martes, agosto 16, 2022

Buzón

¡Guerra en el SNTE!

Para algunos miembros del magisterio ha comenzado una guerra, un combate en el que no importa si al adversario lo dañan en su imagen, en su reputación o en su persona, en la que lo menos que interesa es manchar el nombre o renombre de aquellos que han manifestado intenciones, aunque con ello dejen resabios poco agradables para sus familias e hijos.

No!, la elección de las nuevas dirigencias seccionales magisteriales no es un campo de batalla en la que las injurias, las diatribas o las ofensas sean las mejores armas para minar el avance de los proyectos que no son afines a quienes las lanzan. La renovación de los sindicatos magisteriales no es más que un histórico instrumento democrático implementado para hacer sentir las opiniones de la base mediante el sufragio y no el espacio para desahogar frustraciones

Si se coincide con la filosofía, la trayectoria, el carisma o con la forma de ser en general de una persona o grupo, esto no es ni debe ser motivo para catalogar a alguien con un sin fin de perniciosos adjetivos emitidos con la facilidad que resulta hacerlo tras el teclado de un teléfono o una computadora.

Los que aspiran a un cargo, antes que nada, lo hacen conscientes de que serán sometidos al escrutinio de la base sindical, de eso no hay duda y para ello tienen que estar preparados; para el debate, para la discusión de ideas, para el intercambio de opiniones, apreciaciones y posturas y no para que los agredan con calificativos que van más allá de los límites del respeto a su persona incluso con mentiras o verdades a medias.

Es lamentable leer en redes sociales el nivel con el que los “defensores” de tal o cual proyecto se refieren a quienes no piensan como ellos, por sujetos así, que un día sí y otro también se desviven por insultar a los demás, por depositar en ellos sus obsesiones, venganzas y fanatismos es que las contiendas se pervierten, convirtiéndolas en un escaparate propicio para destilar odios, rencores y amargura acumulados por años.

Ante la inminente emisión de la convocatoria se está a muy buen tiempo para vivir una verdadera fiesta democrática, en la que las virtudes de los integrantes de todos los equipos prevalezcan y se impongan en el ánimo de los agremiados, en la que todos sus aspectos positivos sean la moneda de cambio para convencer y recibir su confianza, en la que al recibir el cómputo final y éste decrete a un equipo ganador, todos se puedan reunir nuevamente, converger y coincidir para aportar su experiencia.

Finalmente, al concluir el proceso, todos volveremos a nuestros espacios, a nuestras escuelas u oficinas con la confianza y la conciencia tranquilas por haber aportado a la democracia sindical privilegiando las buenas maneras y hábitos.