sábado, julio 02, 2022

Carlos Jaramillo Vela, Opinión

La Columna de Jaramillo

Los “destapes” de AMLO: reflejo de su preocupación por el 2024; nuevo Aeropuerto de la Ciudad de Chihuahua: detonador económico del sur-poniente de la capital.

Desde tiempo atrás el presidente Andrés Manuel López Obrador comenzó a preparar su sucesión presidencial. Hace más de un año, cuando todavía no llegaba a la mitad de su periodo de gobierno el mandatario nacional destapó a varios personajes cercanos a él al denominarlos como posibles sucesores suyos en el cargo que ahora ocupa. Entre varias menciones destacaron y siguen destacando las de Marcelo Ebrard (titular de la SRE), Claudia Sheinbaum (Jefa de Gobierno CDMX y Adán Augusto López (titular de la SG), miembros del círculo político inmediato a López Obrador y quienes al parecer son sus favoritos para sucederlo. Aunque es cierto que el presidente no cuidó mucho los tiempos ni las formas, ya que fue demasiado anticipado y directo en el virtual “destape” de sus pre candidatos predilectos, también es verdad que la estrategia le ha dado resultado. Mención aparte merece el senador Ricardo Monreal, quien no obstante estar entre los nominados no es de la predilección del presidente, pero ha reconocido su interés por suceder a López Obrador.

Para muestra un botón: en la actualidad Ebrard, Sheinbaum y Gómez se promueven abiertamente con la venia presidencial en todo el país acudiendo a todos los eventos que MORENA y los gobernadores de este partido les preparan con el fin de fortalecer sus imágenes como aspirantes presidenciales. El resultado es evidente, pues la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México y el Secretario de Relaciones Exteriores son vitoreados por las porras morenistas en todas las plazas donde se presentan, y su popularidad y aceptación han crecido en las encuestas. El presidente López Obrador tiene una peculiar forma de ejercer el poder, muy a su manera, y a pesar de normas protocolarias o legales a las cuales desdeña cuando son adversas a sus pretensiones. Así, con su muy propio estilo y teniendo el mando casi unipersonal de la vida pública del país, el presidente desplegó a muy temprana hora, y sin contrapeso alguno, la campaña presidencial del año 2024, a favor de su partido y sus allegados.

El nuevo aeropuerto de la Ciudad de Chihuahua, situado en la sección Municipal de “El Charco”, al sur-poniente de la capital, parece tener especial trascendencia, aunque sus características son distintas al conocido Aeropuerto Internacional “Gral. Roberto Fierro”, que durante décadas ha dado servicio a la localidad. El solo hecho de encontrarse en ciernes por el momento, y contar quizá con solo una o dos pistas de menor longitud y capacidad que las del aeropuerto principal, hace del aeropuerto de “El Charco” una infraestructura modesta, en comparación con las instalaciones de la terminal aérea internacional. Sin embargo, hay aspectos que llaman la atención y parecen anunciar el papel protagónico que en el mediano y largo plazo podría desempeñar el nuevo puerto aéreo.

Según información oficial vertida por la Presidencia Municipal capitalina la nueva terminal aérea está desinada al transporte nacional e internacional de mercancías, productos e insumos de carácter comercial e industrial, y las condiciones geográficas de la zona en la cual se asienta son óptimas para su operación. Además, el municipio de Chihuahua ha dado a conocer que se realizarán adecuaciones al Plan de Desarrollo Urbano para autorizar los usos de suelo que permitan y regulen el establecimiento de una diversidad de actividades comerciales, industriales y de servicios en las inmediaciones del nuevo aeropuerto. Esta naciente infraestructura augura un nuevo impulso para el desarrollo económico y urbano de la capital.