lunes, julio 04, 2022

Buzón, Fray Fernando

La Cantina, dónde la palabra se huemedede. Estatuas

Paso seguido frente al monumento a Tres Castillos, se encuentra a un costado de la casa que representa a la oligarquía chihuahuense: la mansión de la familia Vallina. El monumento rinde homenaje a Joaquín Terrazas connotándolo como “El Héroe de 3 Castillos”.

En 2021 cuando cientos de estatuas fueron derribadas, vandalizadas o decapitadas al calor de las protestas antirracistas: del General Lee, del esclavista Colston, de Colón o de Churchill en una clara expresión de estatuafobia —aversión o rechazo a las estatuas—, pensé que a don Joaquín podría haberle llegado su turno porque desde el 2020 se inauguró el que: “las ciudades meditan qué hacer con estos símbolos de un pasado que no resiste el filtro del presente”.

Y vaya que la acción de Terrazas para nada resistiría tal filtro porque la tarde del 14 de octubre de 1880, en la región de Coyame, cayó abatido Victorio el gran jefe chiricagua, líder de las naciones apaches en resistencia contra el exterminio aplicado contra sus pueblos por blancos y mestizos. Estos acabaron con una milenaria forma de vida solo porque no cabían en el avance de un capitalismo que no aceptaba resistencias, y un “grupito de indios mugrosos” no iban a ser obstáculo para la consolidación de los intereses de un grupo de oligarcas encabezados por Luis Terrazas y Enrique Creel, personajes que contrataron al coronel Joaquín Terrazas para llevarles cada cabellera de apache que encontrara.

El coronel encontró a Victorio, casi derrotado, con sus familias (mujeres y niños) en la Sierra de la Amargosa y de ahí lo copó en la zona conocida como Tres Castillos (en el municipio de Coyame del Sotol, Chihuahua) donde el 14 de octubre de 1880 al mediodía se encontraron frente a frente. Desafortunadamente para los apaches al amanecer del 15 de octubre la masacre se inicia y para el mediodía todo ha terminado. Entre rocas de la montaña, hay 72 apaches muertos, numerosos heridos y prisioneros. Todo es desolación y tristeza para los sobrevivientes.

El gobierno decreto diversas recompensas por las cabelleras obtenidas y repartió entre sus combatientes de Tres Castillos, miles de pesos. Las celebraciones en la capital no se hicieron esperar, Joaquín Terrazas y sus hombres fueron recibidos como héroes.

Con estas breves reflexiones en torno a la acción de Joaquín Terrazas de ninguna manera llamó a derribar su monumento, pero si a que nuestras niñas, niños y jóvenes sepan la realidad de los hechos de 3 Castillo y no la historia escrita de los vencedores. No a la historia de soldados (gringos y mexicanos) que aparecen como héroes en las películas-que luego aplaudíamos su presencia- , sino a verdades como la de que fueron los blancos y mestizos quienes inventaron la “ley de trata”: ofrecían 200 pesos por la cabellera de indio de armas muerto, 100 por la de mujer y 50 por la de niño.

Ah, el monumento se localiza en la calle Zarco, cerca del Santuario de Guadalupe.