23 septiembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

La Cantina donde la palabra se humedece. La consulta: experiencia personal

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Fray Gernando.

Fray Fernando.

Con un hermoso sol desparramado por parte de la ciudad y cercanos barruntos de tormenta materializados en nubes grises, acudí a las 8 de la mañana a la casilla designada para la votación del domingo pasado en la Biblioteca Municipal.

Esperaban 3 personas a quienes el velador informó que nada sabía del asunto. 

A las 9 llegó una representante del INE con los materiales pertinentes para la consulta y, pensando tal vez, que algunos de los presentes asistíamos a la Biblioteca a consultar el Archivo Histórico Municipal o a solicitar un buen libro, cuestionó: “¿Vienen a votar?” “Pues a Misa no”, comento alguien.

Luego la funcionaria con amabilidad explicó: “la votación se iniciará al momento que se presenten las personas que atenderán el proceso, ya les hablé, pero no contestan. Ahora, si quieren que esto avance, algunos de ustedes podrían remplazarlos, se requieren 4 voluntarios”.

Al filo de las 10 de la mañana, nada. De pronto surgió un voluntario con quien había estado charlando en el tiempo de espera. Con firmeza comentó: “es una lástima que la gente no aproveche esta oportunidad de expresarse democráticamente, sea para el Si o el No, eso es respetable”.

Una señora cuestionó a uno de los funcionarios del INE que apareció por ahí, del porqué de esta situación y le conminó a responder acerca de las pocas casillas instaladas. El burócrata respondió: “ ..es que calculamos que iba a ser muy poca la gente que acudiría a votar”.

Aproveché el tiempo para desplazarme a otras casillas y el panorama era más o menos el mismo, con el agregado de que algunas cambiaron de domicilio respecto a la elección pasada y no se comunicó. Estuve en las colonias Industrial, CDP, Revolución Villa y Nombre de Dios y en todas hubo problemas de apertura.

Al arribar a la casilla de la escuela primaria “José María Morelos” de la colonia CDP las cosas iban bien, pero con escasa participación. Permanecí una media hora y pude constatar el estado del plantel: hierba por doquier, vidrios rotos, salones sucios y patios en los que se añoran las risas de las niñas y niños, sus pleitos, sus perdones, sus amistades, su socialización pues.

En el recorrido me enteré que los responsables de las casillas eran los mismos que habían sido seleccionados para atender la elección pasada y en la colonia Villa una señora comentó:

  • Miren, ahí está Juan, el fue uno de los que abrieron la votación cuando votamos para elegir gobernador y presidente municipal, quién sabe porque ahora no quiso ayudar.

Me dirigí al señalado y con precaución le cuestioné el porque de su ausencia en las mesas y sin problemas me contestó:

  • Ni madres, la otra vez ni comida nos trajeron y hace unos días fueron a la casa los del INE para avisarnos que teníamos que atender la votación de hoy. Les pregunté ¿Y ahora si nos van a llevar alimentos? Su respuesta fue que no, porque no había presupuesto.

Aproximadamente a la 1 de la tarde retorné a la Biblioteca Municipal en donde ya estaba votando la gente. Deposité mi participación para luego llamar a diversos conocidos para preguntarles cómo les había ido en la consulta.

Algunos no tuvieron problemas, otros se quejaron de ciertas anomalías y coincidieron en la poca participación ciudadana y la notoria ausencia de jóvenes.

De esta experiencia personal en la consulta del domingo pasado me quedan dos satisfacciones:

La primera, la propia participación porque estoy convencido de que este tipo de convocatorias mucho abona a la construcción de la democracia en el país.

Otro agrado del proceso vivido fue que la persona que con dignidad y valentía se propuso atender la mesa ante la ausencia de los titulares resultó un amigo de muchos años: Salomón Maloof.

Mallof fue consecuente con su respetable forma de entender este proceso de consulta y no vaciló en integrarse a la causa democrática de ese día. Permaneció toda la jornada con gusto y decisión.

Gracias por tu amistad.

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