sábado, julio 02, 2022

Aída Holguín Baeza, Buzón

De los territorios no autónomos y el “encargo sagrado”

De acuerdo con la ONU, actualmente existen 17 territorios no autónomos.

Dicho en otras palabras, en pleno siglo XXI hay casi una veintena de territorios cuyos pueblos aún no han alcanzado la plenitud del gobierno propio; es decir, territorios que, en términos reales, siguen bajo el dominio colonial de cinco “Potencias administradoras” -así les dicen ahora-.

Para ser exactos, se trata de 16 pueblos que, administrados por Estados Unidos, Francia, Nueva Zelandia y Reino Unido, siguen sin poder gozar de la libre autodeterminación y la independencia a la que todos los pueblos tienen derecho; y uno más (Sáhara Occidental) que, si bien ya fue descolonizado por España, sigue sin alcanzar la plenitud del gobierno propio.

Es en ese contexto que, en el marco de la “Semana Internacional de solidaridad con los pueblos de los territorios no autónomos”, la ONU insta a las Potencias Administradoras a reconocer, promover, proteger y garantizar efectivamente el principio que establece que los intereses de los habitantes de los territorios que administran deben estar por encima de todo.

Además, en cumplimiento a lo establecido en Capítulo XI de la Carta de las Naciones Unidas, la ONU exhorta a dichas Potencias a recordar que tienen el “encargo sagrado” y obligatorio de asegurar el progreso político, económico, social y educacional de los pueblos que administran, salvaguardando y garantizando los derechos inalienables de cada pueblo. Eso, sin olvidar que su principal compromiso consiste en ayudarlos a lograr la libre determinación y a establecer instituciones políticas democráticas.

Claro que, como es debido, se reconoce que ha habido grandes avances considerando que, en 1946, eran ocho las Potencias que contaban con territorios no autónomos y que los territorios cuyos pueblos estaban sometidos a su administración eran 72. Sin embargo, el hecho de que actualmente todavía existan países -sean muchos o sean pocos- sometidos por otros sigue siendo un asunto de primordial relevancia.

Entonces, el asunto es que en pleno siglo XXI aún hay territorios cuyos pueblos no han podido ejercer a plenitud su derecho a la libre determinación y autonomía. Es decir, pueblos que siguen viviendo en una situación esencialmente colonialista y -por obvias razones- de dependencia forzada tanto en lo político, lo económico, lo educativo y lo social -y hasta cierto grado, también en lo cultural-.

Por todo eso y muchas cosas más es que resulta necesario hablar sobre el tema que ahora nos ocupa. Y es que, si bien es una situación que pareciera atañer solamente a las Naciones Unidas y a los gobiernos de sus Estados miembros, se trata indudablemente de un tema de gran importancia y sumo interés para la sociedad mundial.

En esta ocasión finalizo citando lo dicho alguna vez por el controversial político y escritor inglés, Enoch Powell: La independencia, la libertad de una nación que se gobierna a sí misma, es en mi opinión el mayor bien político, por lo cual cualquier desventaja, y si es necesario cualquier sacrificio, son un precio muy bajo.

Aída María Holguín Baeza
laecita@gmail.com