21 septiembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Igual que antes

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Opinión.

Luis Javier Valero Flores

El aún gobernador Javier Corral se va a ir del mismo modo con el que llegó: Maltratando a los chihuahuenses.

El miércoles, los habitantes de Juárez y Chihuahua se amanecieron con la novedad de que se habían instalado diversos retenes de la Guardia Nacional, que fueron descritos por el Secretario de Seguridad Pública estatal, Emilio García Ruiz, “como acciones de seguridad”.

Poco más de 5 años atrás, en una entrevista televisiva, el entonces gobernador electo anunció que las fotomultas se instalarían de nueva cuenta en la ciudad de Chihuahua (porque en esa ciudad, a pesar de las distintas alternancias partidarias en los gobiernos estatal y municipal, la dirección de tránsito sigue estando bajo la responsabilidad del gobierno estatal) a pesar de que ese tema, y los abusos cometidos en el gobierno de César Duarte, se convirtieron en uno de los principales asuntos que concitaron el contundente rechazo de los capitalinos a esa administración y a su candidato, el exalcalde juarense, Enrique Serrano.

Ante las críticas en contra de su gobierno, que aún no iniciaba, Corral reculó.

Hoy, convertida Chihuahua en la entidad lideresa nacional en homicidios (si se toman en cuenta los presentados en el período 2009-2021), Corral y López Obrador repiten la estrategia ya realizada en el pasado, -que fue un apabullante fracaso-, pero ahora con la participación de una nueva corporación, que insisten los gobernantes en considerarla como una agrupación policíaca y que en realidad son las fuerzas armadas bajo un nuevo uniforme y cuyos fracasos se acumulan a lo largo y ancho del territorio nacional, la Guardia Nacional.

Lo equivocado de la estrategia es más que evidente: ¿Son las calles de ambas ciudades territorio “tomado” por la delincuencia, como para montar los anticonstitucionales -e inútiles- retenes?

¿En dónde se encuentran los resultados de las acciones de los cuerpos de inteligencia, tanto de la Guardia Nacional, como de las fuerzas armadas?

Para dar cuenta de la inutilidad de las acciones realizadas en nuestro territorio, seguimos recurriendo a un hecho por demás incontrovertible: En los penales de Juárez estuvieron recluidos al mismo tiempo los supuestos jefes de los dos principales cárteles del crimen organizado del país en su momento, Vicente Carrillo y Joaquín Guzmán.

Pasaron los años y las estructuras, los equipos operativos y las operaciones de ambas bandas criminales continúan indemnes en nuestro territorio.

En todo ese tiempo las autoridades federales, estatales y municipales presumieron una inmensa cantidad de acciones en contra de la delincuencia; así como la detención de decenas de jefes, jefecillos e integrantes de la base de los grupos delincuenciales.

El tráfico de drogas continúa igual que antes.

Asimismo, la ola homicida -con altibajos- continúa.

Además, una dependencia que en teoría debería convertirse en uno de los elementos centrales en el combate a la delincuencia organizada, -la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda- brilla por su ausencia en la detección de los negocios ligados al tráfico de drogas y en la de los recursos económicos usados por los narcotraficantes, fruto del lavado de dinero.

En cambio, se ha significado por ser la dependencia en la que mejor se ha apoyado el gobierno de la 4T para combatir a sus adversarios políticos y los dirigentes de las organizaciones sociales.

Flaco favor se le hace a la seguridad de los chihuahuenses, si el aumento de elementos de la Guardia Nacional en Chihuahua se traduce solamente en la puesta en vigor de una estrategia evidentemente fallida en todo el país.

Más. Es muy probable que ese modo de usar a las fuerzas armadas tuviese una mejor utilidad en los territorios en los que, evidentemente, el control de ellos no lo tienen las fuerzas gubernamentales.

¿Porqué no desplegarlos allá y lograr que el control de los territorios sea del gobierno?

Es de tal magnitud la falta de comprensión de ola delictiva que asola a nuestra entidad, que semanas atrás, a lo largo de varios, se desplegó un contingente de la Guardia Nacional en la emblemática Ciudad Deportiva de la capital chihuahuense ¿Para qué? ¿Para cuidar a los atletas y deportistas que acuden a ella? ¿Acaso esas no son tareas de las policías municipales?

Dan tumbos sin importar el origen partidario.

Gobiernan mandatarios, del PAN en el ámbito estatal, y de Morena en el nacional; con ellos, Chihuahua está como hace tres lustros, en el “top ten” de las entidades más violentas y el país -en el actual sexenio, con toda y la Guardia Nacional- sufre, ya, la escalofriante cifra de casi 100 mil homicidios (98 mil 1 hasta el martes).

asertodechihuahua@yahoo.com.mx

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