miércoles, julio 06, 2022

Luis Javier Valero, Opinión

Chihuahua, (todo México) territorio sin ley

Tan solo el recuento de las masacres ocurridas en Chihuahua en el presente año es estremecedor, todas; el clímax es la ocurrida el lunes en Cerocahui, en el que un grupo criminal asesinó -hasta la información con la que contamos al momento- de dos sacerdotes jesuitas y de un guía de turistas, los tres con décadas de residir en la zona, desempeñarse abiertamente y sin que tuviesen -por lo que sabe- conflicto alguno con las bandas criminales. 

A ese tema que regresaremos el próximo domingo.

Pero si el recuento se detuviera sólo en las ocurridas en Juárez, tendríamos, por simple lógica ciudadana, que esperar una decidida acción de la autoridad para salir al frente de una situación que amenaza con regresarnos a los aciagos años del 2008-2011, máxime que en esta ciudad, con todas las vías de comunicación al alcance de todas las autoridades, y sin los problemas que acarrean, por ejemplo, las regiones de la Sierra Tarahumara.

Debemos retrotraernos a ese infierno, el del presentado entre los años 2008 y 2011, en el que, durante semanas, se presentaban más de 11 asesinatos diarios, tan solo en la antigua Paso del Norte.

Coincidentemente, el lunes anterior, el periodista Héctor de Mauleón escribió un artículo (El Universal, Las masacres en Juárez) en el que hizo el recuento de ellas, siete, tan solo en lo que va del año en esa ciudad fronteriza:

  El 9 de enero en el bar Viejo Oeste un comando asesinó a tres hombres;

“Entre el 11 y el 12 de febrero, como parte de una misma serie de hechos, sicarios asesinaron a nueve personas a las que fueron a buscar a dos velorios”, en uno mataron a tres personas y en el otro, a seis. (Ibídem). 

En este último asesinaron a un niño de 12 años, y otras seis  personas resultaron heridas. 

Luego, en un taller mecánico, ubicado también en la colonia Luis Echeverría, “las autoridades encontraron los cuerpos despedazados por las balas de cuatro personas, apenas unos niños, un menor de 15 años, de un muchacho de 22, y de dos jóvenes que acababan de cumplir 23”.

“El 6 de mayo, Ramiro J.V., cabecilla del grupo conocido como Artistas Asesinos –brazo armado del Cártel de Sinaloa–, fue dejado en libertad al lado de dos cómplices”. Fueron recogidos por “una mujer a la que acompañaban dos niños de 10 y 12 años”. Los seis fueron ultimados.

El 6 de junio, en una fiesta familiar “cinco personas fueron acribilladas y ejecutadas con tiro de gracia”. Las víctimas eran familiares de Arturo Arellano, El Freak, “jefe criminal de los Mexicles”, quien acababa de aparecer colgado en su celda.

Aún faltaba la masacre del jueves de la semana anterior, en el Denny’s, en el que fueron ejecutadas cuatro personas, además de otra herida.

Juárez está convertida en el campo de batalla de los grupos criminales que se disputan el mercado, las rutas y el territorio de la urbe fronteriza del trasiego de la cocaína, la heroína y las metanfetaminas, sin que, hasta el momento haya una ofensiva gubernamental, apoyada en operaciones de la inteligencia, que destraben lo que amenaza en convertirse en una nueva edición de la salvaje, violenta y brutal ola homicida padecida por los juarenses al término de la primera década del siglo XXI.

A las masacres de Juárez “el semanario Zeta contabilizó, entre enero y mayo, 86 masacres cometidas en el país, las cuales han dejado más de 400 personas muertas”. (Ibídem).

Así, en la medida que crece el número de víctimas fatales en el sexenio, que superará sin ninguna duda las presentadas en el sexenio de Enrique Peña Nieto, el gobierno federal sólo atina a señalar como fuente  original de la ola criminal actual al ¡gobierno de Felipe Calderón!, pero sin que la crítica al pasado, ni siquiera por equivocación se detenga en el sexenio del priista Peña Nieto, a pesar de que éste le dio plena continuidad a la estrategia de Calderón y alcanzó, hasta antes del actual sexenio, la más elevada cifra de homicidios (más de 156 mil en todo el sexenio), que muy probablemente será superada en el gobierno de López Obrador, quien acumulaba, hasta el miércoles (ayer), cerca de los 125 mil.

Lamentablemente los sucesos acaecidos en Cerocahui han develado lo que en distintos foros, en diversas ocasiones, desde muy diferentes sectores se ha señalado enfáticamente: No hay estrategia para enfrentar l ola homicida; peor, no hay ninguna operación de inteligencia que se esté aplicando en ello.asertodechihuahua@yahoo.com.mx

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