5 agosto, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

De adicto a ADICTO. ¿Miedos de que tus hijos caigan en adicciones?

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Ernesto Salayandía García.

Un marihuano muere antes de cumplir 25 años

La primera muerte, es con su formación académica, mata su  presente y su futuro, claudica a la escuela, nace la mediocridad y cae en el abismo del alto consumo, se hace inmune a la sustancias y entre ms fuma, más quiere,  muere su amor propio y respeto por sí mismo, se torna, inestable, ingobernable, neurótico, agresivo, muere en su convivencia y su relación familiar, es un tipo aislado, abandona la pulcritud e higiene personal, se abandona a sí mismo, muere en su autoestima, el marihuano, pierde la esencia de la vida, su sentido del humor, la comunicación y la convivencia, es el llanero solitario, muere, social y familiarmente, esta droga lo mata de muchas maneras, muere su sano juicio y es esclavo de sus trastornos mentales, después de la compulsión a la maldita hierba, ya nada es el igual, firma su sentencia de muerte, se convierte en un don nadie, nacido para perder, lleno de soberbia y criterios contarios al buen vivir y a la sana convivencia, es un tipo, por demás toxico, que no acepta que la marihuana le robo la vida y lo empino a vivir en sus miserias espirituales.-Es mediocre en toda la extensión de la palabra.-

Crisis de familias alcohólicas

Crisis económica, ausencia de valores, carencia de códigos educativos y de ética, malos ejemplos, herencias nefastas, emocionales y genéticas, mala comunicación, poca convivencia, amistades tóxicas, costumbres equivocadas,  influencias cibernéticas y de medios, identidades y personalidades falsas, apatía,  otros factores palpables, ponen en riesgo a la gran mayoría de las familias, no importa, si se es rico o pobre, indígena o menonita, de la clase media, baja o alta, no hay edad ni religión, esta enfermedad emocional agarra a todo el mundo por parejo, es una herencia genética que se ha venido trasmitiendo de una generación a otra, los niños nacen con una alta predisposición al alcoholismo y la neurosis,  nacen con ansiedad, que es la gasolina de las adicciones, son candidatos a caer en las garras de la perra, maldita enfermedad perversa del alma, La Saliva del Diablo, crecen, estos adictos en hogares disfuncionales y han de romperse tuti la madona por sus nefastas conductas toxicas que  no desaparecen en toda la vida, muchos de estos niños, de esta época, son nacidos para perder.

Sálvese quien pueda

Esta época,  es extremadamente difícil en la convivencia humana, la tendencia es fracasar como matrimonio, hundirse en un hoyo,  llegar al divorcio violento, por demás conflictivo, es alejarse de la paz y la armonía que se supone debe reinar en un hogar, se vive segundo a segundo, en pleitos, como perros y gatos, no hay respeto, ni comunicación sensata, la neurosis aflora, cometemos sendos errores, hiriendo, agrediendo todo el tiempo,  dejando heridas profundas en nuestros seres cercanos, golpeamos, sabemos dónde golpear, somos lengua de ancha, entre hermanos, entre esposos y entre padres e hijos, sabemos que nuestra lengua pega fuertemente en la parte más sensible de quien queremos lastimar y en el otro extremo podemos ver una película pegados como muéganos, pero huecos, tendremos pocos momentos de amor profundo y excesivo, pero somos mecha corta, explotamos y enojados no medimos nuestras consecuencias, ni la magnitud de nuestras palabras y acciones, pero todo obedece a lo que señalo al principio de este párrafo, creemos tener todo el derecho de corregir a los demás y somos expertos en meternos en lo que no nos importa.

A que le tenemos miedo los padres

Miedo, a que los hijos fracasen, que abandonen la escuela, se pongan el uniforme del don nadie, del bueno para nada, del inútil, del fracasado, miedo a que la novia, o el novio, abuse de ellos, a que los utilice para beneficio personal,  en lugar de novio, lo convierta en chofer, secretario particular, en el mensajero,  lo lastime emocionalmente, por supuesto miedo a que, el vivales la embarace,  después, como en la mayoría de los casos, le dé la espalda, hay miedo a que nuestros hijos salgan dañados, nos dan miedo las malas amistades que por su simple aspecto nos dicen en qué pasos andan, y por instinto, sufrimos cuando no sabemos dónde están nuestros hijos, cuando no responden al celular,  estamos toda la madrugada con el Jesús en la boca, especulando que algo malo les sucedió. Por supuesto, pánico a que se conviertan en alcohólicos o drogadictos, adictos a la depresión y la pereza.- El miedo que también nos invade como padres, es que caigan en  cualquier adicción de conductas toxicas,, que se pierdan en el juego,  arruinen sus vidas, miedo a sus reacciones,  a la soberbia que caracteriza a muchos adolescentes, no sabemos comunicarnos, no ponemos límites, no nos enfrentamos a nuestros hijos por miedo,  es precisamente por miedo, que cometemos muchos errores, tenemos que recordar que detrás del miedo, no hay nada y debemos de fomentar una actitud positiva ante la vida.

Violencia engendra violencia

Muchos marihuanos que conozco han sido capaces de golpear a sus madres y a sus padres, se tornan intocables, irritables, insoportables, no se aguantan ni a sí mismos, son neuróticos en potencia, déspotas, indiferentes, groseros, altaneros, egocéntricos, solo piensan en ellos, no tienen el más mínimo sentido de responsabilidad ni de contribución, son merecedores, todo lo quieren peladito y en la boca, servido en charola de plata, y si no es así, el desfile de reproches, quejas y berrinches no se deja esperar, son expertos en dramatizar, en exagerar a su conveniencia las cosas, pero jamás aceptan su rol, debido a que carecen de humildad y de honestidad, son adolescentes conflictivos cuyo camino sin duda es el fracaso total, como pareja, como amigo, como estudiante, como trabajador, debido a su estructura mal encausada, muy lejos del respeto a ellos mismos y en sí a todo su entorno, y cuando un joven es rebelde, no se puede decirle sus verdades, porque es como si le echáramos gasolina a la hoguera, y lo que nunca se había visto, ahora se ve en muchas casas, estos niños marihuanos, dan de patadas en las espinillas a su mamá, retan a golpes a sus papás y son extremadamente violentos, la droga los trasforma en neuróticos intocables. Su pensamiento es cuadrado, sin ninguna posibilidad de que cedan. Confirmando que el hostigamiento, la represión, el obsesivo control, los tonos, las palabras ofensivas, el diálogo neurótico, no son buenos ingredientes para la relación entre padres e hijos.

No conozco ningún padre que quiera el mal para su hijo

Tuve una grata  experiencia con un niño de siete años de edad, me inspiró mucha ternura, tenía dificultad en su lenguaje, la lengua no le respondía al ritmo de su mente, titubeaba y se trababa con lo que quería pronunciar, reflejaba tristeza, sus hombros caídos sus huesitos de la espalda, salidos, su vocecita bajita, desganado y ahí al lado de él, en mi estudio, sentados con mucha atención estaban sus padres, cuidando al hermanito que brincaba de un lado a otro, pude apreciar en las miradas de los papás, su dolor y frustración, pero a la vez, su esperanza en que su hijo tuviera alguna mejoría en su dicción, muy atentos a los ejercicios que empezamos a hacer, los padres se mostraban más que satisfechos con mi trabajo. En un tiempo muy breve, el niño mejoró su postura, ampliando su tórax,  permitiendo que entrara más aire a sus pulmones, jugamos un poco con ejercicios de lengua y trabalenguas, una y otra vez, el niño y yo, nos ganábamos la aprobación de sus padres, palpé el amor y el interés que uno como padre busca para sus hijos y recordé muchas cosas, millones de cosas que mi padre hizo por mí y por mis hermanos, reflexioné también en que hago el mayor de mis esfuerzos por el bienestar de mis hijos, una clave es sembrar confianza en ellos mismos y permitir que crezca su autoestima.

He perdido muchos de mis miedos

Hace algunos años, mi actitud hacia mis hijos adolescentes de 14 y 16 años, era de fomentarla mis   miedos, tuve tanta información, empezando por mi propia vida respecto a las drogas, conocí infinidad de historiales, testimonios de drogadictos y drogadictas, que me daba pavor que mis hijos consumieran cualquier sustancia,  cometí el error de hostigarlos, cada madrugada en cuanto llegaban a casa los olía profundamente, husmeaba sus carteras y ropa, no estaba yo tranquilo, ni contento con sus amistades, mi mente generaba que se intoxicaban como yo, hasta el cansancio amenacé muchas veces, junto con mi mujer, a hacerles antidoping, nuestros diálogos eran neuróticos, controladores, autoritarios, de sobre protección, nos daba pavor que cayeran en el pantano profundo de las adicciones, yo podía leer el mensaje de muchos de sus amigos, incluso mis propios hijos me confiaban, este usa mota, esta usa cocaína, y yo seguía con mis miedos,  entre más miedos, más pésima comunicación. Luego seguí aprendiendo de las emociones y me aboqué a confiar totalmente en mis hijos, crecí espiritualmente, cambié mi manera de pensar,  me alejé de los miedos, cuando comprendí que la droga es una elección de cada quien, y si mis hijos, eligen ese infierno, ellos saben perfectamente lo que les espera, cada quien traza su propio destino.-

Predicar con el ejemplo

Ahora, mis hijos, Chan de 26, Gabo de 25, Neto de 20 y Andrea de 17, viven momentos agradables, sin aquel padre neurótico, violento, miedoso, hostigador, sembrador de miedos, hoy, tienen suficiente información, sobre conductas toxicas y adicciones,  que les trasmito en mis experiencias diarias, platico con ellos de mis eventos y servicios, incluso cada vez que se puede van a escuchar mi testimonio a escuelas, a grupos de auto ayuda, empresas, CERESOS y a infinidad de partes, sé que no debo de decir de esta agua no he de beber, paro también sé muy bien, que más vale prevenir que lamentar,  más vale crear costumbres que corregir mañas, ellos saben ahora el gran daño que representa el cigarro, que es una droga escalonaría, un asesino silencioso, saben que están propensos a caer en las garras de las enfermedades emocionales, que no solo es alcohol y drogas, que están en la antesala de la depresión, la neurosis, la compulsión, los trastornos de ansiedad, saben lo que yo sufrí y el daño que les hice a los míos, y ahora, perdí mis miedos en ese sentido, he cambiado demostrando mi armonía, dando amor, mucho amor, los abrazos me funcionan a la perfección,  sé, que gracias a Dios, ellos están limpios y consientes del alto riesgo que son las sustancias tóxicas, tanto químicas como las relaciones personales enfermizas, es pues, una decisión de ellos que si la llegaran a tomar, me dolería en el alma, pero no pienso hundirme junto con ellos con neurosis, ansiedad, angustia y miedos.

El grito de miedo ante la legalización de la marihuana

Conociendo los antecedentes, sabiendo de los severos daños que causa la marihuana que provoca diálogos con la Santa Muerte o el mismito Diablo, que la marihuana escucha órdenes como. —Mátalos… mátalos a todos…. si no los matas… te matamos a ti… He convivido con drogadictos que han sido capaces de todo, los he visto perder el sano juicio, quedarse arriba, y me ha tocado verlos muertos, muertas, tirados en las lápidas, muertos por sobredosis, conozco ese rostro amarillo, seco, delgado, con ojeras, esa mirada triste, agachada, caída, he escuchado la manera de pensar de un drogadicto, al igual que la voz frustrante de una madre, comprendo la reacción de lectores que usan la mariguana y que no están de acuerdo con mis escritos y pretenden ofenderme, agredirme y retarme, pero no son más que mecanismos de defensa y la mejor defensa es el ataque. Lo que te choca, te checa. En los CERESOS, la mayoría son víctimas de las drogas, empezaron con la marihuana y acabaron con el cristal o la heroína, entonces, comprendo el grito de miedo hacia la legalización de la marihuana, y ahora, ante la negación de infinidad de drogadictos, he llegado a la conclusión, que cada quien viva su propia experiencia. Sé que no puedo convertirme en un guardián personal de mis hijos, no puedo estar en todos lados donde ellos están, si se quieren intoxicar y ser mediocres, es simplemente, el camino que ellos han elegido.

La cerveza, una droga de alto consumo

Insisto que la mejor fórmula de prevención ante las enfermedades emocionales, es el ejemplo, dar ejemplo de sensatez, armonía, sabiduría, respeto, recordar que violencia engendra violencia y no decir una cosa y hacer otra. En cada escuela que tengo la oportunidad de dar el mensaje de información, orientación y concientización, me doy cuenta y compruebo el alto consumo de alcohol y drogas en los padres de los niños que me escuchan.-  Levanten la mano.-  Les digo con firmeza, -¿Quien conozca a una persona que consuma de una caguama a dos caguamas de cerveza al día? El levantamiento de manos es impresionante, igual.- ¿Quien conozca a un marihuana? ¿Quien viva cerca de un borracho y de un drogadicto?-  Así también, el levantamiento de manos no se deja esperar cuando pregunto. – Levante la mano,- ¿Quien conozca a una madre niña, en edad de 13 a 16 años que esté embarazada o que tenga un niño o más?- Los maestros se quedan sorprendidos, hay madres niñas menores de 16 años por todos lados y la pregunta es. ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué tanto niño adicto, por qué tanto suicidio, por qué tanto alcohol en las jovencitas, por qué no hay un verdadero programa de prevención y un verdadero programa de rehabilitación? ¿Por qué? Ni en los gobiernos estatales, municipales, mucho menos en el Federal.-

Simplemente porque aún, como sociedad, no hemos tocado fondo.  somos miopes, sociedad y gobierno.-

El reto es la familia

No soy el único  recuperado, conozco niños, hombres y mujeres que ahora viven libres de drogas, libres de depresión y de cualquier sustancia tóxica, química o humana, hoy, mi compromiso es conmigo mismo,  luchar por la armonía en mi hogar, por sanar heridas, reparar daños y superarme día a día ante la adversidad de La Saliva del Diablo, no estoy zafo, mi estabilidad emocional depende única y exclusivamente de mí y cuando una familia está sufriendo por tener un drogadicto en casa, (así se titula uno de mis libros), mi sugerencia es que comiencen a trabajar en ellos, todos, papá, mamá, hermanos, trabajar en sus emociones, en sus defectos de carácter, y traten de tener una mejor y mayor comunicación,  que la convivencia esté basada en el amor y el respeto entre todos, nos hace falta y mucho la capacitación emocional. Nos hace falta leer, informarnos y orientarnos ante esta enfermedad perra, maldita enfermedad perversa del alma. Es muy importante poner límites, el adicto llega hasta donde tú lo permites. Anexarlos no es la solución. El que esté libre de culpa que arroje la primera piedra. Gracias por leerme, más por escribirme, ernestosalayandia@gmail.com.-

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