martes, agosto 09, 2022

Carlos Jaramillo Vela, Opinión

La Columna de Jaramillo

Inseguridad y violencia: actual identidad de México ante el mundo; ruptura AMLO-Monreal: ¿Distanciamiento real o estratagema?

El crimen homicida cometido contra dos sacerdotes jesuitas (Joaquín Mora y Javier Campos) y un guía turístico(Pedro Eliodoro Palma), en Cerocahui, Urique en la Sierra Tarahumara de Chihuahua, ha vuelto a hacer que resuene el desprestigio internacional por la inseguridad que aqueja a México. Ingobernabilidad, ausencia de estado de derecho, impunidad, debilidad e ineficacia de las instituciones, aunadas al cuestionamiento por la pasividad mostrada en el combate a la delincuencia por el actual gobierno federal, son los temas que los analistas ponen en la mesa a la hora de abordar este grave asunto que tiene al país postrado y a merced de la criminalidad y la delincuencia.

La reacción del Papa Francisco es evidencia de lo que pasa en nuestro país, pues al manifestar su dolor por el homicidio de los religiosos ha dicho: ¡Cuántos asesinatos en México! Estoy cerca con afecto y oración la comunidad católica, afectada por esta tragedia. Una vez más, repito que la violencia no resuelve los problemas, sino que aumenta el sufrimiento innecesario.” Por su parte el conocido sacerdote Javier Ávila, también miembro de la orden jesuita y radicado desde hace décadas en la Sierra Tarahumara expresó: “La impunidad está cobijando no nada más a la Sierra Tarahumara, todo el país… hemos llegado a una inseguridad deplorable”.Las palabras del Papa Francisco y el padre Ávila lo dicen todo; México sumido en una grave crisis de inseguridad y violencia.

Hasta el momento la oposición en México no ha postulado precandidatos a la presidencia del país. Se ha mantenido al margen de la postulación de aspirantes a la sucesión presidencial del año 2024. El presidente Andrés Manuel López Obrador por iniciativa propia desde hace más de un año comenzó de manera informal –e ilegal- el arranque de precampaña, al destapar a varios precandidatos cuyas figuras el mandatario tiene interés en proyectar y posicionar para el relevo sexenal.

Entre los elegidos del presidente se hallan tres de sus más leales seguidores y colaboradores: Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores; Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México; y Adán Augusto López, Secretario de Gobernación. Es evidente que a cualquiera de ellos -y a ningún otro- quisiera el presidente entregar la banda presidencial dentro de dos años. Sin embargo, aparentemente hay dolidos en este proceso y proyecto surgido de la voluntad unipersonal que con todo el poder a su disposición a desplegado el presidente. El que supuestamente se queja es el senador Ricardo Monreal, quien pese a su innegable capital político y no obstante su reiterada y pública manifestación de interés por la candidatura presidencial morenista, se ha visto relegado y discriminado por el presidente López Obrador y el dirigente de MORENA, Mario Delgado.

Desde meses atrás Monreal ha dicho en repetidas ocasiones que pase lo que pase su nombre estará escrito en las boletas electorales de 2024. El supuesto mensaje es claro: si Monreal no es tomado en cuenta por su partido dentro de un proceso de elección interna que sea limpio y democrático, podría abandonar a MORENA y cobijarse bajo las siglas de otro u otros partidos políticos, ya que, sea como sea, Monreal ha insistido e insistirá en que él habrá de figurar en las boletas. Incluso recientemente el senador ha advertido que de continuar la exclusión en su contra se retirará de las filas morenistas.

Una alternativa para Monreal, de resultar cierta su salida del partido, podría ser la alianza Va por México conformada por PRI-PAN-PRD. De optar el actual senador por esta alianza habría un verdadero enfrentamiento entre candidatos morenistas, pues uno de ellos sería el oficial (Ebrard, Sheibaum o López) y el otro el relegado (Monreal). Un escenario hipotéticamente posible sería que tal contienda entre estos correligionarios fuera el resultado de una concertación previa. Es decir, la ruptura Monreal-AMLO-MORENA solo puede tener una de dos explicaciones: o es una desavenencia real entre el presidente y el senador, o forma parte de un astuto y maquiavélico montaje previamente ideado y pactado por el presidente para contar con otra corcholata (como él mismo ha apodado a sus precandidatos) en la elección presidencial de 2024.