miércoles, julio 06, 2022

Buzón

Dos hechos extremos: un burro y un caballero

Hoy 29 de diciembre, me pasaron dos hechos, de los cuales uno corresponde a la actitud típica de quienes se sienten dueños de la calle. Me detuve en mi carro para hacer una llamada telefónica a la capital del país; fue afuera de un domicilio x, y antes de terminar la llamada, ya me estaba tocando el claxon, no sé quién si un hombre o una mujer, o para hablar en el idioma que nos trajo Hernán Cortés: un burro o una burra.

Yo avance despacio para dejar el lugar. Tenía pendientes que atender, de lo contrario le hubiera dicho a esa persona irracional, que no estaba estacionado en línea amarilla, ni en zona exclusiva, ni en lugar para discapacitados, ni afuera de una cochera. Y que la calle es púbica. PUNTO.

Al rato voy a una ferretería a comprar un alambre para destapar el resumidero del patio de mi querida casa. Y el señor que me atendió, me orientó cómo hacerlo.

Además, para completar su instructivo, procedió a envolver los alambres en una manguera, bueno en pocas palabras, debo reconocer que se excedió en orientaciones, durante unos 20 minutos.

Cuando le pregunté el costo de los alambres, me dijo que eran 70 pesos. Si, muy bien, le dije, pero en total cuánto es? Porque, repito realizó un proceso con la manguera, cinta, etc.

Son nada más los 70 de los alambres, lo otro no tiene importancia…

Qué diferencia tan grande se presenta entre las personas. Había yo recibido el aviso con el claxon para mover mi democrático Matiz, y poco después recibí las atenciones de todo un caballero, un genlleman, cómo diríamos en otro país.

Este fue un buen día para este servidor. Ojalá que el nuevo enero nos abra los ojos para actuar con más razón y en apego a la cultura de La legalidad.

Un feliz 2022 y agarremos la onda: no se nos olvide que el cerebro es para pensar, no para exhibirnos como “neandertlales”, es decir como viles irracionales.