2 agosto, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Aguas con las aguas…y no hay culpables

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Mario Alfredo González Rojas.

México es el país donde no viven los culpables. Siempre que pasa una tragedia, se habla al calor de los acontecimientos que puede ser culpa de fulano, mengano, perengano, pero al fin de cuentas nunca sale el culpable.

Acaban de anunciar que Florencia Serranía, una de las arropadas por el gobierno de los morenistas, ya salió de la Dirección del Metro para que se pueda hacer la investigación de rigor, etc. Pero no nos “volemos”, no pasará nada en cuanto a la justicia se refiere.

Ahora con las lluvias, como siempre suele suceder, va a haber regiones muy afectadas en distintos rumbos del país, pero pase lo que pase, no se hablará de culpables.

Las inundaciones se dan por lo general debido al pésimo drenaje pluvial que existe, eso es innegable. Nunca se menciona a los responsables de que no esté en adecuadas condiciones el drenaje, y eso sí, se echa la culpa a la gente por tirar basura y tapar por consiguiente el curso del agua. Desde luego, que la gente contribuye a este problema con su falta de observancia a las medidas elementales de higiene. Sin embargo, a la autoridad le corresponde el mantenimiento a este servicio, así como la prevención de estas anomalías, dictando las medidas conducentes para que no se tape el conducto del drenaje.

Hace muchos años salió el estribillo, de” pon la basura en su lugar”, que la verdad sí surtió efecto, no mucho; la tonadilla la sabían hasta los niños. También hace muchos años surgió otra “cancioncita” sobre una cerveza, la Carta Blanca, que dice. “goce la vida, gócela ahorita, con Carta Blanca exquisita”. Y la rima que era hasta bailable, sí pegó pero hasta el fondo, porque las ventas de esta bebida se multiplicaron en un dos por tres.

Luego se trata de compartir atribuciones, como decía en su lema José Guillermo López Portillo y Pacheco, mejor conocido como López Portillo, que fue presidente de México, de 1976 a 1982. Decía: “LA SOLUCIÓN SOMOS TODOS”, con el que muchos se sintieron involucrados en la lucha por una patria mejor. Los lemas de ese tipo son buenos, si se les machaca de día y de noche en la conciencia pública y si se hace en forma práctica, con un comportamiento “ejemplificante” por parte de la autoridad, pues mucho mejor.

A la gente corresponde acatar las disposiciones emanadas por el gobierno, pero, pero si este no aporta lo suyo, de nada sirve. Volviendo al caso de las inundaciones que se ocasionan por las fuertes lluvias, es responsabilidad sin excusas de las autoridades, dar el mantenimiento justo, adecuado a la infraestructura, a la obra pública porque el tiempo y el uso acaban con los mejores diseños hechos realidad.

En esta ciudad capital no tenemos problemas de inundaciones actualmente, gracias a que no llueve casi nunca, aunque recordamos con tristeza la del 22 de septiembre de 1990. El gran culpable de que esto suceda es el defectuoso drenaje pluvial. Y el principal culpable de un drenaje que causa problemas cuando llueve, es desde luego el gobierno. La excusa acostumbrada, suele ser: la ciudad tiene un drenaje muy viejo, la gente lo tapa con basura, etc. Esto se dice en todas partes. Y casi nunca nadie paga culpas, porque México es un país, donde así como “la solución somos todos”, la culpa también es de todos.

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