domingo, agosto 14, 2022

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La batalla de Puebla del 5 de mayo. Orgullo nacional que trasciende fronteras

A las 9 de la mañana del 5 de mayo de 1862, con el disparo de un cañón mexicano dio inicio una de las jornadas más gloriosas que registran nuestra historia. El mando francés concentró su esfuerzo en el Fuerte de Guadalupe, por lo que lanzó un primer embate a este punto. A pesar de la superioridad en armamento de las fuerzas de Lorencez, estas fueron detenidas por las tropas nacionales. El ataque francés hacia el Fuerte de Guadalupe se repitió dos veces más, sin embargo, los soldados mexicanos lograron rechazarlos en ambas ocasiones y provocar con eso la retirada francesa.

El presidente Benito Juárez durante toda la batalla estuvo informado de la situación a través de telegramas, -servicio que había sido instalado en México desde 1851. Mientras se libraba la batalla, en el Palacio Nacional y en la Ciudad de México en general se vivía un ambiente de tensa espera. Lo último que se sabía de Puebla fue el telegrama enviado por Zaragoza hacia las 12:30 del día, en el que avisaba que el fuego de artillería de ambos lados había iniciado, y luego silencio, hasta las 4:15 de la tarde finalmente se recibieron noticias y a las 5:49 de la tarde se recibió otro parte, dirigido al ministro de Guerra, que causó tranquilidad y se recibió con júbilo el aviso del retiro del ejército francés:

“… Las armas del Supremo Gobierno se han cubierto de gloria: el enemigo ha hecho esfuerzos supremos por apoderarse del Cerro de Guadalupe, que atacó por el oriente de izquierda y derecha durante tres horas: fue rechazado tres veces en completa dispersión y en estos momentos está formado en batalla, fuerte de más de 4,000 hombres, frente al cerro de Guadalupe, fuera de tiro. No lo bato, como desearía, porque el Gobierno sabe (que) no tengo para ello fuerza bastante. Calculo la pérdida del enemigo, que llegó hasta los fosos de Guadalupe en su ataque, en 600 o 700 entre muertos y heridos; 400 habremos tenido nosotros.

Sírvase vd. dar cuenta de este parte al C. Presidente.— I. Zaragoza”.

El triunfo significó para los mexicanos, la consecución de un éxito logrado pese a las divisiones de la sociedad, las condiciones desfavorables de inferioridad numérica y armamento ante el que se consideraba en esos momentos el mejor ejército del mundo, la moral caída por eventos anteriores, y la traición de algunos sectores de las élites y de la clase política conservadora que mostraban, simpatía y apoyo hacia los invasores. Sin embargo, se sobrepusieron y, los republicanos respondieron con celeridad a las situaciones que la batalla les planteaba y supieron sacar ventaja de los errores de los franceses. La Batalla de Puebla fue un importante triunfo para México, pues retrasó durante un año el avance del invasor y permitió al gobierno mexicano preparar la defensa de la ciudad. De igual manera el arrojo, valentía y patriotismo mostrado por los hombres comandados por el General Zaragoza.

Este hecho se convirtió en símbolo de soberanía e independencia nacional, contribuye a la construcción de la identidad del pueblo mexicano y hasta la actualidad significa libertad, autonomía e independencia, y fortalece el nacionalismo de la población mexicana en el territorio nacional y en el extranjero. Es significativo que el 5 de mayo se puede señalar como la principal celebración que conmemora la población mexicana en los Estado Unidos de América, siendo confundida incluso por el día de la Independencia, a la cual también le han sumado la celebración del Día del Orgullo Latino.

Antecedentes de esta batalla:

La Guerra de Reforma (1858 a 1861) librada entre conservadores y liberales en la que Benito Juárez llega a la presidencia instaurando las Leyes de Reforma, que incluían la separación de la Iglesia y el Estado, la nacionalización de los bienes eclesiásticos y la libertad de cultos. Trajo consecuencias severas para la nación mexicana, una de ellas fue la crisis económica que orilló al presidente Juárez a suspender el pago de las deudas contraídas con otros países. Afectados sus intereses Francia, Inglaterra y España enviaron tropas a las costas mexicanas; no obstante, debido a las negociaciones diplomáticas y a la firma de los Tratados de La Soledad, el gobierno mexicano se comprometió a realizar los pagos correspondientes. Por ello Inglaterra y España abandonaron el territorio nacional, sin embargo, el gobierno francés no cumplió con lo pactado en los citados tratados y comenzaron una intervención armada en nuestro país.

El avance de las fuerzas francesas comandas por el General Charles Ferdinand Latrille, Conde de Lorencez, provocó la movilización de las tropas mexicanas. El General Ignacio Zaragoza quien ostentaba el cargo de General en Jefe del Ejército de Oriente, decidió concentrar sus fuerzas en la Ciudad de Puebla y ponerla en estado de defensa, con el objetivo de enfrentar en ese lugar a las fuerzas invasoras.

¿Qué ocurrió después?

Los franceses regresarían al siguiente año, con lo que se libró una segunda batalla en Puebla en la que se enfrentaron 35 000 franceses contra 29 000 mexicanos (defensa que duró 62 días) y lograrían avanzar hasta la Ciudad de México, lo que permitió establecer el Segundo Imperio Mexicano. Finalmente, después de perder 11 000 hombres debido a la actividad guerrillera que nunca dejó de subsistir,​ los franceses se retiraron incondicionalmente del país en el año 1867 por mandato del emperador Napoleón III ante la amenaza de Prusia en Europa y la amenaza estadounidense de invadirle si no se retiraba de México.