22 septiembre, 2021

El Devenir

Periodismo con compromiso social

La cantina donde la palabra se humedece. Humor e ironía: el arte de encabezar noticias

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Fray Fernando.

Periodista es una gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente: Juan Cruz Ruíz.

Con el  título de: “Revolucionariamente le dio de botellazos a su compadre” el periódico El Heraldo del 21 de noviembre de 1968 encabezó una irónica nota. La información detalla que cuando más animado estaba el festejo del 20 de noviembre, un tal José olvidó que Onofre era su compadre del alma, propinándole un botellazo que dejó  tirado en el piso al padrino de su hijo.

Este encabezado con su respectiva nota fue parte de un periodismo cuyo objetivo buscaba representar realidades valiéndose de cierto discurso chusco para dar cuenta de sucesos, describir situaciones, personajes y  escenarios impetuosos. El tono picaresco y burlón de encabezados como el de “los revolucionarios compadres” formó  parte de un  proceso cuya característica principal fue exhibir la transgresión a ciertas normas aceptadas por la comunidad, infracciones que iban desde el desacato al bando policiaco y buen gobierno, hasta la violación de otra normatividad legal más grave. La información daba cuenta de: actos criminales, adulterios, machismo, abandonos, secuestros, escándalos, catástrofes y mucho más, dichos desde ciertas reglas periodísticas manifiestas en encabezados impactantes, en narraciones verosímiles, dramáticas y plenas de humor refinado.

Buenos ejemplos de esto último son los encabezados que se publicaron el siglo pasado en diversos periódicos. Va una selección: “Buscan a un tipo gordo, de muy malas mañas y además chaparro”. La nota abunda señalando a un individuo que saqueó una casa por el rumbo de la colonia Dale. Otra fue la de: “Resulta peligroso practicar “abacho becho” en despoblado” en la que se menciona que los enamorados fueron asaltados, llevándose los maloras hasta los calzoncillos. También se reseñó la captura de un vivales que engañaba a la gente con supuesto desentrañamiento del futuro. El cabezal fue: “Lo único que no pudo adivinar es que iría al bote” y otra joyita: “Noctámbulos vieron hoy el “sol a cuadritos” en la que se da cuenta de un grupo de escandalosos que amanecieron tras las rejas.

Los encabezados y notas anteriores se basaron en hechos ocurridos en la ciudad de Chihuahua y se reportearon al interior de colonias, barrios y en la comandancia de la capital. La manifestación chusca de los títulos se fundamentó en una sociedad concreta, e intentó contrastar las normas que en esa época se aplicaban en dichas comunidades, con ciertas desviaciones de sus habitantes, lo cual las convertía en noticiables en tanto escándalo, vergüenza, deshonra, deslealtad, envidia, codicia y otros pecadillos.

Expresión de lo anterior fueron los siguientes: “La mamá no les interesó, pero si la casa que les dejó”, refiriéndose a tres ingratos hijos que llegaron a la violencia por la herencia materna, o el septuagenario que fue conducido a los separos de la policía municipal por pretender a una jovencita: “Viejos los cerros, y un anciano hizo al enamorado en la plaza de armas”. O la de una jovencita desaparecida cuya pista y línea de investigación eran las bien dotadas extremidades inferiores de una dama: “Inexperta joven se fue con una ruca piernuda”, el nuevo ataque de un pandillero con apodo de terrible enfermedad: “De una pedrada lo puso out “El Canceroso” y los efectos de abusar del fatuo líquido en fiestas familiares” La pachanga degeneró y hubo chichón con sangre”.

La idea era sintetizar  los efectos de malas conductas; mostrar que el mal estaba siempre presente y podía  llegar de formas extrañas y absurdas. Revelar que “la carne es débil” como parte de la fragilidad humana y que cualquiera podría caer en desgracia, como lo muestran los siguientes encabezados de los años sesenta: “Ni el espíritu navideño les quita lo chocarrero”. Otra informa de dos desconsiderados jóvenes que abordaron una lancha ajena y quedaron varados, la nota fue: “Abusones “bucaneros” quedaron a la deriva en la presa Chuvíscar”, o la de una sufrida mujer cuyo pan de cada día eran las golpizas que su esposo le propinaba: “Su marido la quiere mucho ¡Pero matar!”. “Bebió tequila y entonces si expiró feliz”, es la cabeza dedicada al  calvario de un individuo apuñalado pero que caminó dos cuadras a la cantina de su barrio donde murió después de un último brindis con agave.

Los periódicos también atendían reclamos ciudadanos a través de cabezas ingeniosas: “Molestias de ciudadanos: Solo la luz de la fe ilumina a algunos vecinos”, en atención al mal servicio de la Comisión de Electricidad, o “Beben agua que está vitaminada”, reporte que recogió la inconformidad de los vecinos de las calles Ocampo y Julián Carrillo quienes aseguraron que el vital líquido llegaba con grandes bichos.

 La información también abordaba temas relacionados con los homosexuales desde una notoria homofobia. Tres ejemplos: ”Así nací y así soy, si no me quieren ni modo”, “La Rocío robó ropa a Go Go de la Yolanda” y “Tenían fiesta super Go-Go los cóconos”.

También se encuentra que ni los sufridos policías se escaparon: “Agiotistas y aboneros rondan la comandancia”, nota que da cuenta de la morosidad en ciertos pagos de parte de algunos miembros del cuerpo policiaco y el de: ”No se persignan al levantarse los de radio patrullas” con información de la mala suerte de unos policías al enfrentarse con pandilleros.

En fin, fueron cabezas de notas que invocaban ciertas representaciones del dolor humano, la desgracia, la maldad, la tragedia y la vergüenza familiar. Los protagonistas de dichas cabezas periodísticas, seguramente vivieron unos minutos de gloria pero luego fácilmente eran olvidados, porque las notas, en el fondo, sólo buscaban evidenciar algunos aspectos de la condición humana: la existencia de malicia o lo inevitable y trágico de ciertas conductas transgresoras de una vida cotidiana con aspiraciones de paz y tranquilidad mínimas.

Hoy este tipo de cabezas no aparecen con la frecuencia de antaño porque las grandes tragedias derivadas de la acción del crimen organizado rebasan cualquier desdicha imaginable, por lo que las reuniones entre amigos o familiares en que se gozaba con el manejo irónico y chusco de la información policiaca pasaron a la historia.

Una última: “Al grito de: por culpa de ustedes estoy muy feo, arremetió contra sus progenitores”.

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