demostraba que era factible y no muy costoso, proveer de agua a nuestra ciudad-capital y resto del municipio, trayéndola de la presa “Las Vírgenes”, en base acueducto y en amplios tramos por gravedad.

Posteriormente, el jueves 9 de mayo del 2013, en una colaboración (dos partes): “Ganadería bovina y agua en el municipio de Chihuahua”, teniendo como fuente de información un ensayo muy bien documentado, elaborado por el buen amigo, ingeniero Luis Octavio Parada González, sobre la “Rehabilitación de la cuenca hidrológica del Sauz-Encinillas”, sustentaba entre otros aspectos, que “La cuenca ocupa una superficie de 296 mil hectáreas de terreno donde el 54% es cerril y 46% es mayoritariamente plano o ligeramente ondulado […] Existen 12 centros de población ejidal y más de 20 predios ganaderos particulares […]

Afirmando que “Se requiere de una propuesta técnica integral que sirva para la coordinación entre las diferentes dependencias y entidades públicas, para en el corto plazo emprender acciones de protección y estabilidad del acuífero como parte del ecosistema que ha sido severamente dañado; que brinde la sustentabilidad necesaria para asegurar el abastecimiento de agua a la ciudad”.

Más recientemente, concretamente el lunes 9 de mayo del 2019, en este Diario de Chihuahua, en el trabajo ¡AGUA!, asentamos: “Retomando lo del agua, habrá que insistir en que la misma  es VIDA y SALUD, es un recurso natural PRIORITARIO, un servicio de atención PREEMINENTE por parte de los tres niveles de gobierno. ¡Vamos!, hasta en la Biblia, en el Génesis, está escrito: (1)… y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas…

“De tal manera, es más importante y más benéfico para la comunidad chihuahuense, fundamentalmente para las miles de familias que viven en las colonias y/o barrios más fregados de la ciudad, el contar con tan vital líquido”.

Luego, en este mismo distinguido Diario de Chihuahua, sostuvimos en “Agua, tierra, alimentos, salud”, de fecha lunes 3 agosto de 2020, entre otras ideas: Abunda, Kamel Athie Flores: “La construcción de obras de captación, aprovechamiento y reutilización de agua son muy importantes, pero más relevantes son las acciones basadas en el uso eficiente, la reducción de pérdidas en las redes de distribución, tanto en la AGRICULTURA como en las redes urbanas; la adopción de técnicas de riego más eficientes, así como el reciclaje de las aguas residuales, entre otras acciones”.

Esa grave y penosa falta de agua en miles y miles de hogares en extensas zonas del país, como los casos de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila… nos lleva a lo siguiente: Muy bien por las obras que está realizando el régimen de la Cuarta Transformación, cuyo adalid es el Presidente Constitucional (legal y legítimo) AMLO,  como son: El Tren Maya, el Corredor Interoceánico que comunicará al Golfo de México (Océano Atlántico) con el Océano Pacífico, las refinerías, el  nuevo aeropuerto Felipe Ángeles, la construcción de carreteras empedradas, de concreto, por los propios habitantes de esos lugares…

Y en vista de que hasta estos momentos se tienen en el territorio nacional una red de casi 4 mil kilómetros de  acueductos, y miles de kilómetros de oleoductos y gasoductos, se hace un llamado a los tres niveles de gobierno y a los diputados locales y federales de las treinta y dos entidades federativas, para:

Que se dé inicio a la propuesta que se hizo desde el 9 de marzo del 2013, en cuanto a que se aproveche el reservorio hídrico más importante de la República, ubicado en Chiapas y Tabasco, así como en la cuenca del río Papaloapan (Tamaulipas y Veracruz)… transportándola por medio de acueductos (aprovechando la gravedad), en cisternas de gran capacidad trasladas por las vías del ferrocarril, en cisternas o pipas llevándolas sobre tráileres, tal y como se hace con el traslado de la leche u otros productos.

Por supuesto que tal obra conlleva el establecimiento de presas y grandes pilas cubiertas, de tanques de miles de litros de capacidad, en lugares o puntos estratégicos. Los trenes y transportes de carga terrestres, trabajarían ida y vuelta las 24 horas.

Escribió Miguel de Unamuno que los más locos ensueños de la fantasía tienen algún fondo de razón.          

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