22 junio, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Hablamos con reglas o sin reglas

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Mario Alfredo González Rojas

El 7 de abril de 1997 se efectuó el Primer Congreso Internacional de la Lengua Española, en México. La Ciudad colonial de Zacatecas, Zacatecas, fue la sede, a la que concurrieron destacados exponentes del lenguaje, y el motivo principal del encuentro lo constituyó el empleo del español en los medios de comunicación. Sin duda, se trató de un tema muy atractivo, el que por desgracia como que no hizo mucha mella en los comunicadores, porque después de tan memorable ocasión, la forma de expresarse de muchos siguió igual o peor.

Se realizaron los trabajos del 7 al 11 de abril, escuchándose buenos puntos de vista y otros no tan buenos, o malos de plano. Octavio Paz, dijo por ejemplo, que la lengua sirve como lazo de unidad, lo que no tiene vuelta de hoja, pero que valió para recordar que hay que cuidar nuestro idioma, porque es un canal de identidad. Y una forma de cuidarlo es hacer buen uso del mismo, no estropearlo, antes al contrario, pulirlo.

Quien sí de plano, en uso de su fama y prestigio, planteó algo que no resultó muy congruente, fue Gabriel García Márquez, el que dijo que daba lo mismo usar o no usar la “h” porque es muda, entre otras propuestas que no se recibieron de muy buen talante. Y también habló de la “b” y la “v”, en el sentido de que se pueden cambiar una por otra. Bueno, su intención era positiva, pero no encuadró en el objetivo de pulir el idioma. No recuerdo quién dijo hace años, que cierto escritor, con el objeto de llegar a las mayorías, varias obras las escribía con lenguaje muy llano, para que se entendieran los conceptos, pero que llegó el momento en que se preguntó si no sería ya el momento de subirle gradualmente la complejidad a la forma. De otra manera, nunca habría una superación de los lectores.

Hay más de 400 millones de hispanohablantes, y se realizan más de 20 mil publicaciones periódicas. En 21 países, el español es la lengua oficial. Los medios de comunicación tienen una trascendente responsabilidad, en el contacto con sus oyentes y lectores, siendo de vital importancia el cuidado que se ponga en su constante labor. La sintaxis se hace de lado, con lo que además de afear el idioma, no queda muy claro lo que se quiso comunicar.

Se olvidan los comunicadores que hay reglas emitidas por la Real Academia Española, como también en el caso de México las que provienen de la Academia Mexicana de la Lengua. Como en toda actividad existen ordenamientos, pasos a seguir. En estos tiempos, además tiene cabida lo que han llamado el lenguaje inclusivo, el que se vale del vocabulario neutro, o hace evidente el masculino y el femenino, evitando generalizaciones del masculino para situaciones donde aparecen mujeres y hombres.

La norma dictada por la Real Academia Española es muy clara, al advertir que en el masculino se incluye el femenino, por caso cuando decimos gatos, ya incluimos a las gatas; y al decir alumnos, ya están incluidas las alumnas; etc. Con el paso del tiempo, no sabemos en qué va a parar este asunto. En la Real Academia hay 35 hombres y 7 mujeres.

Este menda se inclina por las normas establecidas, con un pleno respeto por quienes hablan el lenguaje inclusivo. Los pueblos van fijando los caminos del lenguaje, así es que nunca se puede hablar de algo definitivo en este tema.

Sin embargo, se requiere estar al tanto de los cambios y los ajustes que provengan de la Academia, siempre para hablar con fundamento, no como se nos antoje. Y cuando nos salgamos de las reglas, al menos sepamos decir, cómo y porqué.

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