domingo, agosto 07, 2022

Buzón, Eduardo Fernández

La pandemia de la violencia criminal

Perfil humano.

El quinto asesinato de un periodista en lo que va del año refleja el alto grado de peligrosidad que tiene este oficio en el país y la falta de protección del estado a los profesionistas de este gremio.

Además de la Covid-19 otra pandemia está afectando seriamente a los mexicanos, la de la violencia criminal. A diario ocurren hechos delictivos a lo largo y ancho del territorio nacional al grado de que los noticiarios y diarios están repletos de información de los mismos sin que se dé una respuesta convincente por parte de las autoridades responsables.

En el caso de los comunicadores el número de asesinados en este sexenio ya suman 30 y el de los homicidios pasa de los cien mil superando los registros de los gobiernos anteriores.

La respuesta oficial ha sido escasa a este clamor de justicia expresado por los periodistas en diversas manifestaciones en el país, incluso frente al propio presidente López Obrador. En sus conferencias mañaneras los asistentes de la prensa en protesta han omitido hacer alguna pregunta y han exigido se les haga justicia a sus compañeros victimados.

En lugar de solidarizarse con ellos el presidente ha continuado con sus críticas y amenazas a diferentes comunicadores y medios, como lo ha hecho continuamente en contra de Loret de Mola por haber divulgado el caso de la lujosa casa que habitaba su hijo mayor en Houston, Texas.

De esta manera los informadores y analistas no solo enfrentan las carencias y limitaciones usuales de su oficio sino también la amenaza mortal del crimen organizado y la animadversión presidencial.

Ahora bien, la violencia criminal está generalizada y no afecta solo al gremio periodístico sino a cualquier ciudadano común que está expuesto cotidianamente a los delincuentes. Un ejemplo es el asesinato reciente de una estudiante universitaria y cuatro de sus acompañantes en Zacatecas.

Esta entidad ha exhibido su alta inseguridad con masacres en diversos poblados, como en uno de ellos donde los criminales dejaron tendidos en una calle a diez cuerpos de personas victimadas.

La actuación de las bandas delictivas afecta no solo la integridad física sino también a la economía, como sucedió en Michoacán donde la amenaza a un inspector estadounidense ocasionó que se detuvieran las certificaciones del aguacate de exportación con las consecuentes pérdidas millonarias.

Este producto agrícola se ha convertido en el “oro verde” debido a su alta demanda internacional y es el principal producto de exportación de los michoacanos.

El actual estancamiento económico no podrá ser superado si no se realizan inversiones en los diversos sectores nacionales, lo cual será difícil mientras prevalezca la imagen de inseguridad pública en México.

Las críticas a la carencia de un estado de derecho se han generalizado en el exterior lo que desde luego desalienta las inversiones, además de las erráticas políticas públicas.

Un ejemplo de tales críticas fue la hecha por el senador texano Ted Cruz que es compartida no solo por buena parte de los legisladores norteamericanos sino también por otros sectores del gobierno estadounidense y medios de comunicación.

La violencia como otras adversidades parece que se ha convertido en algo endémico del país y en lugar de disminuir se extiende a regiones otrora tranquilas y seguras. Más que discursos y promesas se requiere una acción efectiva por parte del estado y la población para enfrentar esta especie de pandemia que amenaza seriamente a la seguridad nacional.