28 mayo, 2022

El Devenir

Periodismo con compromiso social

Incumplimiento de la Constitución Política de los EUM

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Opinión.

Acaba de conmemorarse y  celebrase el 105 Aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM), en la ciudad de Querétaro, Querétaro, en donde precisamente se realizaron las acaloradas y en momentos ríspidas sesiones del Congreso Constituyente de 1917. En tal evento histórico-cívico-republicano, estuvieron representados los tres Poderes de la Unión o federales: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

En  dicha ceremonia, el ciudadano Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, tuvo una intervención transcendental –palabras más, palabras menos–, destacando que  no considera la propuesta de una nueva Constitución, sino que su gobierno ha buscado reformar la Constitución del país con base en los equilibrios y conciliación. Enfatizando además, que para dar verdadero cumplimiento a las aspiraciones del pueblo, plasmadas en la Constitución de 1917 [y obviamente a la edificación  consolidación del régimen de la 4 T], tendrá que asegurarse la REFORMA ELÉCTRICA, la REFORMA ELECTORAL y  la  GUARDIA NACIONAL.

Ahora bien, en vista de que la nefasta, indeseable y fastidiosa pandemia provocada por el Covid-19, ha obligado a un largo ciclo escolar virtual, “híbrido” o no presencial, quizá el recordar y/o estudiar el origen y vigencia de la CPEM de 1917, no se haya llevado a cabo como normalmente lo han hecho los respetables y esforzados docentes durante el preso de enseñanza-aprendizaje; tratemos brevemente aspectos centrales referentes a la Constitución.

Puede considerarse a la Constitución, como la Carta Magna que contiene los principios legales básicos que forman el sistema político y jurídico de un Estado. Generalmente se encuentran por escrito, y de ella se derivan las ‘leyes secundarias’. (Miguel Ángel Gallo, “Diccionario de H. y C. S., Quinto Sol, M. 1998).

La Constitución promulgada el 5 de febrero de 1917, que reemplazó a la Constitución liberal de 1857, es la NORMA FUNDAMENTAL vigente, establecida para regir política y jurídicamente al país. Contiene los principios y objetivos de la Nación. Establece la existencia de órganos de autoridad, sus facultades y limitaciones, así como los derechos de los individuos y las vías para hacerlos efectivos. Contiene 136 artículos y 19 transitorios, distribuidos en nueve títulos. (Google, www.diputados.gob.mx).

Fue la primera Constitución en el mundo en incorporar los derechos sociales como garantías constitucionales. A grado tal, que estudiosos,  analistas y filósofos de la política, llegaron a sostener, que superaba a la también recién promulgada Constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Históricamente, desde la consumación de la independencia, México ha tenido sobresalientemente, tres constituciones políticas: La de 1824, considerada primera Constitución Política formal, aprobada el 3 de octubre del citado año, con el nombre de Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos; la promulgada el 5 de febrero de 1857, de contenido liberal, elaborada después de la toma del poder por la Revolución de Ayutla, ratificándose las leyes Juárez y Lerdo, que incluyen las garantías individuales, la ENSEÑANZA LAICA, la libertad de cultos y el sistema federal, esta Constitución, en realidad moderada, provocó la violenta reacción de los CONSERVADORES, lo que dio inicio a la Guerra de Reforma; y la Constitución de 1917 que a la sazón ¿y en el presente? orientó a varios países de Sudamérica, y rige hasta la fecha los destinos del Estado mexicano.

En materia de derechos sociales, la CPEUM que está cumpliendo 105 años, contiene tres eminentes artículos: El 3º que establece que la educación que imparta el Estado, será LAICA, OBLIGATORIA y GRATUITA, en que no tuviera participación el clero.

El 27º que plasmó la SOBERANÍA NACIONAL SOBRE SUS RECRUSOS NATURALES, INCLUIDOS LOS DEL SUBSUELO, y sentó las bases para una profunda reforma agraria para que los pueblos y comunidades rurales recuperaran sus tierras, bosques y aguas o las adquirieran todos aquellos que no las tuvieran.

El 123º  que incorporó las primeras demandas por la que habían estado luchando los trabajadores mexicanos desde mediados del siglo XIX: Derecho de huelga y sindicalización, salario mínimo, jornada máxima de trabajo, prohibición del trabajo nocturno para niños y mujeres, indemnización por accidentes de trabajo y derechos de las mujeres trabajadoras para conservar su empleo cuando se embarazaban y gozar de su salario íntegro noventa días antes o después del parto.

Además de estos derechos sociales fundamentales para construir una sociedad más justa y equitativa, la Constitución de 1917 garantizó la libertad de imprenta, de manifestación de las ideas y de creencias religiosas.

Por su puesto, que para mantener su vigencia y actualidad a la CPEUM se le han hecho cientos de reformas y cambios, la mayoría a modo y conveniencia del gobernante y partido en turno. Reformas que la ciudadanía, el común de la gente adjetiva como parches o Constitución parchada. Justamente, la penúltima reforma consistente en materia de seguridad privada, fue publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 28 de mayo de 2021.

Pero el meollo del asunto, estriba en que tanto los sexenios priistas como los dos panistas, si en lugar de haber acordado y repartir “moches” para aprobar reformas que evidentemente traicionaron al pueblo y a la PATRIA, atentando contra los más caros anhelos y exigencias de la población toda, primordialmente de los trabajadores y sus familias urbanos y rurales, reformas tales como: la del Artículo 3º , que en esencia pretendían privatizar la educación y dar lugar a la intervención, otra vez, del clero; del 27º , pretendiendo y logrando acabar casi con el régimen ejidal e impulsando el neo latifundismo, entregando al capital extranjero nuestra riqueza petrolera y demás producción energética, las playas e islas…; o del 123º que hizo nugatorio el derecho de huelga, los auténticos sindicatos de la clase trabajadora, jubilaciones y pensiones justas y suficientes, verdadera atención de la salud, prestaciones como vivienda digna…

Si en lugar de esas medidas antidemocráticas, antinacionalistas y antidemocráticas, simple y llanamente hubiesen dado CUMPLIMIENTO LEAL Y FIELMENTE a lo dispuesto y plasmado  en nuestra CARTA MAGNA, MÉXICO SERÍA OTRO, tanto económica como social y políticamente.

Ni el PRI, ni el PAN, y sus adláteres partiditos tendrían que haber llegado a la vergüenza de oposición que son ahora, que tangiblemente van en decadencia nacional, sino es que en amino a la desaparición.  

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