22 septiembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Familia y valores: binomio fundamental que no debe perderse

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Benito Abraham Orozco Andrade.

En algunas de mis colaboraciones, he sostenido que en la búsqueda de que sean reconocidos lo que determinados grupos consideran como sus derechos, paralelamente se atenta contra los valores tradicionales que, en la experiencia de muchas personas, familias y sociedades, por generaciones han resultado positivos en la formación de individuos de bien.

Se pretende menospreciar, por ejemplo, el deber de la solidaridad y de la preocupación en general para con los demás, privilegiando individualismo que van mermando gravemente la tan indispensable vida en comunidad. Asimismo, al promover y defender el matrimonio entre un hombre y una mujer, al igual que el derecho a la vida desde la concepción, se les quiere hacer ver como algo anacrónico, que va en contra de lo que algunas minorías quieren imponerle a toda la sociedad.

Pero en esa gran necesidad de fomentar convicciones que históricamente han favorecido la existencia de personas más humanas en todos los aspectos, de abuelos, padres, hijos, maestros, vecinos, etc., que con afecto y preocupación veían —y todavía ven en muchísimos casos— los unos por los otros, es de vital importancia el implementar programas y/o políticas públicas que promuevan esos valores tradicionales.

Hurgando en mis archivos personales, me encontré con la memoria del Tercer Congreso de Educación organizado en el mes de noviembre de 2006 por Valores Chihuahua 2020, en el que, en la ponencia “Los valores en el mundo contemporáneo” presentada por la Mtra. Elizabeth Judd Moctezuma, hacía interesantes reflexiones que indudablemente mantienen vigencia, siendo entre otras, las siguientes:

“…convivimos día a día en una sociedad que se caracteriza por un extravío antropológico, un hedonismo cómodo, un narcisismo exacerbado y el triunfo de un pensamiento débil en el cual se vive en el mundo de la provisionalidad.  Si bien se conservan los frutos de la ciencia y la técnica, se ha tecnificado aún el pensamiento.

“Las propuestas éticas fuertes, propias de las sociedades que han sido educadas en un proyecto de trascendencia y con sentido comunitario ya no tienen siempre un sentido tan claro.  Los medios de publicidad y comunicación, en contubernio con muchos padres y maestros, han caído en la tentación de valorar sólo lo que les agrada. Ahora es frecuente que se esquive cualquier compromiso sociopolítico, que se rechace el trabajo a la búsqueda de gozar la ociosidad; de vivir al día sin un proyecto de futuro y de apostar por lo espontáneo y por la ocurrencia del momento.

“Vivimos valorando una ética cínica y de mínimos. Ética de consensos (“democratitas”), utilitaria y pragmática, relativista y fundada en los sentimientos.  Ética de los derechos más no de los deberes.  Ética inodora, incolora e insípida, donde las soluciones atienden más a las consecuencias que a las causas.  Ética donde se busca resolver de forma provisional –sin que esto implique demasiado esfuerzo- todo aquello que privilegie mi bien particular, aunque tenga que sacrificar el bien común.

“… y es así que hoy estamos reunidos a la búsqueda de rescatar en nuestra sociedad concreta, en este tiempo y espacios específicos en los que vivimos día a día, aquello que sea realmente valioso. Aquello que, siendo deseable, posible e inculturado [sic], nos permita reconocernos más humanos en nuestra realidad histórica y éticamente valorada y valorable”.

Resulta relevante destacar, que ese esfuerzo llevado a cabo por “Valores Chihuahua 2020”, el cual era dirigido por el señor Eduardo Touche Hernández y en donde además, hasta donde recuerdo, también participaron muy activamente los señores Eugenio Villarreal Vallina y Luis Carlos Pelaez Palicio, tenía como propósito permear en los ámbitos familiar, educativo, laboral, recreativo y cultural, siendo estos los espacios principales en los que todo individuo se desenvuelve.

Programas como el anterior, deben impulsarse en la visión de un mejor futuro en el que prevalezca la armonía entre las personas y en el que la familia siga siendo considerada como la célula básica de toda sociedad, en donde se aprenden y se viven esos valores que, tradicionalmente, han sido precisamente los generadores de personas más humanas. Por qué no pensar en un “Valores Chihuahua 2030 o 2040”, o en apoyar a organizaciones que pudieran estar implementando programas similares.

Como parte de sus propuestas de campaña, y estando en un evento con mujeres del municipio de Cuauhtémoc, la gobernadora electa, Maru Campos, anunció la creación de la Secretaría de la Familia, manifestando en dicho acto proselitista: “Aquí con ustedes, quiero anunciarles que vamos a alinear los presupuestos, estrategias del Gobierno del Estado, para formar una Secretaría de la Familia, con el concepto integral de la misma, integrando a los niños, mujeres y adultos mayores, fomentando así la unidad y cohesión” (Crear Secretaría de la Familia, propone Maru, Tiempo la noticia digital, 08-abril-2021).

Desconozco cuáles serán los alcances que se pretenden con la creación de la citada instancia pública, pero según se puede inferir de lo anunciado por la próxima gobernadora, seguramente será incluida la promoción de los valores multicitados.

Tenemos la gran responsabilidad histórica de preservar a la familia, así como de allanarnos un futuro cada vez más humano.

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