domingo, agosto 14, 2022

Buzón

Hidalgo del Parral, una tierra villista

Lo que no somos todos los días.

Los que hemos vivido en Parral, los años que sean, tenemos algo que contar en relación al ilustre personaje que pasó a la historia más que todo por su victoria en la batalla de Zacatecas, con lo que se acabó de derrumbar el gobierno espurio de Victoriano Huerta. Me refiero desde luego a la figura de Francisco Villa. Este 5 de junio, aniversario de su nacimiento en 1878, nos trae algunas escenas.

Yo tuve un vecino en la calle Pedro Alvarado, donde viví algún tiempo. Se llamaba Camerino Rodríguez y era veterinario práctico. Con el paso inexorable del tiempo nos hicimos amigos, y así me enteré de sus andanzas cuando muchacho, en la aventura de la Revolución que inició en 1910.
Supe de algunas batallas, cuyo nombre ya se me borró. Me contaba, lo que me parecía muy fantástico, que a veces los jefes les daban a tomar tequila con pólvora, con el propósito de que agarraran valentía “torera”, y nada de abandonar el “ruedo”.

Un día, ya en un plano de más confianza, me pidió le revisara sus “memorias”, las que por cierto tenía escritas en letra cursiva, en tinta roja. Estaban en hojas de papel de cuaderno.

Lo que nunca supe, es que don Camerino aparecía en la foto más vista de la escena donde están los villistas asesinados, entre ellos el Centauro del Norte. Don Came es el que aparece con sombrerito, viendo la terrible escena de la muerte. Lo que sí me contó fue que esa mañana del crimen, se “topó” por la calle Juárez, muy temprano al general que iba en su carro, y que le dijo: “oye Camerino, quiero que me revises un caballo que me dieron, disque muy bueno, a ver sí es cierto”.

Y tamaña fue su sorpresa del joven Rodríguez, cuando al poco rato se escucharon balazos tras balazos y todo mundo corría hacia la calle Gabino Barreda y Juárez, para ver el carro acribillado de Villa. El general había salido de la calle Zaragoza, de la casa de una de sus novias, Manuela Casas, ubicada unas cuadras antes de la Juárez, para bajar esta y llegar a la Gabino Barreda, donde fue el fatal encuentro con la muerte.

Recuerdo la casa de Manuela Casas, de color verde cuando yo la conocí; a la muchacha la conocían como La Charra. Mucha gente da razón de esa casa. Caminar por las calles de Hidalgo del Parral, es oler tierra villista.